Irene Villa: «Si no me molestaron los chistes sobre mí en plena adolescencia, ¡cómo me van a molestar ahora!»

La psicóloga y periodista habla sobre su historia de superación: «El odio solo hace daño a quien lo siente, yo me quedo con la gente que ama»


la voz / redacción

La historia de superación de Irene Villa es un ejemplo para miles de personas. La psicóloga y periodista está estos días en Galicia para hablar de superación personal en las sedes de AFundación. Las barreras las pones tú es el título de la conferencia que ayer impartió en Vigo y hoy repetirá en A Coruña (19 horas, sede AFundación)

-¿Hay que retar a la vida o esperar a que ella te rete a ti?

-Yo creo que la vida nos pone retos, pero los más importantes son los que tu mismo te pones para salir de tu zona de confort y para crecer. A mi me han pasado muchas cosas, pero también me he expuesto yo misma a otras con valentía, con decisión, pero no porque tuviese valentía y decisión, sino por demostrarme a mí misma que podía y era capaz. Es cierto que al final el movimiento se demuestra andando y, o te mueves, o caducas. Yo me fui muy jovencita a aprender inglés y he huido siempre de estar entre algodones para demostrarme a mí misma que era capaz de hacer muchas cosas. Las barreras las pones tú, al final, la única barrera es uno mismo y hemos de saltar muchos obstáculos enfrentándonos a nuevos retos.

 -Pero la forma de enfrentarse a la vida va también un poco en la educación y la personalidad.

-Hay personalidades más atrevidas con hambre de nuevas emociones, que viven al límite. A mí, por ejemplo, me encantan los deportes de riesgo, salir, disfrutar, conocer gente de otros países y otras culturas. Pero creo que si no eres así tienes que vencer los límites de una personalidad más introvertida o vergonzosa, porque al final eso solo son límites. Te vas cerrando tu mismo el cerco y no das todo lo que tienes en tu interior, ese potencial impresionante que todos tenemos y que solo sale, lamentablemente, cuando te enfrentas a retos y a momentos menos agradables. Yo lo he tenido que pasar muy mal para ser quien soy hoy. No hay que tener miedo ni a sufrir ni a vivir cosas inexploradas.

 -En los malos momentos se aprende, está claro.

-Muchísimo, es triste, pero se aprende mucho más de lo negativo. Yo digo siempre que unas veces se gana, pero la mayoría se aprende. Cuando he hecho una «cagada» como decís aquí, o meto la pata me enfado conmigo misma pero no me vuelve a pasar. Cuando peor se pasa se aprende muchísimo más.

 -Y habla también de que tenemos que ser más prácticos.

-Porque nos comemos mucho el coco y le damos vueltas a cosas que no tienen ningún sentido. No pensemos tanto y actuemos más. Eso lo aprendí de mi madre, que es la mujer más práctica del mundo. En los peores momentos, en etapas que me costaba hasta dormir le decía: «No he dormido porque le he dado vueltas a esto»; y ella me contestaba: «¿De verdad que no has dormido por eso. ¡Anda ya!». Todo es relativizar. Y si realmente no puedes evitarlo hay que pedir ayuda. Yo estoy muy a favor de la terapia que nos ayude a subir un escalón o a cerrar una etapa. A veces uno solo no puede.

 -¿Y como madre, cree que estamos sobreprotegiendo a los niños para que no se enfrenten a los malos momentos?

-Flaco favor le hacemos a nuestro hijo cuando le estamos solucionando la papeleta, porque el día que salga a la calle y vea que no puede porque se lo han dado mascado se va a frustrar. Lo que más quiero en mi vida para mi hijo no es que tenga éxito profesional, es que sea feliz. Y para ser feliz el mayor enemigo es la frustración, es el miedo. Si le sobreproteges le estás limitando y los padres estamos para dar alas a nuestros hijos. Tienen que volar, no son nuestros, son alumnos y en cierto modo también maestros, y nuestro papel es darles raíces, que son los valores de toda la vida. Me da mucha pena que haya niños que crezcan sin estos valores: el compromiso social, ser generoso, educado, ayudar a los demás…

 -La excusa de los padres es que no queremos que sufran.

-Para que no sufran hay que fortalecerles emocionalmente dándoles herramientas frente al bullying, los insultos, las humillaciones que todos podemos sufrir en algún momento de nuestra vida. Hay que hacerles fuertes para que estas cosas no les afecten. Que entiendan que cada uno tenemos nuestras peculiaridades y somos diferentes, pero todos útiles y necesarios. Estamos aquí, primero, para sonreir y para disfrutar; y también para ayudar

-Y usted que ha dado una lección de perdón ¿cómo cree que se aprende a perdonar a quien nos hace mucho daño; y hablo de maltrato, acoso, abusos…?

-El odio solo le hace daño a quien lo siente. Ese insulto o esa humillación pertenece a quien lo da, no a ti. No te tienes que dar por aludido. Es como los chistes que han hecho sobre mí. Si no me molestaron en plena adolescencia, ¡cómo me van a molestar ahora! Es algo que no es mío, es de quienes hayan creado el humor negro, que no comparto ni me gusta. Y si hay gente que disfruta con el humor negro, pues fenomenal. Se trata de blindarte para que nada de esto te afecte y saber que el discurso del odio es para quien tiene odio . Yo me quedo con la gente que ama, que ayuda, que colabora, que coopera. Y hay muchísima más gente así

 -Aún así, el miedo es libre.

-El miedo nos paraliza, es el peor enemigo del ser humano porque ahuyenta el amor, que es el motor de todo. Cuando haces las cosas con amor todo lo consigues, o por lo menos vas a estar donde tienes que estar, feliz contigo mismo y tu conciencia. Si actúas desde el miedo, o acabas por no actuar o los resultados no son nada buenos. El miedo está ahí y hay que saber de dónde viene, por qué habita en nosotros, si es porque nos lo han inculcado o porque nos lo hemos creado en nuestra mente, que nos autoboicotoea a veces y nos limita.

 -Dijo usted también que el dolor es inevitable el sufrimiento es opcional. ¿Por qué?

-Nadie quiere sufrir, eso está claro. El dolor viene cuando uno menos se lo imagina, pero está en tu mano no quedarte anclado a ese hecho que ha sucedido. Lo normal es transitarlo, llorar, la rabia… Pasar las etapas del duelo, pero luego te queda la aceptación y vencer el sufrimiento. Si no, estás perpetuando tu sufrimiento, por eso es importante pedir ayuda psicológica. Digo que es opcional porque si tu te quedas ahí en vez de pedir ayuda pues no lo superas. En tu mano está vencerlo y no quedarte en esa etapa tan dolorosa. Pasar de pantalla. 

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