En noviembre, agua siempre

Aunque no tenga la fama, este mes es en muchas zonas el más lluvioso de la climatología gallega. Esta semana lloverá sobre mojado en toda la comunidad

Temporal de lluvia y viento
Temporal de lluvia y viento

Hasta la introducción de tecnologías como el radar y el satélite en el siglo XX, la meteorología se basaba únicamente en la observación. De esa época precientífica permanecen expresiones como «la salida y la puesta de sol» y creencias como que la Luna influye en las personas. Además existe una amplia y variada lista de ideas relacionadas con el tiempo, expresadas en la forma más común que tiene la sabiduría popular, los refranes.

Uno de ellos dice en «Abril, aguas mil» y manifiesta que en este mes llueve más que en el resto del año. Pero los números, que no quitan ni dan razón, simplemente describen la realidad, echan por la borda esta asociación entre abril y precipitaciones, al menos en Galicia.

La precipitación se puede clasificar entre tipo: frontal, orográfica y conectiva. Esta última es muy común en primavera, cuando tenemos aire cálido en superficie, ya que la radiación solar aumenta, pero todavía permanece el aire frío del invierno en las capas altas de la atmósfera. Ese aire caliente asciende y forma nubes de evolución. Esta es la lluvia que afecta al interior de la Península en esta época del año en general y en abril en concreto, favoreciendo que las cifras de acumulación sean realmente destacadas en muchas otras zonas de España, pero no en Galicia.

El período más lluvioso de la climatología gallega abarca noviembre, diciembre y enero. Y en muchos lugares es precisamente este mes el más húmedo de todo el año. Y las cifras así lo confirman. En Pontevedra ciudad se acumulan de media unos 222 litros por metro cuadrado. Hay que tener en cuenta además que ninguna de las urbes gallegas ocupan los primeros puestos delas zonas donde el agua cae con más generosidad. En las ciudades simplemente están las estaciones y, por tanto, los datos. Los puntos con más precipitación se encuentran en A Serra do Suído y en los Montes das Paxareiras, entre Carnota, Muros y Mazaricos.

Si los registros son más notables ahora que en ningún otro mes del año se debe a la clase de precipitación, frontal. Aparecen cuando interactúan masas de aire de diferente temperatura. Los frentes puede ser fríos o cálidos. Estas estructuras meteorológicas vienen de la mano de borrascas y descargan agua de forma persistente, al contrario que la convectiva, de tipo chaparrón.

Esta semana estamos comprobando por qué noviembre es el mes más lluvioso en la comunidad gallega. Varias borrascas nos visitan con sus frentes. Llueve sobre mojado. Y a partir del este miércoles el aire frío se sumará. La combinación de humedad procedente del Atlántico y el frío del polo norte provocará que pueda nevar en cotas muy bajas. 

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Xavier Fonseca

La respuesta parece sencilla pero no lo es. Esta es la explicación que ofrece la ciencia.

Saber distinguir entre los diferentes tipos de precipitación puede ser muy útil para evitar una buena mojadura. Por ejemplo, la lluvia que viene de la mano de un frente suele caer de forma débil o moderada pero siempre es persistente. Si no se dispone de un paraguas, en este caso, no parece muy recomendable esperar a que cesen las precipitaciones. A no ser que no tenga ninguna prisa y no suponga un problema permanecer resguardado durante horas. Otra lluvia, como la de hoy, se presenta como chaparrón. Cae con más intensidad, en ocasiones incluso acompañada de granizo, aunque es intermitente. Es decir, la lluvia no suele prolongarse más allá de unos pocos minutos. En esta situación lo ideal sí que sería tener un poco de paciencia y permanecer a cubierto.

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