Carmen Velayos, profesora de Filosofía: «No creo en el capitalismo verde»

«Si no puedes probar que el negacionismo climático es real, tendrías que someterte a la sanción pública»


santiago / la voz

Profesora de Filosofía moral y política en la Universidad de Salamanca, Carmen Velayos (Ávila, 1967) defiende que para frenar el cambio climático hace falta un cambio cultural semejante al de pasar del feudalismo a la sociedad industrial. Esta semana ha participado en el ciclo Pensarmos del Consello da Cultura.

-Así que hace falta un cambio de régimen.

-Sí, más bien un cambio de paradigma. Supongo que el desarrollismo, la forma de entender occidentalmente el desarrollo, , el capitalismo de los mercados, está presentando ya múltiples anomalías. Es un sistema que tendrá que abolirse por sí mismo. La naturaleza es limitada y por tanto el crecimiento no puede seguir ilimitado. Hay un paradigma que creo que está forjándose tanto teórica como prácticamente, el decrecimiento, que no significa que la gente vaya a tener que vivir con poco o que vayamos a tener que vivir mal, sino que tengamos que aprender a vivir de otra manera, recuperando cosas del pasado y tras muchas del futuro, porque no es antitecnológico en absoluto.

-El cambio tiene que darse a nivel planetario. ¿Cómo, si la sociedad occidental está atravesada por el individualismo?

-En los últimos años me he dedicado a estudiar a investigadores prácticos que hacen experimentos para ver si de verdad somos tan egoístas por naturaleza. Y los resultados son increíbles, porque no alumbran esa visión.

-¿No somos egoístas?

-Hay un grupo muy pequeño en la sociedad que es egoísta siempre, y hay un número muy pequeño de gente altruista en casi todo. Pero la mayoría de la gente es recíproca: Yo doy si veo que los demás también dan. Hace falta un poco de antropología política. Si queremos cambiar el mundo tenemos que empezar sabiendo como somos. El cambio climático nos enfrenta a un problema tan crítico, tan urgente, tan inmediato y tan difícil que solo con la cooperación vamos a poder darle, ya no digo una solución, pero sí una respuesta razonable y civilizada.

-¿En qué punto de este cambio de paradigma nos encontramos?

-Creo que estamos en el momento de ver las claras anomalías del sistema, que no funciona, crea grandes desigualdades en el mundo y también una sensación de alienación basada en un espíritu de la competencia feroz. Se está trabajando mucho desde los años 70 en el pensamiento verde. Te puedes encontrar en todas las disciplinas que se está trabajando en algo nuevo y sostenible. El problema es que esto queda paralizado por la deriva, que yo creo que es imparable y además autónoma, de los mercados. La política queda un poco determinada por el poder económico y por el cortoplacismo político. Tenemos bastante trabajo hecho, pero el sistema capitalista sería el gran inconveniente para poner en marcha un nuevo paradigma. Quiero decir, no creo en un capitalismo verde.

-No existe.

-Creo que no, que es una forma de poner parches que puede ser la transición, pero al final es muy difícil que con capitalismo podamos avanzar hacia una convivencia pacífica con nuestro planeta.

-Hay quien señala a Greta Thunberg como una marioneta del lobby del capitalismo verde.

-Creo que es una interpretación retorcida. No dudo que se la intente mediatizar, pero ha dado muestras de tener suficiente solidez por sí sola. No veo en Greta ese perfil, que sea una niña a la que le seduzcan con promesas o con terceras vías. Creo que ella lo que busca simplemente es que lo que dice la ciencia sea aprovechado del a forma más correcta en nuestra vida social.

-Y luego está el negacionismo.

-Ese palabrerío negacionista está ligado generalmente al populismo, porque a nadie le gusta oír que podemos dejar de existir. Hay que exigir la carga de la prueba e incluso algún filósofo compañero mío de Estados Unidos proponía que el aquel que niegue el cambio climático fuera comprendido como el causante de una especie de crimen contra la humanidad. Siendo profesor o político, decir una cosa así, sabiendo que tiene la repercusión que tiene, debería ser reprobado en un momento en que no la estamos jugando. A no ser que seas capaz de probar que el negacionismo tiene fundamento científico, tendrías que someterte al escrutinio por atreverte a decir algo que tiene implicaciones, sobre todo en los más débiles de la sociedad.

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