Demi Moore confiesa que fue violada a los 15 años por un hombre que pagó 500 dólares a su madre

la voz REDACCIÓN

SOCIEDAD

En sus memorias, la actriz revela también que su relación con Ashton Kutcher terminó por la afición del actor a los tríos sexuales

09 oct 2019 . Actualizado a las 15:19 h.

La vida de Demi Moore no fue un camino de rosas, pero la actriz acaba de revelar un detalle aterrador. Durante una entrevista en el programa Good Morning América, al que acudió para presentar sus memorias, Inside Out, la actriz confesó que fue violada a los 15 años en su casa por un hombre que, supuestamente, pagó a su madre 500 dólares. La estrella de Hollywood, de 56 años, explicó a Diane Sawyer, que un día, cuando regresó a casa, se encontró con un hombre mayor al que su madre conocía. 

El desconocido la violó, y después le explicó que su madre la había vendido. Moore cuenta este episodio en su libro, en el que escribe: «Fue una violación. Y una traición devastadora, revelada por la cruel pregunta del hombre: ¿cómo te sientes al ser prostituida por tu madre por 500 dólares?»

 La actriz ya había contado alguna vez que su madre, que falleció en 1998,  era alcohólica, y ahora desvela también que cuando era una adolescente la paseaba por los bares para que los hombres la viesen. A pesar de todo, Moore siempre intentó disculpar a su madre y cuando en la entrevista le preguntaron si en aquel momento creyó al hombre contestó: «Creo que en mi corazón no. No creo que haya sido una decisión sencilla. Pero lo cierto es que me puso en peligro».

Moore fue una de las actrices más exitosas de la década de 1990 gracias a papeles protagonistas en películas como Ghost, A Few Good Men y Indecent Proposal. Dedicó su libro a su madre, así como a sus tres hijas con su ex esposo Bruce Willis.

La relación de Demi Moore con su madre fue muy tormentosa. La actriz recordó que el primer intento de suicidio de su progenitora ocurrió cuando ella tenía solo 12 años, y fue su intervención la que le salvó la vida. «Recuerdo haber usado mis dedos, los dedos pequeños de una niña, para sacar de su boca las píldoras que mi madre se había intentado tragar».

Moore le confesó a Sawyer que cosas de ese tipo sucedieron «muchas, muchas veces» y que terminaron destruyendo su infancia. En el libro también escribe sobre sus batallas con el abuso de sustancias; y cuenta cómo fue a rehabilitación por adicción a las drogas y al alcohol a mediados de la década de 1980. También habló sobre cómo su vida comenzó a desmoronarse nuevamente alrededor de 2012, cuando su matrimonio con Ashton Kutcher se rompió, sus hijos dejaron de hablar con ella y pesaba 46 kilos. Se derrumbó en una fiesta y fue hospitalizada después de fumar cannabis sintético e inhalar óxido nitroso, según el New York Times. «Creo que la pregunta fundamental que se me planteó fue, ¿cómo llegué aquí? -le dijo a Sawyer-. Me cegué y me perdí».

Una relación rota por la aficción a los tríos de Kutcher

En su libro de memorias, Moore también explica las razones que le llevaron a romper con Kutcher. Asegura que, en un momento que ella lo estaba pasando mal tras perder un bebé, accedió a una petición de su marido para reavivar la relación y aceptó participar en tríos sexuales. «Quería mostrarle lo genial y divertida que podía ser», cuenta la actriz, pero después comprobó que las citas con otra mujer fueron un error que terminó costándole el matrimonio.

El escándalo estalló en el 2010 con una lluvia de publicaciones cuando a Demi le cayó una lluvia de publicaciones sobre la infidelidad de Ashton Kutcher con una joven de 21 años. «Debido a que habíamos traído a un tercero a nuestra relación las líneas se habían difuminado y, hasta cierto punto, justificó lo que había hecho». Él nunca se disculpó con ella. 

Moore encontró fama en la década de 1980 con apariciones en películas como Blame It On Rio y St Elmo's Fire, pero fue su papel protagonista en el thriller romántico de 1990 Ghost, junto al fallecido Patrick Swayze, lo que la convirtió en una de las estrellas más grandes del mundo, y de las mejores pagadas. Los críticos de Hollywood le pusieron el apodo de Gimme Moore, en alusión a sus exigencias económicas, pero Moore ni se inmutó. «¿Por qué no se debería pagar a todas las mujeres igual a la calidad del trabajo que están haciendo? Solo trátame igual. No mejor ni peor».