Se enciende la luz del festival más solidario

La recaudación de Boimorto se destina a lucha contra la enfermedad mental y el cáncer infantil


redacción / la voz

El Festival de la Luz es mucho más que artistas sobre un escenario. Es la luz de la solidaridad que cada año ilumina el camino a más gente. Una experiencia que, como reconoce Farruco Castromán, productor del evento, te transforma.

Este año la recaudación se dividirá entre dos colectivos que trabajan con los más vulnerables: los niños. CaixaBank y la Obra Social ‘la Caixa’ se incorporan a este proyecto solidario como patrocinadora, la primera, y colaboradora, la segunda.

Uno de los colectivos reconocidos en esta edición es Anxiños. Trabajan para hacer la vida más fácil de los pequeños con enfermedades mentales, las más estigmatizadas de todas las patologías. «Para nosotros es importantísimo este reconocimiento -explica Ruth Gómez-. Desde mi posición de maestra aprendí que todas las enfermedades necesitan muchísima, atención, pero cuando van unidas a la palabra niño esa atención tiene que tener un plus de amor».

Cuando ya se iba a jubilar, Ruth se topó con la Unidad de psiquiatría infanto-juvenil del Clínico. «Conocí a los niños que padecían enfermedades mentales y me llegaron al alma. Es una enfermedad incómoda, que no gusta, alborotadora, bulliciosa, descolocante, muy difícil. Cinco niños necesitan más atención que cincuenta o cuarenta de otro tipo de enfermedades. Me llegaron al corazón. Las madres vivían con esa angustia desesperada de ‘cando nos faltemos que vai ser dos nosos fillos’». Ahora Anxiños tiene la casa por la que lucharon desde hace muchos años, y también «el paraguas del respeto y el apoyo de la Sanidad». Por eso valoran que Luz Casal «nos de un dinero para poder contar con los mejores profesionales y seguir nuestro camino con buen pie».

El mismo agradecimiento sale del corazón de Asanog, un colectivo creado por padres de niños con cáncer. «Tenemos muchísimos proyectos -explica su presidente, Gonzalo Autrán-, porque aspiramos a tener personal nuestro en los tres hospitales gallegos, trabajando con las familias y con los niños». Él y otros seis padres que pasaron por la dura situación de tener un hijo con cáncer quieren ayudar a quienes reciben «la peor bofetada que te puede dar la vida». «Yo siempre digo que hay que ser positivos -asegura-. A mí me dijeron que no había solución, yo dije que sí, y al final la hubo».

Farruco Castromán recuerda que el festival nació con esa esencia de la solidaridad desde el minuto uno. «Que tenga este fondo solidario lo hace redondo, porque, al mismo tiempo, es un festival familiar que genera trabajo y potencia el rural. No solo son importantes los recursos, sino también darles visibilidad a esos problemas y a esas oenegés. Es un escaparate para darse a conocer».

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