Gonzo, sobre la vuelta de «Salvados»: «No tenía claro si quería dejar "El Intermedio"»

El gallego debuta este domingo como presentador de la nueva etapa del programa. «Sabía que quería hacerlo, pero no tenía tan claro si quería dejar "El Intermedio"»


Madrid / Colpisa

Salvados cerró su última temporada, con Jordi Évole a la cabeza, como el programa más visto de La Sexta: un 11,4% de cuota de pantalla y 2.155.000 espectadores de media. Y este domingo regresa al canal a las 21.30 horas aunque de la mano de Fernando González, Gonzo (Vigo, Pontevedra, 43 años), que debuta abordando el acoso sexual en el trabajo.

-¿Siente una carga de responsabilidad extra al llegar a un formato consagrado como «Salvados»?

-Soy un inconsciente. Intento evadirme de esa parte, porque no influye realmente en el desarrollo del trabajo. Cuando me pongo a grabar no pienso: «Hostia, tengo que mantener el nivel de un programa que ha ganado el Ondas», sino en que tengo que hacer una buena entrevista. Y eso da igual un poco dónde lo hagas; es adaptarse al formato. La responsabilidad existe, claro, y creo que nunca la he sentido como ahora, ni he estado tan comprometido. Soy consciente de lo que es presentarlo, después de todo lo que ha sido, que lo presentase Jordi. Pero es algo que no puedo controlar y sería ridículo preocuparme.

-¿Qué representa ser el elegido para continuar el programa?

-Me suena a reconocimiento. Yo este verano he tenido mucho tiempo para pensar, y la conclusión es que miro atrás y merece la pena lo que he hecho y cómo lo he hecho, las decisiones que he tomado. Llevar nueve años en El Intermedio es la hostia, pero esto es como el espaldarazo definitivo. Con cuarenta y pico años, después de llevar quince en este negocio, ha sido como: «Joder, algo habremos hecho bien».

-¿Le ha dicho algún entrevistado que prefería a Évole?

-Todavía no he entrevistado a alguien que sea tan cabrón (risas), pero claro que se dirá. Es inevitable; así es la vida. Recuerdo que a los quince minutos de empezar la primera entrevista, paramos y le pregunté a la entrevistada si podía empezar otra vez. Me di cuenta de que no estaba siendo yo, que estaba nervioso por ser mi primera entrevista para Salvados. Pero ya está, a partir de ese momento, ya estaba haciendo una entrevista como las que llevo haciendo mogollón de tiempo.

-¿Cuánto tardó en aceptar la propuesta?

-24 horas. Fue un martes al mediodía. Estaba desembalando una tostadora, con toda mi actividad cerebral a la altura de la complejidad del aparato, y Jordi fue como es Jordi, superdirecto: «¿Qué tal? ¿Qué haces? Jajajaja, oye, ¿te apetece hacer Salvados?. Yo le dije que me diese 24 horas, que no lo podía decidir en ese momento. Sabía que quería hacerlo, pero no tenía tan claro si quería dejar El Intermedio.

«No soy cómico»

-¿Cómo ha sido la despedida?

-Es mi familia. Tengo relaciones muy íntimas ahí dentro que son para toda la vida. Se alegraron mogollón por mí, pero, al mismo tiempo, queda una sensación de pena. Se acaba una etapa preciosa, muy divertida, en la que hemos hecho unos trabajos de la hostia y conocido mundo. Nadie me dijo: «No lo hagas», y eso también te hace sentir que la decisión es la correcta.

-¿Y la llegada al nuevo equipo?

-Ahí sí que estaba nervioso. Más que mañana, cuando se estrene. Aparecí y me aplaudieron, y yo: «No me jodáis. Dejaos de gilipolleces». Además, entré cagándola. Llegué en taxi y me estaban esperando con la cámara. Pensaban que iba a salir por la puerta derecha y salí por la izquierda. Les jodí el plano.

-¿Se esperaba que presentar «Salvados» sería así?

-Creo que todavía no sé lo que es presentar Salvados. Aún falta una parte fundamental, que es que se emita. Lo que estoy viendo es que se le dedica mucho tiempo antes de grabar, y eso me encanta. Las reuniones no tienen límite, participa todo el mundo, y eso en televisión es acojonante. Se traduce en que, cuando voy a una grabación, llego muy protegido, muy centrado. Antes era un programa diario y no había tanto tiempo. Aquí también tienes que poner más de tu parte; estar a la altura del esfuerzo y el compromiso del resto del equipo.

-¿Qué temas se van a abordar?

-Está planeado tirar seis espacios hasta diciembre, cuando a lo mejor viene Jordi con su programa nuevo, y luego volver cuando acabe el suyo. Arrancamos con el acoso, tocaremos Cataluña, hablaremos de las elecciones y la situación política, y el próximo tema social será menas, que los hemos acompañado, hemos hablado con ellos., a calzón quitado. Tenemos autismo también, que seguramente vaya para la segunda temporada, y no puedo decir más. Hay varios sobre la mesa, pero están pendientes de una confirmación definitiva.

-Entonces, no va a echar de menos la calle.

-No, no. Ahora toca Cataluña, y es algo que no creo que abandone. La calle me pone mucho. No me metas en una oficina, por Dios.

-¿Qué ha sido de ese joven de aldea que ordeñaba vacas?

-Está aquí. Si no, no hubiese llegado a esto. Contar historias viene mucho de ahí, porque la tradición oral en los pueblos de Galicia es brutal. Está ahí la empatía y el respeto máximo hacia todas las personas, sobre todo a los mayores; está ahí el que no me importe currar las horas que haga falta, que sea asfalto o tierra.

-¿Va a echar de menos el humor?

-Bueno, yo era un poco el aburrido de El Intermedio. Echaré de menos cuando grabábamos musicales, que me lo pasaba como un enano, pero no soy cómico. Al contrario, la parte del humor me costaba. He estado nueve años tirándole la pregunta incómoda a Wyoming, y en la última me sentí igual de mal que el primer día. Me río antes de grabar y veo que sigue funcionado, pero, en cuanto al trabajo, no creo que lo vaya a echar de menos.

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