El ocaso conecta a Galicia con África

La configuración actual de la línea que separa el día de la noche une Cabo Blanco con A Costa da Morte. En ambos lugares se produce el último atardecer de sus respectivos continentes.

Puesta de sol desde Fisterra.
Puesta de sol desde Fisterra.

Poco después de que se formase la Tierra, un objeto del tamaño de Marte impactó contra el planeta. Ese cataclismo cósmico tuvo dos efectos importantes para el futuro. Los restos de la colisión fueron agrupándose hasta formar un nuevo cuerpo esférico, la Luna, que permaneció anclada por la gravedad y que hoy es responsable de las mareas.

Además, el eje de rotación terrestre quedó inclinado 23´5 grados respecto al plano donde orbita el Sol. Esta desviación produce las estaciones ya que la radiación solar aumenta o disminuye en cada hemisferio según la época del año. «O feito de ter o eixo torcido tamén provoca que a iluminación da Terra vaia cambiando ao longo do ano. Isto implica que a raia que divide o día da noite non sexa paralela aos meridianos, senón que vai caendo cara a dereita ou a esquerda», explica Jorge Mira, catedrático de Física en la USC.

A partir del equinoccio de primavera en el hemisferio boreal, la línea que separa la luz de la oscuridad, cae hacia la derecha. «Se collemos unha imaxe da Terra dende o espazo veremos que no momento do atardecer esa raia tende a virar cara Noruega e Rusia, e dicir, cara o interior de Europa», comenta.

La configuración de esta frontera natural permite que mientras en un punto situado más al norte todavía no se ha puesto el sol en otro localizado en el mismo meridiano ya sea de noche. «Isto fai, por exemplo, que mentres no Cabo da Roca, en Portugal, que é o punto máis occidental da Europa continental sexa de noite, na Costa da Morte o sol aínda permanece no ceo», sostiene el físico gallego.

Esta situación tan poco intuitiva para alguien acostumbrado a observar la Tierra en un mapa plano también favorece que el ocaso no sea algo exclusivo de una única zona. El lugar para presenciar la última puesta de sol va cambiando a medida que avanza el año. «Existen cinco puntos entre as costas de Portugal, Galicia e Noruega que se van repartindo o derradeiro atardecer do continente. Ata fai uns días estaba na localidade de Aglapsvik, ao norte de Noruega, pero dende o domingo o trono está situado na costa da Morte», asegura Mira, que publicó un artículo científico sobre el último rayo de sol europeo en la revista Cartography and Geographic Information Science.

La costa gallega puede presumir durante dos períodos al año de ver cómo el astro rey se despide por el horizonte: desde el 24 de marzo hasta el 23 de abril y entre el 18 de agosto y el 19 de septiembre. «Ademais danse algunhas situacións moi curiosas. Estes días ocorre un alineamento entre o derradeiro solpor da Europa continental, que ten lugar en Galicia, e o de África, que tamén vai variando co tempo. Deste xeito, hoxe o ocaso prodúcese simultaneamente en Cabo Blanco, localizado entre o Sáhara occidental e Mauritania, e A Costa da Morte», subraya.

El sol conecta por unas horas al litoral africano con la costa gallega. A pesar de la distancia que los separan, hoy un habitante de Cabo Blanco y de A Costa da Morte contemplarán en el mismo instante cómo el astro rey se despide por el horizonte. «Esas dúas persoas tamén terán detrás deles a toda África e a Europa continental xa de noite, na fase do crepúsculo pero sen sol», señala Mira.

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