La paradoja del sarampión: en el Congo mata más que el ébola y en el Reino Unido se desploma la vacunación

En el país africano esta enfermedad ha matado a más de 2.700 personas; mientras, la sanidad británica calcula que un gran porcentaje de niños de cinco años no está inmunizado

Efe

La OMS lleva años alertando sobre la brutal dualidad del sarampión en el mundo. Mientras en países como el Congo, que ha registrado más de 2.700 muertos por esta enfermedad en lo que va de año, las organizaciones no gubernamentales intentan obtener fondos para conseguir inmunizar a los ciudadanos, en Estados desarrollados, como el Reino Unido, se extienden los antivacunas. El departamento de Sanidad del Gobierno británico calcula que uno de cada siete niños (con una edad de cinco años) que comienzan la educación primaria no tienen al día su cartilla, según un informa que recoge el diario The Guardian. Y la tasa es peor todavía cuando el estudio se centra en la población de Londres, ya que uno de cada cuatro pequeños no tiene las inmunizaciones requeridas según el sistema sanitario del país.

En el Congo el sarampión mata más que el ébola. «Esta epidemia, declarada el pasado mes de junio, es ya la peor que afronta el país en la última década, con más de 145.000 contagios», declaró a la agencia Efe el coordinador del equipo de emergencias de Médicos Sin Fronteras en este país, Fabrizio Andriolo.

«Los 2,5 millones de dólares recaudados no son suficientes. El contraste con la epidemia de ébola, que atrae a múltiples organizaciones y cientos de millones de dólares es alarmante», expresó Andriolo.

Gracias a un equipo móvil, sanitarios sobre el terreno de MSF son capaces de acceder a las áreas más remotas, así como de mantener las condiciones de temperatura adecuadas para la vacunación, de la que ya han sido objeto casi 475.000 niños entre los 6 meses y los 5 años.

«Existen múltiples factores detrás de esta epidemia», confirmó Andriolo, «pero la única manera de combatirla es la vacunación. Si la población no está vacunada, habrá sarampión».

Esta enfermedad de la infancia, altamente contagiosa que llega a ser letal, causa importantes complicaciones respiratorias especialmente en adultos jóvenes.

Permisivos con los antivacunas en Estados Unidos

Cuatro de cada 10 padres dicen que es muy probable que trasladen a su hijo a otro médico si su profesional sanitario también atiende a niños que no se vacunan por el rechazo de sus padres, según una nueva encuesta realizada en Estados Unidos por la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan, informa la agencia Efe.

Según sus resultados, tres de cada 10 padres reclaman que el Centro de Atención Primaria de su hijo pida a los padres que se niegan a recibir todas las vacunas que se busquen otro médico. «Los pediatras se esfuerzan por mantener a los niños sanos a través de la atención médica regular y esto incluye animar a las familias a seguir los programas de vacunación recomendados. Cuando una familia rechaza todas las vacunas infantiles, pone a los médicos en una posición difícil», señalan estos investigadores.

Un niño no vacunado está desprotegido contra enfermedades nocivas y contagiosas, como el sarampión, la tos ferina y la varicela. Los niños que se saltan las vacunas también tienen el riesgo de transmitir enfermedades a otros pacientes. Esto puede ser especialmente peligroso para poblaciones vulnerables, como los lactantes demasiado pequeños para recibir vacunas, los pacientes de edad avanzada, los pacientes con sistemas inmunitarios debilitados o las mujeres embarazadas.

La encuesta, en base a las respuestas de 2.032 padres de al menos un hijo menor de 18 años, también encontró que muchos padres desconocen las políticas del Centro de Atención Primaria de sus hijos con respecto a los niños no vacunados. El 39 por ciento de los padres señala que su Centro tiene una política que requiere que los niños se pongan todas las vacunas recomendadas, y el 8 por ciento dicen que los niños están obligados a ponerse algunas vacunas. Otro 15 por ciento de los padres apuntan que su Centro no tiene una política sobre la vacunación, mientras que el 38 por ciento no lo sabe.

Solo el 6 por ciento de los padres manifiesta que su consulta de sus hijos no permite que los niños no vacunados usen la misma sala de espera que los demás pacientes, mientras que el 2 por ciento defiende que se permite que los niños no vacunados usen la sala de espera si usan una máscara. Un 24 por ciento de los padres comentan que se permite que los niños no vacunados usen la misma sala de espera que otros pacientes sin restricciones.

Además, los padres también están divididos en sus puntos de vista sobre cuáles deben ser esas políticas y si los padres deben ser notificados de que hay niños cuyos padres han rechazado todas las vacunas. El 17 por ciento que no se debe permitir que un niño completamente no vacunado use la sala de espera, y el 27 por ciento considrea que los niños no vacunados deben usar máscaras en la sala de espera para proteger a los pacientes más vulnerables. El 28 por ciento restante de los padres piensa que el Centro de Atención Primaria debería permitir que el niño no vacunado continúe recibiendo atención sin restricciones.

«Los padres pueden asumir que cuando llevan a su hijo al médico, se encuentran en un entorno que no expone a su hijo a enfermedades. Es posible que los padres no hayan considerado que podría haber otro niño en la sala de espera cuyos padres hayan rechazado todas las vacunas. Cuando se les pide que lo piensen, la mayoría de los padres quieren que el consultorio del médico tenga alguna política para limitar el riesgo de los niños no vacunados», concluyen los investigadores.

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