Hagibis, un monstruo atmosférico

Ha pasado de tormenta tropical a tifón de categoría 5 en tan solo 18 horas, una de las intensificaciones más rápidas de la historia


La palabra huracán tiene su origen en el lenguaje de los nativos de la zona del Caribe que llamaban de esta forma al dios del viento. Por otra parte el término tifón es una alteración de la expresión china «typhoon» que significa viento fuerte. La única diferencia que existe entre ambos fenómenos es geográfica, uno afecta al Atlántico y el otro al Pacífico. En lo demás son eventos de la atmósfera absolutamente idénticos. 

La temporada ciclónica en el Pacífico se ha fortalecido en las últimas horas debido a la formación de un sistema de bajas presiones que ya ha pasado a la historia por su rápida y violenta transformación. Hagibis ha necesitado menos de un día para pasar de tormenta tropical a supertifón de categoría 5. Muy pocas veces se ha producido este tipo de intensificación tan brusca. Solo hay un precedente conocido, el del tifón Forrest de 1983. Los vientos sostenidos asociados ya superan los 250 kilómetros por hora. Se trata además de un ciclón con un tamaño enorme, su ojo mide unos veinte kilómetros de ancho, y una presión muy baja, que llegó a registrar 910 milibares. 

En las últimas horas ha modificado su trayectoria y en estos momentos se dirige hacia Japón, donde podría tocar tierra este sábado. La previsión asegura que cuando llegue al país nipón todavía podría mantenerse con categoría 3 o 4. La alerta es máxima ya que afectará a zonas tan pobladas como Tokio con gigantes olas, vientos huracanados e intensas lluvias. 

Los huracanes del futuro

El Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR) publicó un artículo el año pasado en el que ofrecía un retrato sobre los huracanes del futuro. «Es probable que el calentamiento antropogénico cause que los ciclones tropicales sean más intensos en promedio. Esto implicaría un aumento aún mayor en la capacidad destructiva potencial de una tormenta», explica a La Voz Tom Knutson, meteorólogo de la NOAA. La investigación, que ha analizado 22 tormentas tropicales, concluye que los huracanes serán más fuertes, lentos y con mayor capacidad de generar precipitaciones. «Los modelos proyectan un aumento del orden del 10 y 15 por ciento de lluvia en una área de cien kilómetros alrededor centro de la tormenta», añade Knutson.

Los científicos han realizado una proyección a partir de huracanes que se han formado en los últimos años. Uno de ellos fue el ciclón Ike, que en el 2008 provocó vientos de hasta 280 kilómetros por hora que sembraron el caos en el Caribe y dejaron 180 fallecidos. Ese mismo huracán tendría a finales de siglo vientos un 13 % más intensos, sería un 34 % más húmedo y se desplazaría un 17 % más despacio. La velocidad de un huracán se encuentra entre los factores principales que influyen en su impacto. 

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