Yo no renuncio, Angelina


Ya habíamos descubierto el sentimiento maternal de Maléfica. Más que instinto, un vínculo que se hace en el criar a fuego lento del día a día, en esta olla posmillennial de los tiempos. En la nueva entrega de la película de la «maestra del mal», Angelina Jolie anuncia su retirada, una retirada provisional de los escenarios hacia los aposentos de lujo de su maternidad. Provisional es la prueba del papel principal que puede llegar a cumplir un adjetivo. Angelina renunciará de forma provisional a su carrera para correr el maratón en casa. Eso sí, con toda la ayuda que puede pagar. Con un confort a la medida de pocos, el que puede procurarse la que era en el 2013 la actriz mejor pagada de Hollywood, según Forbes (su caché, 15 millones de dólares por película). «No quiero perderme nada de ellos», dijo sobre sus hijos la star-system de la maternidad. ¡Tú puedes, Angelina! Querer es poder cuando ayuda el poderoso caballero al que menciona con chufla Quevedo: don dinero.

La frase de Angelina Jolie es el spot de una renuncia de alta gama cosmética, que Elisabeth Badinter desarmaría con la mitad de un argumento. Frente a la neomística de la maternidad, ahí están dando el callo las madres reales, que no renuncian porque no quieren, o porque no las asiste el poderoso caballero.

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