Gustavo Paseiro: «Estamos contra el intrusismo no por corporativismo, sino por seguridad»

El presidente del Colegio de Fisioterapeutas de Galicia alerta de los gabinetes gallegos que contraran a personas sin formación para ejercer su trabajo


redacción / la voz

Acaba de ser nombrado presidente del Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España. Gustavo Paseiro Ares (A Coruña, 1976), presidente del Colegio de Fisioterapeutas de Galicia piensa que uno de los retos de su colectivo es «modificar el rol del fisioterapeuta en la atención primaria y aumentar el número de profesionales en este sector, que está muy por debajo de la ratio que marcan las organizaciones de la salud».

-¿No les preocupa el intrusismo?

-Sí, estamos contra el intrusismo pero no por corporativismo, sino por seguridad. Lo que pretendemos es que los ciudadanos sean atendidos siempre por profesionales sanitarios, porque eso va a ser un garante de que el tratamiento que van a recibir es correcto con evidencias científicas.

-¿Hay mucho?

-En Galicia nos encontramos con muchos gabinetes que abren sus puertas con personas dentro que son pseudoterapeutas. Tienen una formación recibida en escuelas que no tienen ningún tipo de validez. Las personas que sean tratadas así pueden tener prejuicios. Tenemos el caso de Coté, donde hay un numero importante de secuelas. Nosotros queremos educar a la población y que sepan el peligro que tiene eso. Es algo importantísimo.

-Luego están los remedios caseros: ponerse calor o frío para curar dolencias. ¿Qué se encuentran en la consulta?

-Nosotros nos encontramos con dos cosas. Primero, cuando un paciente llega después de haber probado remedios caseros o haber sido tratada por alguien no profesional, a partir de ahí deja de tener problemas físicos. ¿Qué tengo que hacer? ¿Qué tengo que ponerme? Ya lo va a saber siempre, porque va a tener un profesional que se lo diga. Nos encontramos con remedios que no tienen ninguna evidencia, pero que la gente los sigue recomendando con el boca a boca. La mayoría de estos remedios, siempre que no eviten el tratamiento fisioterapeútico, no van a generar mayores problemas. Pero sí que es cierto que determinadas recomendaciones, algunas incluso hechas por profesionales, no tienen base científica.

-¿Como cuáles?

-Por ejemplo, el tratamiento del linfedema en pacientes con problemas oncológicos. Vienen con unas ideas preconcebidas y unos cuidados demasiado altos. Nosotros le enseñamos que la realidad es otra.

-Imagino que tendrán que vérselas con muñequeras, coderas, rodilleras...

-Y demás Merchandising. Es el mismo problema que pasa en farmacología. Cuando a una persona un medicamento le ha funcionado va y recomienda ese medicamento. En fisioterapia, en lugar de recomendar al fisioterapeuta que le ha dicho que tenía que usar un vendaje determinado o le señaló determinado ejercicio terapéutico, lo que dice el paciente a su amigo es: «Haz esto». Y eso es un error. Cada patología exige un tratamiento distinto, que solo puede estar pautado por un fisioterapeuta.

-¿Habría que ir al fisioterapeuta antes de que duela algo?

-Sería fundamental. El ámbito de la prevención es muy importante. Podemos analizar cómo esta una persona estructuralmente, cómo realiza los movimientos y poder determinar si necesita una actuación o no. Para nosotros es muy importante eso, que la gente vea al fisioterapeuta como un profesional al que hay ir cada cierto tiempo para prevenir la aparición de esas dolencias.

«Aquí hacen falta más fisioterapeutas que en otros sitios»

-¿Cómo llevan en las consultas el bum por el deporte que lleva a gente de 40 años que nunca ha hecho ejercicio a ponerse a correr como atletas?

-Hay que partir de una base: uno de los determinantes más graves que hay es el sedentarismo. A día de hoy, se considera tan grave casi como el consumo de tabaco. Es necesario que la población elimine eso, introduciendo el movimiento dentro de su vida. El problema es cuando no somos capaces de modular la intensidad con la que necesitamos realizar ese ejercicio. Es importante estar en manos de profesionales. Yo puedo tener 40 años y haber hecho deporte en los últimos 20 y mi cuerpo no está preparado igual que una persona que no lo ha hecho nunca. Esa carga, en lugar de ser beneficiosa, termina por ser perjudicial. Eso lleva a otra cosa: al abandono de la práctica del deporte

-¿El clima gallego complica las cosas para las patologías que ustedes solucionan?

-Realmente, todo lo que son patologías degenerativas en climas húmedos pueden tener una prevalencia mayor. Pero, de todas formas, este tipo de patologías están más unidas a la edad que a la temperatura o la humedad. Aquí la pirámide poblacional se ha invertido y cada vez necesitamos más fisioterapeutas. Seguramente, aquí hacen falta más fisioterapeutas que en otros sitios. La gente llega a edades cada vez más mayores y nosotros tenemos que darle vida, que la gente sea mayor pero que esté activa. No que estén anclados a un sistema sanitario de intentar curar todo aquello que va viniendo, sino lograr que nuestros mayores prevean esas patologías.

-¿Qué hacemos mal en nuestra vida cotidiana desde el punto de vista de un fisioterapeuta?

-La ergonomía. ¿Estoy bien sentado» ¿Tengo la pantalla del ordenador a la distancia correcta? ¿Está el teclado en su sitio para que no me aparezcan lesiones? Eso es fundamental. Pero hay otro factor. Cada hora y medida o dos horas de trabajo habría que realizar una rutina de ejercicios. No llevaría más de dos o tres minutos. En muchos casos, al pasar tanto tiempo sentados, hay tejidos de nuestro cuerpo que dejan incluso de estar oxigenados. Eso deriva en una patología directa, bien a nivel de columna o extremidades inferiores. Todo se podría evitar con estos ejercicios.

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