¿Qué es la gota fría y por qué esta es tan devastadora?

El fenómeno atmosférico ya ha dejado registros históricos de lluvia en España

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¿Por qué se llama gota fría? Te contamos el origen del término que recibe este fenómeno atmosférico

La gota fría es un fenómeno que suele formarse en el Mediterráneo, aunque no de forma exclusiva, durante el otoño. También puede aparecer alguna en verano, tal y como se está comprobando actualmente. En las latitudes medias, donde se encuentra la Península, la circulación general del aire se desplaza del oeste hacia el este. La corriente en chorro, que se mueve en la misma dirección, suele ser aprovechada por los aviones para ahorrar tiempo y combustible durante los trayectos desde Estados Unidos a Europa.

A menudo la corriente se deforma, creando grandes meandros como lo que tiene un río que ascienden y descienden, arrastrando aire cálido en la subida y frío en la bajada. Puede ocurrir además que a partir de ese meandro descendente se descuelgue un pequeño sistema de bajas presiones que queda aislado de la circulación general de la atmósfera. Ese aislamiento da nombre a la Dana (Depresión Aislada en Niveles Altos). El fenómeno ocurre en las capas altas de la atmósfera. Se denomina comúnmente gota fría porque se alimenta de aire gélido y porque sobre los mapas la pequeña borrasca aislada de la circulación general tiene aspecto de una gota.

En el Mediterráneo suele tener un impacto mayor que por ejemplo en Galicia debido a la alta temperatura del agua, que evapora con intensidad y aumenta la capacidad de generar precipitación. La lluvia asociada a una dana o gota fría suele de carácter convectivo y, por tanto, de tipo torrencial. 

El episodio actual no es el más intenso de la historia aunque sí ha dejado registros que no se habían registrado jamás, sobre todo en la cantidad de agua caída en menos de 24 horas, que en algunos casos superó los 400 litros por metro cuadrado. De todas formas, la situación que ha dado como resultado la gota fría sí ha sido bastante inédita y explica en buena medida la virulencia del temporal. 

La semana pasada, después de que el huracán Dorian arrasase las Bahamas se desplazó hacia el norte, pasando primero por la costa este de Estados Unidos y situándose finalmente frente a la costa de Canadá. Durante su ascenso, Dorian sufrió un proceso de extratropicalización, perdió las características propias de un sistema de bajas presiones de origen tropical para convertirse en una borrasca convencional. «Este tipo de transiciones son habituales pero esta en concreto se produjo de forma muy intensa, a través de un proceso que llamamos seclusión cálida. Lo que quiere decir es que durante la transformación el núcleo cálido de Dorian quedó intacto y el aire frío que empezó a bordear el ciclón no fue capaz de retirarlo. La diferencia de temperatura entre el centro y la parte exterior generó una diferencia mayor de presión que produjo fuertes vientos», explica J.J. González Alemán, investigador en la física de la atmósfera. 

Los restos de Dorian fueron absorbidos por la circulación general, que en las latitudes medias se desplaza del oeste hacia el este. En su camino hacia Europa consiguieron alterar la configuración de la corriente en chorro, generando grandes meandros de sur a norte y de norte a sur. «Los restos de Dorian fueron capaces de crear una dorsal muy potente o meandro ascendente en el Atlántico. A continuación, la atmósfera reaccionó creando otro descendente», añade el físico de la Universidad de Castilla-La Mancha. 

La región descendente del jet stream arrastró una masa de aire frío. A partir de la zona descendente de la corriente en chorro se descolgó una Dana o  gota fría que situó entre el sureste de la Península y el norte de África. «Como Dorian ha generado una dorsal muy potente, la vaguada resultante también fue muy intensa. Estamos ante una situación más propia del otoño. A esto hay que sumar además que se va a encontrar con un mar muy cálido. Se trata de una situación bastante anómala para estar todavía en septiembre», confiesa González Alemán. 

Por si fuera poco, el mismo anticiclón que está dejando en Galicia un tiempo seco y cálido, con temperaturas por encima de los 30 grados, generó con la ayuda de la gota fría un corredor de vientos del este, que creó un flujo cálido e húmedo, propicio para alimentar todavía más la precipitación. Hay que sumar además que en septiembre la temperatura del Mediterráneo se mantiene todavía muy elevada y que hubo un aporte de aire desde el norte de África.

Efectos en Galicia

Los modelos meteorológicos siguen insistiendo en que el final del efecto en cadena atmósferico que inició Dorian terminará el domingo en Galicia. La gota fría se va a situar al sur de la comunidad y dejará precipitaciones y tormentas, aunque solo en el interior. Las lluvias tampoco serán tan fuertes como en el Mediterráneo. 

 

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