El 10 % de los pacientes que espera un órgano muere antes del trasplante

Los científicos estudian la generación bioartificial de corazones, pulmones o hígados para evitar que la necesidad siga superando la donación


Madrid / Colpisa

España es el país líder con 114.900 trasplantes de órganos hasta diciembre de 2018, y con unos 5.000 en lo que va del 2019, según la Organización Nacional del Trasplante (ONT). Y sin embargo fallece una décima parte de los pacientes que aguarda una intervención de este tipo. Con una lista de espera de 4.804 individuos hasta 2018, se alcanza un promedio de 48 donantes por millón de habitantes. Hace 30 años eran 14. «Un donante puede salvar la vida de ocho personas, porque tiene dos pulmones, dos riñones, un corazón, un hígado, un páncreas y un intestino», explica Jordi Cano Ochando, científico del Instituto de Salud Carlos III y coordinador de las 'Jornadas sobre avances y retos en investigación en trasplante de órganos', que se celebra hoy en la Fundación Carlos Areces de Madrid.

Los que se benefician de este tipo de intervención pueden alargar sus vidas entre dos y diez años, dependiendo del órgano. El año pasado se hicieron en España 5.321 trasplantes de órganos donados por 2.241 donantes, explica Cano Ochando. El 62% fue de riñón, casi la cuarta parte de hígado, un 7% de pulmón y un 6% de corazón. Páncreas e intestino delgado no llegaron al 2%. La tasa de éxito y la vida media del órgano ajeno dentro del cuerpo varía del más común, que es el riñón -que incluso se dona en vida- y puede funcionar bien una década; hasta el intestino, el más complejo, que dura un par de años por estar expuesto a las bacterias. Sólo un 0,10% del total de intervenciones, seis durante el año pasado, son de este órgano.

«La tendencia siempre ha sido que el número de donantes crece año tras año», afirma Cano Ochando. «El problema es que aunque los donantes están en ascenso no se llega a suplir todos los órganos requeridos. La diferencia entre la demanda y la necesidad también está en aumento. Se calcula que hay 100.000 pacientes en lista de espera en la Unión Europea», donde unas diez personas que esperaban recibir un órgano murieron a diario antes de que llegara el donante, mantiene.

Los retos que afrontan los expertos reunidos en estas jornadas internacionales tienen el mismo objetivo: cerrar esa brecha entre la necesidad y la disponibilidad de órganos. Por una parte, se intenta que la demanda disminuya haciendo que los órganos no sean rechazados, o lo sean pasado más tiempo que el actual. «El rechazo del trasplante se puede producir por un fallo orgánico, en que el propio sistema inmune termina por reaccionar contra el órgano», explica Estanislao Nistal Villán, profesor de la Facultad de Farmacia de la Universidad CEU San Pablo y también coordinador de las jornadas. «Ese proceso se puede ralentizar, y alargar el periodo que el cuerpo puede tolerarlo, antes de que deje de funcionar».

Corazón bioartificial

Esta tolerancia evitaría que una persona a la que le trasplantan un riñón a los 40 años tenga que someterse a otro proceso similar cada década, y llegar a tres o cuatro operaciones. Los investigadores buscan que el órgano trasplantado funcione de por vida. «Eso dejaría más órganos disponibles», resume Cano Ochando. Un corazón puede latir diez años en otro organismo aunque, como el pulmón, sólo el 25% es tolerado más de cinco, mientras que un 60% de los hígados también perdura ese tiempo.

La otra forma de cubrir la demanda que salvaría todas las vidas que penden de un hilo sería la generación de órganos artificiales, al mismo tiempo que biológicos. El concepto «bioartificial» se conoció por primera vez en 2008 en roedores.

«Se utilizan órganos que no se pueden trasplantar por generar rechazo y órganos de animales, a los que se les quitan todas las células», explica Cano Ochando. «Queda una estructura tridimensional a la que se añaden las células del mismo pacientes, para que pueda generar un órgano nuevo». Aunque «todavía estamos lejos», dice Cano Ochando, «hay resultados esperanzadores»: en Harvard con hígados y riñones, en Yale con pulmones, en el Gregorio Marañón, con corazones.

Por una red nacional de trasplantes

A pesar de que España lleva 27 años liderando de forma continua la donación de órganos para trasplantar, no existe una red de investigación para coordinar los esfuerzos y los datos clínicos nacionales, exponen los coordinadores de las jornadas. «Podría ayudar a los pacientes, al saber los resultados de su tratamiento y monitorizarlo, sin importar en qué parte del territorio está», dice Canto Ochando. «Ayudará a mejorar la calidad de vida, a la formación de los profesionales, a compartir los datos y el seguimiento». Además, «serviría para establecer un diálogo entre la investigación básica y la clínica», prosigue Villán.

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