¿Discapacidad? Vuelva usted mañana

Daniel Fiaño tuvo que acudir a la USC, la Xunta y Cogami para tener el asistente que necesita para cursar un máster

Se apellida Fiaño, aunque bien podría ser la reencarnación de aquel monsieur Sans-délai que vino a Madrid para quince días y se rindió tras seis meses sin conseguir nada. Todos los días era un «vuelva usted mañana». Pero Daniel Fiaño, un joven de A Coruña con una discapacidad del 94 %, es algo así como un remake de aquel famosísimo artículo de Mariano de Larra: le ha costado cuatro meses y llamar a cuatro puertas distintas de tres instituciones diferentes conseguir el asistente personal que necesita para cursar un segundo máster en Santiago. Ayer le confirmaron que sí, que lo tendrá gracias a la financiación privada y de manera «extraordinaria», porque la universidad no recibe recursos públicos para estas cuestiones. Pero solo lo tiene asegurado durante el primer cuatrimestre. Ayer no estaba claro que ocurriría con otro mes que está en el segundo semestre, aunque la previsión es que pueda obtener una ayuda.

«Estoy pensando en hacer otro máster el próximo curso. ¿Habría algún problema?». El 6 de mayo, Daniel se ponía en contacto con el servicio de integración de la Universidade de Santiago. Estaba pensando en hacer un segundo posgrado este curso. La respuesta fue que la USC solo hace apoyos destinados a obtener una primera titulación, como sucede con las becas del ministerio. Y como este era un segundo posgrado (aunque del primero tiene pendiente todavía el trabajo final), la universidad no podía asumir el coste de su asistente personal. «Non remato de entender que relación pode ter unha convocatoria de bolsas». ¿Es que lo indica la normativa? En realidad, no. Lo dice con rotundidad el informe jurídico de Cogami que solicitó Daniel Fiaño tras la respuesta de la universidad: «Non existe ningunha normativa que expresamente limite o seu recoñecemento a aqueles casos nos cales o solicitante non posúa xa unha titulación igual ou superior ao grao». Sobre la aplicación analógica de la normativa de becas a la dotación de un asistente personal, los servicios jurídicos de Cogami dicen que «a aplicación analóxica [...] non resulta factible».

Con el informe en la mano, Daniel vuelve a tocar en la puerta de la universidad. Es ya 4 de junio. La respuesta es que la USC tiene que obtener recursos a través de la financiación privada para poder pagar la asistencia personal al alumnado y que ante la escasez, priorizan los de primera titulación frente a las personas ya graduadas, a las que se les presupone que tienen las competencias necesarias para entrar en el mercado laboral. Ninguna Administración financia los asistentes personales necesarios.

Así que Daniel decide recurrir a la Administración autonómica. Es 10 de junio cuando se pone en contacto con la Secretaría Xeral de Universidades para hacerla conocedora del caso: la USC dice que no tiene recursos suficientes para proporcionarle el asistente personal que necesita para hacer las actividades lectivas. La Xunta responde que entra dentro del principio de autonomía universitaria, con lo que la Consellería de Educación no es competente y que dan traslado a la Consellería de Política Social. Además, le informan de que puede solicitar una ayuda de la Fundación Adecco.

Tercera administración y cuarta puerta. Es 14 de junio. Política Social se pone en contacto con Daniel Fiaño para decirle que la prestación económica que tiene reconocida por el sistema de ayuda a la dependencia resulta incompatible con la libranza de asistencia personal y que para poder solicitarla, debería pedir una revisión de su programa individual de atención.

25 de junio. Daniel se preinscribe. El asistente no está asegurado. La USC busca financiación. El 16 de julio le envían la convocatoria de ayudas Reina Letizia. Daniel las solicita. El 21 de agosto sigue sin novedades. A continuación, se pone en contacto con la empresa que presta servicios de asistencia personal asociada a Cogami, que le explica lo mismo que Política Social: se puede solicitar la asistencia personal a través de la dependencia, pero que debe pedir que se modifique su programa individual de atención, un trámite burocrático que puede demorarse durante varios meses. 3 de septiembre: han conseguido el dinero. Cuatro meses para cubrir una necesidad básica. ¿Discapacidad? Vuelva usted mañana.

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