La mafia nigeriana amenaza a «A Estiba»

Televisión de Galicia emite esta noche, a partir de las 22 horas, el tercer capítulo del «thriller» policial de Voz Audiovisual. A las 20 horas se ofrecerá un resumen de lo ya emitido


Llega el tercer capítulo de  A Estiba a Televisión de Galicia (esta noche, 22.15 horas) y las cosas se complican cada vez más para llegar al fondo del crimen y el misterio del Delta, el barco que llegó al puerto de la ciudad de Ardora con toda su tripulación acribillada a balazos. Once hombres han muerto, pero no existen culpables. La clave podría estar en un hombre tatuado con «una rosa en el cuello», pero eso solo Emilio Fortes lo sabe y no es un hombre de fiar. Las historias de A Estiba, thriller portuario de Voz Audiovisual, se entrecruzan y el bien y el mal no tienen frontera. Para que los espectadores puedan ponerse al día antes del tercer episodio, TVG ofrecerá a las 20.00 horas un resumen de lo emitido hasta ahora titulado Poli bueno, poli malo.

Manuela Fortes

La primera misión de la nueva comisaria. En el resumen se recordará cómo Manuela Fortes llega a la ciudad de Ardora como nueva comisaria en el mismo día en que aparecen los muertos del Delta. Su padre, el comisario Emilio Fortes, se jubila y el puesto es para ella, lo que despierta recelos entre sus compañeros. Es una mujer íntegra, eficaz, inteligente y cerebral e insiste, a pesar de los fracasos, en que es preciso dejar a un lado las sospechas que existen sobre César Longueira para analizar con detenimiento la escena del crimen. Cuando una operación policial sale mal, se da cuenta de que tiene un topo dentro de la comisaría y se propone averiguar quién es.

Rosalía Fortes

La responsabilidad en persona. Parece una mujer sacrificada, la responsabilidad en persona y el pilar en el que se sustentan su marido, el alcalde de Ardora, y su madre enferma. Pero tiene una cara oculta y un vínculo con César Longueira que todavía está por aclarar. Cuando este le dice que pasa por ser «unha muller decente e con valores», Rosalía insinúa que no debería creer todo lo que dice la gente. Ahora está en una encrucijada. Su padre, el excomisario Emilio Fortes, ha traicionado públicamente a su marido, el alcalde, y ella se encuentra dividida entre ser fiel a uno o a otro. Haga lo que haga, sabe que decepcionará a uno de ellos.

Cruz Fortes

Una policía de raza. Es una policía de raza y de calle admirada por sus compañeros. No tanto por sus superiores, porque le cuesta acatar órdenes. Mantiene una relación especial con Eva, compañera de la comisaría de la que está enamorada, y eso le impide sospechar de ella, aunque tal vez debería.

Emilio Fortes

La doble cara de la ley. A ojos de la opinión pública, el excomisario es un hombre íntegro y carismático que se ha convertido en héroe local a raíz de su intervención en el hospital donde fue asesinado el único testigo del crimen del Delta. Nadie sabe que al testigo lo mató él y que detrás de su fachada se esconde un hombre corrupto que trabaja a las órdenes de César Longueira. El jefe de los estibadores se lo dice claramente: «Non traballamos xuntos, Emilio. Ti traballas para min. Eu pago e ti obedeces». El colmo de su vileza llegó cuando pidió en público la dimisión del alcalde: «O que precisa esta cidade é alguén que nos guíe contra o mal que pouco a pouco nos asoballa, alguén con carácter, con valor e con ideas. E ese alguén, meu xenro, non es ti». También se apropió del proyecto que tiene este para convertir el puerto de carga en un muelle de trasatlánticos.

César Longueira

Contra las cuerdas. Está por encima de policías, políticos y jueces. Todos comen de su mano. La única ley que obedece es la ley del puerto, por la cual todo lo que allí se mueve pasa por su mano. Por eso todas las sospechas del crimen del Delta se concentran en él. Pero César está contras la cuerdas y tiene un problema aún mayor que el de tener a la policía pisándole los talones. La carga desaparecida estaba destinada a una mafia de nigerianos que ahora quiere cobrarse lo que es suyo. Exactamente 700.000 euros. Por eso, después de pasarse años prestando dinero a la gente que lo necesitaba, César exige ahora que se lo devuelvan de un día para otro.

Tercer capítulo

Un duro golpe para César. En el capítulo que se emite esta noche, Manuela Fortes vivirá su primer éxito desde su incorporación como nueva comisaria. La policía se ha incautado de una gran cantidad de dinero y la mano derecha de César Longueira ha sido detenida. Ahora, su objetivo será demostrar la conexión del dinero con la mercancía desaparecida del Delta y con la mafia nigeriana a la que el jefe de los estibadores debe dinero.

Manuela y Cruz tendrán que dejar a un lado sus desavenencias para demostrar que hay un topo en la comisaría.

En el puerto, la incautación del dinero supuso un golpe duro para César y los suyos. Ahora no tiene fondos con los que poder saldar su deuda con Cabalo de Troia, una peligrosa organización de la mafia nigeriana que no perdona los tratos incumplidos. Aprovechando la oscuridad de la noche, los nigerianos asaltan el hogar de los Longueira y secuestran a Josefa, la madre de César; a Antón, su hermano, y a la novia de este, Estela. Pedirán un rescate por sus vidas.

Mientras tanto, algo oscuro parece ocultarse detrás de la maniobra de Emilio Fortes de pedir la dimisión del alcalde, su yerno, ante la prensa. Marcos y Rosalía sospechan que tal vez el excomisario jubilado quiere para sí puesto como primer edil, pero sus intenciones son más oscuras.

Para acabar de desestabilizar a Marcos, Emilio le revela que es mentira que su hija tenga problemas para concebir ese bebé que Marcos tanto desea. En realidad Rosalía toma desde hace tiempo la píldora a escondidas. Un hachazo que pone al matrimonio al borde de la ruptura.

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