Gonorrea, clamidia y sífilis: «El preservativo es un cortarrollos»

Las Infecciones de Transmisión Sexual están en auge en Galicia. Analizamos las más comunes, los motivos del contagio y sus consecuencias

Clamidia, gonorrea y sífilis. Tres Infecciones de Transmisión Sexual en auge en Galicia, son las que más casos reportan. Un trío peligroso que resurge en medio de una tendencia que ya preocupa a todos los expertos a nivel nacional, europeo y mundial. Un problema de salud pública sobre el que se está volviendo a poner el foco ante la magnitud de los contagios: las ITS son una de las principales causas de enfermedad aguda, infertilidad, discapacidad a largo plazo y muerte, con graves consecuencias médicas y psicológicas para millones de hombres, mujeres y niños/as y con importantes costes económicos y sociales.

La gonorrea, la sífilis, la clamidia y el linfogranuloma venéreo  - que han alcanzado en los últimos años las tasas históricas más elevada - sumaron cerca de 24.000 casos notificados en el 2017 en toda España, pero existen más de 30 microorganismos entre bacterias, virus, hongos y protozoos implicados en infecciones que se pueden transmitir sexualmente. Además, también se pueden producir infestaciones como la pediculosis púbica por piojos (ladillas) o la sarna. Todo, por mantener relaciones sexuales sin la adecuada protección. 

En Galicia, según los datos de la Consellería de Sanidade, algunas infecciones como clamidiasis, tricomoniasis, condilomas, sífilis o gonococia han sufrido fuertes incrementos en la última década. En concreto, la infección más declarada es la clamidiasis, que ha pasado de nueve casos por millón en el año 2009 a 45 en el 2017. En cuanto a la gonococia se declararon 248 casos en el 2017, lo que supuso un aumento del 26 % con respecto al período anterior

¿Por qué han vuelto a resurgir y, además, a estos niveles? «Hay tres motivos principales: baja percepción del riesgo, abandono de las medidas físicas de protección y cambio en las conductas y prácticas sexuales», resume Javier de la Fuente, presidente de la Sociedad Gallega de Medicina Interna. 

La reducción en el uso del preservativo entre los jóvenes tiene cifras. El Ministerio de Sanidad señala que ha pasado del 84 al 75% del 2002 al 2018. 

«Los adolescentes no han vivido la pandemia del VIH en los 80 y los 90, creen que no están en riesgo y esto los lleva a no utilizar el preservativo en las relaciones sexuales», ha explicado la coordinadora del Grupo de ITS de la Academia Española de Dermatología y Venereología, Alicia Comunión.

«Hay que llamar la atención sobre nuevas y peligrosas prácticas sexuales, como el Chemsex o Slamsex, que mezclan el consumo de alcohol y drogas con el sexo. Además, las nuevas aplicaciones de citas facilitan los encuentros esporádicos. Se ha perdido el miedo al contagio», asegura el doctor de la Fuente, jefe del servicio de medicina interna en el Hospital Povisa de Vigo. 

Emilio López, vocal de la Federación Española de Sociedades de Sexología, pone el foco en la percepción que los jóvenes tienen del preservativo: «Lo que estamos viendo en las consultas es que el preservativo se ha convertido en un problema. Es un “cortarrollos”, se ve como algo muy limitante, artificial y frío. Tenemos que enseñar a que el preservativo forme parte del juego erótico». 

Los sexólogos hablan de la necesidad de una educación sexual integral en la aulas. La campaña #asignaturapendiente puesta en marcha por la Federación Española de Sociedades de Sexología, con el apoyo de Durex, propone precisamente esto. «La pornografía es la educación sexual de nuestros jóvenes que, además, se creen invulnerables. Eso no puede seguir así», dice Emilio López. 

La Academia Española de Dermatología y Venereología estima que una cuarta parte de los adolescentes españoles contraerá una enfermedad de transmisión sexual antes de acabar el bachillerato.

El cambio en las conductas sexuales se observa también en los perfiles de los infectados. «El número de pacientes con clamidia se ha igualado y ya es muy similar el de hombres y el de mujeres, casi siempre, por debajo de los 25 años. En cambio, los casos de sífilis y gonorrea se dan mayoritariamente en hombres por debajo de los 35 años. Esto ocurre especialmente con hombres que tienen sexo con otros hombres», recuerda el especialista. 

Prevención, síntomas y consecuencias

En la mayoría de los casos la persona no sabe que está infectada, algo que supone un riesgo tanto para su salud como para el contagio de sus parejas sexuales. «Muchas de estas infecciones son poco sintomáticas o asintomáticas, con lo cual, el individuo que es portador de la misma no es consciente de que puede estar trasmitiéndola. Lo fundamental es tratar las ETS cuanto antes porque las consecuencias pueden ser muy graves», señala Javier de la Fuente. En el caso de las mujeres, una infección por clamidia o por gonococo puede desarrollar una enfermedad pélvica inflamatoria que produce esterilidad o embarazos ectópicos. La sífilis puede afectar al sistema nervioso central y producir cuadros de meningitis y el virus del papiloma humano cáncer cervical en las mujeres y anal en los varones.

Se recomienda acudir al médico de cabecera o a los centros hospitalarios que atienden a este tipo de enfermedades en cuanto se observe alguno de estos síntomas

En las mujeres: flujo anormal en la vagina; úlceras, ronchas, verrugas o ampollas cerca de los genitales, ano o boca; olor en la zona de la pelvis; escozor o picor alrededor de los genitales; ardor al orinar o defecar; sangrado por la vagina sin tratarse de la menstruación o tras la relación sexual; dolor en la vagina durante las relaciones sexuales, de aparición repentina. 

