Papá, no subas más fotos mías a Facebook

Un estudio de Microsoft revela que los adolescentes están hartos de que sus padres compartan imágenes y otro tipo de contenidos personales suyos en las redes sociales


Fotografías de los chicos cuando comienzan sus vacaciones, cuando las acaban, cuando comienzan el curso, cuando celebran su cumpleaños... Las redes sociales están plagadas de imágenes de menores, de contenidos que, en muchos casos, han sido compartidos por los propios padres. Y los adolescentes empiezan a estar hartos de ver su vida privada en plataformas como Facebook. Cuatro de cada diez adolescentes cree que sus progenitores cuelgan demasiada información personal sobre sus hijos. Para el 10 % es un gran problema. Eso es lo que revela el avance de un estudio sobre riesgos digitales elaborado por la compañía Microsoft que recoge encuestas realizadas en 25 países de todo el mundo. 

En el 2016 una joven austríaca llevó a los tribunales a sus padres por haber colgado más de quinientas fotos de su infancia en Facebook y mantener ese contenido abierto al público ignorando sus peticiones de que fuese retirado. A los 14 años abrió una cuenta en esta red social y descubrió que sus progenitores habían compartido en las suyas numerosas imágenes recopiladas durante toda su vida. En las fotos más antiguas, de su época de bebé, aparecía desnuda en su cuna. Y había otras instantáneas en las que estaba sentada en un orinal. Sus padres tenían más de setecientos amigos en Facebook en aquel momento. La joven, que demandó a sus progenitores cuando cumplió 18 años, argumentó que podían ser usadas por pedófilos.

El informe avanzado por Microsoft apunta a que la inquietud sobre las consecuencias de la difusión de fotos personales es creciente entre los adolescentes. En el estudio fueron consultados menores de entre 13-17 años y adultos de 18-74. A todos se les preguntó sobre su exposición a diferentes riesgos de la Red. Durante cuatro años encuestaron a más de 44.000 personas de distintos países de Europa, América, África y Asia. Los investigadores no incluyeron España en el informe. La versión completa, con todos los datos disponibles, será publicada en el 2020. El documento indica que los expertos comparten la preocupación de los jóvenes, ya que consideran que se está amenazando la privacidad y la seguridad de los menores cuando se comparten sus imágenes sin imponer ningún tipo de «cortafuegos» que limite la difusión a determinados grupos del entorno cercano del niño.

Señalan que, además, nunca deberían revelarse los nombres y apellidos reales y completos de los menores, ni es aconsejable aportar datos que sirvan para localizarlos, como su dirección, su colegio, su equipo deportivo, sus lugares favoritos o sus actividades extraescolares. Avisan del peligro de que determinados fragmentos de información puedan ser utilizados para elaborar falsos perfiles y engañar a otros adolescentes o para suplantar identidades. Desde el estudio de Microsoft inciden también en que los datos de niños se usan habitualmente para cometer fraudes bancarios y que cada vez se dan más casos de personas que, cuando son mayores y abren una cuenta, descubren que otros habían solicitado créditos y préstamos usando su nombre unos años antes.

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