Los pinos solo permiten ver «Sálvame»

Vecinos del lugar de Taramancos, en Noia, llevan varios meses sin tener buena imagen de algunas cadenas generalistas porque los árboles tapan la señal de un repetidor


ribeira / la voz

En pleno siglo XXI y todavía hay zonas de Galicia que parece que siguen ancladas en tiempos pasados. En la era de las nuevas tecnologías, la TDT, o la alta definición (HD) aún hay lugares que no pueden disfrutar del progreso o simplemente de coger el mando a distancia y ver su programa de televisión favorito. Parece mentira, pero no todos los canales están a disposición de los ciudadanos. Como ejemplo está una pequeña aldea de Noia (A Coruña) que precisamente dio nombre a un gran poeta gallego, Antón Avilés de Taramancos. Eso es, su aldea, la que lo vio nacer, no puede sintonizar en condiciones algo tan normal como la elección de una determinada cadena.

El lugar de Taramancos cuenta con poco más de cincuenta vecinos y la mitad, más o menos, pueden disfrutar de un mando a distancia al completo. Mientras que al resto le sobran botones de un artilugio que apenas se usa en unos veinte domicilios, pues la variedad es más bien escasa.

Los afectados tan solo pueden ver en su aparato receptor Telecinco y TVG. Por lo menos, según explicó una vecina, las tardes las pueden pasar entretenidas y poniéndose al día con los cotilleos del programa Sálvame. Belén Esteban y sus compañeros de tertulia, junto con algunos programas del canal autonómico, son asiduos en las sobremesas en unas viviendas cuyos balcones y ventanas dan a las espectaculares vistas de la ría de Muros-Noia.

Los problemas comenzaron allá por el mes de marzo. De repente, desapareció la señal de una cadena de ámbito comarcal. La incidencia fue puesta en conocimiento de las autoridades noiesas a través de un escrito. Incluso le señalaban que, según los técnicos, la avería solamente se debía a la falta de un módulo en el repetidor situado en A Barquiña.

La asociación de vecinos de la localidad lleva desde entonces peleando por conseguir aumentar la imagen de sus aparatos. Pero la situación, en vez de mejorar, fue a peor. Desde hace unos dos meses desaparecieron de la mitad de los hogares las imágenes de las cadenas de TVE y Antena 3. La gallega y Telecinco son su única opción televisiva, según explicó la secretaria de la entidad, Trini Canosa.

 Quejas en el Concello

Para intentar solucionar esta anomalía, ya se presentaron en varias ocasiones en el Concello para exponer su queja, pero hasta el momento «parece que non lle importamos a ninguén».

En la aldea de Taramancos la señal entra por dos repetidores, uno situado en el lugar de A Barquiña y otro en Muros. Este último es el que se puede sintonizar para ver todos los canales. Sin embargo, alrededor de veinte domicilios no pueden enfilar sus antenas hacia este lugar porque los pinos y los eucaliptos que están delante no permiten dejar pasar la señal.

Trini Canosa reconoce que ahora en verano lo llevan bastante bien, pero cuando llegue el invierno y como los problemas sigan sin arreglarse, no les quedará más remedio que empaparse de las andanzas de la Princesa del Pueblo y sus compañeros y todo por culpa de esos pinos y eucaliptos tan molestos.

Llega el 5G, arranca la cuarta revolución industrial

Manuel Blanco
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Todo lo que (aún) no te han contado del 5G La nueva generación de telefonía móvil multiplica exponencialmente la velocidad y reduce la latencia favoreciendo una inmediatez nunca vista en las telecomunicaciones y ofreciendo un sinfín de nuevas aplicaciones. En Galicia no será fácil su llegada.

El despliegue de la tecnología llamada a transformar los hábitos económicos y sociales a escala global ha comenzado en la península. Su uso masivo deberá esperar, aún, unos cuantos años

Y llegó la hora. Aunque todo indica que la hora, en realidad, serán años. Unos cuantos. Si serán tres, cinco o diez, el dato es por el momento una incógnita. Nadie se atreve a hacer un vaticinio más o menos preciso. El despliegue de la tecnología 5G ha comenzado en España y, bajo su paraguas, alcanzará su epítome el auténtico cambio, ese que los economistas han bautizado como cuarta revolución industrial. La siguiente evolución en redes de comunicaciones permitirá elevar a otra dimensión muchas de las innovaciones y soluciones que hasta ahora solo habían asomado la cabeza: Internet de las cosas (IoT), inteligencia artificial, big data, cloud computing... O dicho de otra forma, el 5G está llamado a alumbrar una nueva generación de servicios sobre los que hay abundante literatura, pero de los que apenas hemos visto tímidas señales: vídeo hiperaccesible en alta definición, coche conectado y autónomo, transporte de mercancías con drones, viviendas y ciudades inteligentes, operaciones quirúrgicas en remoto, fábricas robotizadas y totalmente automatizadas... Y muchos más aún por descubrir. O soñar. «Es imposible conocer lo que va a venir de la mano del 5G», sintetiza Julio Sánchez Agrelo, decano del Colegio de Ingenieros de Telecomunicación de Galicia (COETG).  

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