En los hombres: secreción por la uretra; úlceras, ronchas, verrugas o ampollas cerca de los genitales, ano o boca; escozor o picor alrededor de los genitales; dolor o inflamación en los testículos; ardor y dolor al orinar o defecar. 

Para controlar la transmisión se recomienda el uso de preservativo durante las relaciones sexuales, ya sean orales, vaginales o anales y evitar relaciones sexuales vaginales y anales con parejas nuevas hasta que ambos se hayan realizado exámenes para detectar infecciones de transmisión sexual. «El sexo oral también supone un riesgo. Es el contacto con el microrganismo el que produce el contagio», señala Javier de la Fuente.  

La infección puede darse también por el contacto de piel con piel en el caso de que haya ulceraciones, o piel-mucosa.

«Además, hay que poner el foco sobre otro tema: están apareciendo resistencias a algunos tratamientos. En Europa, y tarde o temprano llegará también a Galicia, ya hay cepas de gonococo resistentes a los antibióticos que usamos», advierte el también coordinador del Grupo de Trabajo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Medicina Interna. 

Del «Póntelo, pónselo» al «#SiemprePreservativo»

La situación preocupa hasta tal punto que el Gobierno ha lanzado una nueva versión del famoso «Póntelo, pónselo», la primera campaña que tuvo como objetivo prevenir las enfermedades de transmisión sexual hace casi tres décadas con una gran repercusión y éxito.

«Debido a la baja prevalencia en décadas anteriores, sólo nombrar estas enfermedades parece anacrónico. Pero su incremento es muy considerable», recordó María Luisa Carcedo, ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, durante la presentación de la campaña #SiemprePreservativo, que busca acercarse a la franja de población que se inicia en las relaciones sexuales a los 15 años de promedio.

Clamidia

Una infección de transmisión sexual (ITS) causada por la bacteria Chlamydia trachomatis

Se puede contraer cuando se mantienen relaciones sexuales sin preservativo con una persona que tiene la infección, a través de sexo anal, vaginal o por el sexo oral. La infección es más frecuente en personas jóvenes y en personas con múltiples parejas sexuales que no toman las medidas adecuadas de prevención.

Más del 70% de las mujeres y del 50% de los hombres con infección por clamidia no presentan síntomas. Cuando aparecen son los siguientes: 

En las mujeres: ambios en el color, olor o cantidad de secreciones vaginales; reglas más cuantiosas o sangrado entre períodos; sangrado después de las relaciones sexuales; sensación de ardor al orinar; dolor o molestias en la parte baja del abdomen.

En los hombres: sensación de ardor al orinar; secreción en el extremo del pene; dolor o molestias en los testículos.

¿Cuáles son las posibles complicaciones de la infección por clamidia? Si se trata adecuadamente es poco probable que la infección por clamidia cause complicaciones a largo plazo. Sin tratamiento, las mujeres pueden desarrollar enfermedad inflamatoria pélvica. Esta enfermedad puede producir dolor abdominal y pélvico. Además puede producir infertilidad y embarazos ectópicos (embarazo que se produce fuera del útero). Los hombres pueden desarrollar una infección muy dolorosa en los testículos. Menos frecuentemente, puede causar otros síntomas como artritis (Síndrome de Reiter) e inflamación ocular.

Gonorrea

La gonorrea es una infección de transmisión sexual  causada por una bacteria llamada Neisseria Gonorrhoeae (o gonococo).

La infección es más común en los jóvenes, los hombres que tienen sexo con hombres (HSH), y las personas con múltiples parejas sexuales que no utilizan las medidas adecuadas de prevención.

Más del 50 % de las mujeres y del 10 % de los hombres que tienen gonorrea no presentan síntomas. La infección en el recto y la garganta usualmente no produce ningún síntoma.

En las mujeres: cambio en el color u olor o cantidad del flujo vaginal; sangrado entre reglas o reglas más cuantiosas; sensación de ardor al orinar; puede haber dolor o malestar en la parte inferior del abdomen.

En los hombres: sensación de ardor al orinar; secreción del extremo del pene; puede haber dolor en los testículos.

Sin tratamiento, la infección puede extenderse a otras regiones del organismo. Las mujeres pueden desarrollar enfermedad inflamatoria pélvica. Los hombres pueden desarrollar una infección dolorosa en los testículos. En algunos casos, cuando la gonorrea no se ha tratado, puede producir infecciones en otras regiones del organismo, como la piel y las articulaciones.

Sífilis

Es una infección de transmisión sexual causada por una bacteria llamada Treponema pallidum.

Las mujeres embarazadas pueden transmitir la enfermedad a su hijo/a. La infección es más común en hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres y personas con múltiples parejas sexuales que no utilizan las medidas adecuadas de prevención. 

La sífilis se desarrolla por etapas: primero aparecen llagas indoloras en los genitales, recto o boca; cuando estas se «curan», aparece un sarpullido, y aunque posteriormente no se presentan síntomas, si no es tratada, en la última etapa se pueden presentar daños en el cerebro, los nervios, los ojos y el corazón.

Si se trata rápidamente, es poco probable que la sífilis cause problemas a largo plazo. Sin embargo, sin tratamiento, la sífilis se puede transmitir a otras regiones del organismo y causar serios problemas. En 1 de cada 10 casos, si la sífilis no ha sido tratada, la infección puede transmitirse a otros órganos a través de la sangre, y causar después de muchos años, trastornos cardíacos, cerebrales u osteoarticulares. 

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