La prueba que evita la amniocentesis benefició a 2.500 embarazadas gallegas

Arrancó en el Chuvi y el CHUO, y se ha extendido a todos los hospitales del Sergas


Santiago / la Voz

Comenzó en el Chuvi, le siguió el CHUO y a partir del 2017 el Sergas decidió implantar en todos los hospitales de la red pública el test de ADN fetal en sangre materna para las embarazadas. Se trata de una prueba no invasiva que en la práctica pagaban de su bolsillo muchas gestantes ya que detecta alteraciones en los cromosomas 13, 18 y 21, causantes por ejemplo del síndrome de Down. Desde que arrancó en Galicia y hasta finales del 2018 se han beneficiado de este test unas 2.500 mujeres. No es una técnica que se ofrezca a todas las embarazadas en la red pública, sino que depende de los resultados del cribado del primer trimestre, llamado triple screening o Prisca. Si el resultado sitúa las posibilidades de alteración entre 1 y 100 -riesgo muy alto- se recomienda a la gestante que recurra directamente a la amniocentesis, fiable al 100 % porque es un método diagnóstico, pero muy invasivo. Si el intervalo está entre 1/100 y 1/270 -riesgo medio- se dan las dos opciones; si va de 1/270 a 1/500 se ofrece solo este test.

Esta nueva prueba ha evitado muchas amniocentesis, porque antes de su entrada en el sistema público se ofrecía la amnio a todas las mujeres con riesgo superior a 1/270. Manuel Macía, jefe de obstetricia del CHUS, asegura que cuando se ofrecen las dos alternativas «el 90 % de las mujeres se decantan por el método no invasivo, evidentemente». Eso sí, el test de ADN fetal es un cribado, no es un diagnóstico, y de hecho, antes de tomar cualquier decisión por una alteración cromosómica es imprescindible una prueba como la amniocentesis o la biopsia corial.

La edad tardía en la maternidad provocó que hace unos años, y antes de incluir otros parámetros en los protocolos para recomendar la amnio, llegase a hacerse esta prueba a una de cada cuatro embarazadas en el CHUS. «Es una prueba con una tasa de pérdidas fetales significativa, es invasiva y por lo tanto hay que minimizarla dentro de lo posible», explica este obstetra. De hecho, la finalidad del test es reducir este alto porcentaje, «se trata de evitar pruebas invasivas en pacientes que el test Prisca sitúa en riesgo intermedio, es una herramienta que trata de minimizar estas pruebas, y por otro lado, en teoría puedes llegar a repescar algún caso que diese negativo en el Prisca».

Galicia no es la única comunidad que facilita esta prueba, aunque las indicaciones y los protocolos son diferentes por autonomías. Al menos otras cuatro la ofrecen, Asturias, Cantabria, Castilla y León y Aragón. Cuando comenzó, el Sergas se dio un año para evaluar los resultados y plantearse la posibilidad de modificar o ampliar las indicaciones. La valoración que pueden hacer desde un único centro sanitario es limitada. «No podemos extrapolar datos cuando tenemos dos mil partos al año y solo son susceptibles de la prueba un porcentaje de embarazadas, para tomar decisiones hay que hacerlo como mínimo en el ámbito de la comunidad», concluye Macía.

«Llegamos a hacer amniocentesis a una de cada cuatro gestantes, con el riesgo que implica»

El test se ofrece a las mujeres que presentan riesgo intermedio en el primer cribado

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