La piratería digital sigue en retirada

Las descargas ilegales bajaron 12 puntos en cuatro años en el audiovisual y 13 puntos en la música. La mitad de los jóvenes europeos rechazan los contenidos ilícitos


redacción / la voz

Hace unos años la piratería era una práctica masiva que parecía difícil de contener. Pero esta costumbre que llegó con la digitalización de los contenidos culturales parece haber iniciado una progresiva retirada. La última Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales que el Ministerio de Cultura elabora cada cuatro años sobre una muestra de 16.000 ciudadanos mayores de quince años, constató hace unas semanas una notable caída del consumo ilegal de música y vídeos. Con un 52,2 % de los encuestados suscritos a alguna plataforma digital de contenido cultural, el sondeo refleja un descenso de la piratería musical de 13,2 puntos, ya que las descargas ilegales en este sector han pasado del 18,3 %, a un 5,1 %.

Por su parte, las descargas ilegales de contenido audiovisual bajaron del 16,1 % al 3,7 %, una caída en 12,4 puntos.

La situación resulta esperanzadora para el sector y tiene una de sus explicaciones en la expansión de alternativas legales para poder acceder a contenidos de forma cómoda y segura a cambio de una suscripción asumible.

Judith Clares, profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC, asegura que este cambio de patrón es atribuible a la implantación de plataformas como Netflix, HBO y Amazon, entre otras. «Al final lo que busca el usuario es poder acceder a contenido que le gusta como quiera y cuando quiera y, sobre todo, a un precio asequible. Y ahora lo tiene disponible, cada vez con más oferta. El contenido se encuentra rápido, con lo cual estar suscrito a una u otra plataforma te evita invertir tiempo en buscar contenido a través de otras vías», analiza.

En la presentación de la encuesta promovida por el ministerio, el titular de esta cartera, José Guirao, subrayó que una mayor concienciación conlleva que ahora «se afea la conducta ilegal». «La administración ha mejorado en el control de las webs piratas, y la labor de la justicia es también mucho más efectiva, con cierres y multas que han surtido efecto. Hay más plataformas legales y más producto cultural qué hace bajar la piratería», resumió el ministro, que aseguró, no obstante, que no es momento de bajar la guardia.

Ese cambio de hábitos del «todo gratis» que se extendió entre la primera generación que vivió la digitalización de la cultura se aprecia especialmente en las generaciones más jóvenes. El último barómetro de Propiedad Intelectual y Juventud del 2019, publicado ayer, señala que el 51 % de los jóvenes europeos de entre 15 y 24 años afirma no haber utilizado, jugado, descargado o accedido a contenidos digitales ilícitos en los últimos doce meses, lo que supone un 11 % más que hace tres años. En el último informe, correspondiente al 2016, eran cuatro de cada diez los jóvenes que decían no recurrir a fuentes no autorizadas.

Este informe, elaborado entre jóvenes de los 28 países miembros por la Oficina de Propiedad Intelectual de la UE y que intenta comprender qué factores motivan a las nuevas generaciones para adecuarse a contenidos legales y rechazar los mercados paralelos, hace hincapié en la importancia de los precios asequibles de las plataformas legales. El número de encuestados europeos que se confiesan dispuestos a pagar una tarifa proporcionada ha subido al 22 %, frente al 13 % del 2016.

La música se escucha directamente desde Internet o se descarga en un 97 % de los casos, pero cada vez más lo hacen desde sitios legales (las fuentes ilegales cayeron del 56 % al 39 %).

Existe una conciencia cada vez mayor entre los jóvenes europeos acerca de los posibles riesgos de seguridad que la piratería conlleva, como el posible robo de datos o la infección de los dispositivos con virus. También destacan el respeto a la ley como un factor importante.

Aquellos que siguen accediendo a fuentes ilegales admiten hacerlo motivados por el precio (un 56 %, pero 10 puntos menos que hace tres años), la falta de oferta legal (un 30 %) y la percepción de que en el mercado ilícito se tiene acceso a una mayor variedad de contenidos (26 %).

Esta conciencia no parece darse del mismo modo en otros contenidos protegidos como la ropa o los accesorios de marca. En este caso, el precio ha sido determinante para que el 13 % haya comprado deliberadamente falsificaciones (un 1 % más que en el 2016).

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