Leonor inicia el camino para ser reina

Princesa por destino y por obligación, la primogénita de Felipe y Letizia afronta hoy un paso institucional significativo en su papel como heredera con la lectura de su primer discurso en Oviedo


Los niños son niños no importa lo alta que sea su cuna. Hace unos años, los pequeños del exclusivo colegio Santa María de los Rosales tenían curiosidades propias de su edad acerca de la compañera Leonor de Borbón Ortiz. Un día, uno de ellos le preguntó sin rodeos por qué ella salía tanto en las revistas que leía su abuela. Y la niña, pequeña por entonces, respondió: «Porque vivo en la casa de un príncipe». Para Leonor, última descendiente de un vasto linaje monárquico, los cuentos de reyes y reinas siempre han tenido un matiz más terrenal que ese mundo onírico que las coronas evocan para el resto de las criaturas. Blindada junto a su hermana Sofía en una infancia reservada y ajena al ojo público, poco a poco la hija mayor de los reyes Felipe y Letizia ha ido descubriendo que para ella el hecho de convertirse en una princesa heredera no es el disfraz de un día, sino que constituye un destino y una obligación que se hace cada vez más real.

Hoy la princesa de Asturias dará un paso significativo en ese camino que la conduce a asumir su condición como posible futura reina de España. Por primera vez presidirá la ceremonia de los premios que llevan su nombre y verá así cumplido aquello que de pequeña le preguntaba a su padre para aclarar un poco las ideas sobre qué le depara el futuro: «¿Cuándo voy a hacer yo un discurso como tú?». El día es hoy y el lugar, el Teatro Campoamor de Oviedo.

Según repitió su madre el pasado 12 de octubre en la recepción del Palacio Real, la princesa «está muy tranquila y con muchas ganas». «Está más nervioso el rey», apuntó Letizia. Sin duda, Felipe VI no olvida aquel día de 1981 en que pronunció él mismo su primer discurso cuando tenía, como ella, 13 años.

Si sigue el ejemplo de su padre, la alocución de esta tarde será breve, apenas un minuto y medio que habrá ensayado hasta la saciedad con la sobrada experiencia de su madre como locutora de televisión. Su soltura y aplomo ya los demostró hace un año cuando, en el 40.º aniversario de la Constitución, leyó en público el primer artículo 1 de la Carta Magna. El sábado volverá a tomar la palabra en Asiegu, adonde acudirá para entregar del premio al Pueblo Ejemplar de Asturias.

Recibimiento en Oviedo

Con el pelo más ondulado de lo habitual, más cercano al estilo de las niñas de su edad, Leonor pisó Oviedo en la tarde de ayer y recibió el cariño de la multitud que se congregó en la plaza de la Catedral para verla en su primera visita oficial a la capital del principado, que es al mismo tiempo ciudad natal de su madre. Fue una visita breve con el valor de un rito iniciático.

Acompañada por sus padres y la infanta, la princesa entró a través del panteón real donde reposan los doce reyes de Asturias y visitó a continuación la cámara santa donde se custodia la Cruz de la Victoria. La misma que Felipe VI recibió con nueve años cuando fue nombrado príncipe de Asturias en Covadonga y que Juan Carlos I depositó sobre él con el peso de la responsabilidad: «Esta es también tu cruz. Tu cruz de rey», le dijo.

A la salida del templo, la familia real al completo escuchó y cantó con emoción el Asturias, patria querida al ritmo de la banda de gaitas y el Coro de la Fundación Princesa de Asturias.

A diferencia de otras herederas europeas, a las Borbón Ortiz se las ha visto en público en contadas ocasiones durante su infancia. Sus padres han sido extremadamente cuidadosos con la exposición de sus hijas y su imagen no iba mucho más allá de un par de posados en verano, la misa de Pascua y el primer día de colegio. Todo lo demás ha sido alto secreto.

De su vida personal ha trascendido que es buena estudiante, educada y cariñosa, con el mismo carácter que el rey. Al igual que su hermana, es casi bilingüe, ya que de las dos cuidadoras que se ocupan de ellas una les habla exclusivamente en inglés. Además, Leonor estudia chino en el colegio desde pequeña y se familiariza con las lenguas cooficiales.

El pasado sábado, tras el desfile militar, fue la última vez que acudió con su madre y su hermana al ballet, una afición que las mujeres de la familia real cultivan con frecuencia. De sus gustos también trascendió que con apenas 11 años le gustaban las películas de Akira Kurosawa y leía a Stevenson y Lewis Carroll.

La supervisión constante de los reyes se relajó un poco en los dos últimos veranos, cuando Leonor y Sofía pasaron un mes en un campamento en Estados Unidos.

La imagen perfecta de la princesa de rostro angelical solo se vio alterada el día del infausto desencuentro entre las reinas Letizia y Sofía a la salida de misa en Palma de Mallorca. En la tensión de aquella riña, Leonor apartó con cierto desdén el brazo de su abuela, a la que desde entonces no suelta de la mano cada vez que comparecen juntas en público. Aquel gesto espontáneo fue repetido millones de veces en teléfonos y ordenadores de todo el mundo. Fue ahí donde la princesa y su entorno empezaron a comprobar lo difícil que será para ella ser ejemplar en todo momento en estos tiempos de redes sociales.

Sigue en directo la llegada de Leonor a los Premios Princesa de Asturias 2019 Recepción oficial de los Premios Princesa de Asturias

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