Las mujeres no beben igual que los hombres

La Obra Social 'la Caixa' colabora con Utaca en su proyecto Higía, dirigido a mujeres alcohólicas


redacción / la voz

Un programa de intervención integral biopsicosocial con perspectiva de género para mujeres diagnosticadas de Síndrome de Dependencia Alcohólica, eso es Higía. El proyecto de la Unidad de Tratamiento del Alcohol y Conductas Adictivas financiado por la Obra Social ‘la Caixa’.

Higía tiene en cuenta a lo largo de todo el proceso, el hecho diferencial de ser mujer en esta cultura y momento histórico, la asimetría en las relaciones entre mujeres y hombres y la diferente valoración social de los consumos.

«Hemos observado que el consumo de alcohol en mujeres tiene una serie de características peculiares, diferentes, al de los hombres. Por eso, es necesario que el abordaje del problema también se haga de manera distinta», explica Manuel Lage, psicólogo clínico de Utaca.

La evidencia clínica indica un retardo en la solicitud de ayuda por parte de las mujeres, hasta el momento en el que las consecuencias sobre la salud física y mental, vida familiar, social o laboral son insostenibles.

El programa es específico para mujeres, con grupos de terapia integrados solo por ellas, un tratamiento personalizado y un seguimiento individual y grupal de varios meses. En estos momentos se está seleccionando a las personas que formarán parte de un proyecto que comenzará a andar el próximo 9 de diciembre. En él intervendrán profesionales de diferentes ámbitos. Tratamiento médico, acompañamiento social y seguimiento con un grupo de apoyo a familias, entrevistas individuales y acciones de grupo.

«Tiene que haber una diferencia a la hora de enfocar la ayuda a mujeres con respecto a los hombres porque hay diferencias en el modo de consumo, en la frecuencia, en los motivos y hasta en el apoyo que reciben de su entorno», asegura el doctor Lage.

El especialista describe esas diferencias: «En cuanto al modo de consumo, en el varón suele ser de tipo social. Las mujeres beben más en casa, a escondidas. Además, se enfrentan a una reprobación mucho mayor. Se vive y se sufre de una manera más acusada en la mayoría de los casos. Las mujeres suelen sentir más culpabilidad, más vergüenza», cuenta el psicólogo clínico.

«Por otro lado, está la motivación. En los hombres suele ser más por presión social, ambiente o costumbre. En las mujeres tiene más que ver con estados emocionales. La mujer, normalmente, utiliza el alcohol como antidepresivo o ansiolítico», explica.

Por todos estos motivos, el enfoque en el tratamiento tiene que ser diferente para ellas.

En este programa, el área destinada a la detección, control y manejo de los estados emocionales tiene un peso muy importante en el tratamiento.

El modo de consumo de alcohol, la motivación y la frecuencia es distinto

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