Diez años sin Valerio Lazarov, el hombre que hizo del realizador una estrella

Sacó de los grises a la televisión española y su sello en Telecinco aún ha dejado huella

Valerio Lazarov, con el actor Alfredo Landa, en una imagen de 1997
Valerio Lazarov, con el actor Alfredo Landa, en una imagen de 1997

madrid / efe

Este domingo se cumplen diez años de la muerte de Valerio Lazarov, el hombre que sacó del ostracismo y los grises a la televisión española, el genio que cambió el modo de entretener al público y quien hizo el milagro de poner nombre a los responsables de los programas. Lararov fue «el hombre que hizo del realizador una estrella», explica Vicente Torres, experto en televisión, productor ejecutivo, realizador y director de realización de una de las productoras más importantes de España, Zeppelin TV, que coincidió con Lazarov en sus años de directivo de Telecinco.

Nacido el 20 de diciembre de 1935 en Rumanía, Lazarov llegó a España a través de un intercambio con la televisión rumana para realizar el programa Nada se destruye, todo se transforma en 1968; TVE apenas llevaba un decenio funcionando y la tele era aún en blanco y negro. Después de aquel programa, los directivos de TVE, que buscaban mejorar la imagen del país en el exterior, optaron por contratar al vanguardista realizador para que hiciera El irreal Madrid, el espacio con el TVE ganó en el Festival de Montecarlo en 1970. Era una atrevida sátira del fútbol, personificada en el intocable Real Madrid.

«Él trajo el color a la tele española, en sentido gráfico y en el figurado, y una manera distinta de hacer en la que el realizador era una figura esencial», comenta Torres. «Convirtió al realizador en una estrella. Yo no trabajé con él pero sí con gente que lo conoció -recuerda Torres- y me contaban que los realizadores de la casa (TVE) iban a ver cómo trabajaba. Cómo usaba el zum, cómo hacía los montajes tan picados. Se preguntaban quién era, cómo lo hacía. Era un autor, un artista que dejaba su huella».

En 1981 Lazarov se fue a Italia, donde trabajó, primero en la RAI, para después fichar por Fininvest (antecesora de Mediaset), donde Silvio Berlusconi le incorporó a su equipo de directivos. Esto fue decisivo en la llegada de las privadas a España y en la producción de la nueva televisión. En 1989 regresó con el encargo de poner en marcha Telecinco. Así llegaron las Mamma Chicho del programa Tutti Frutti, La media naranja, VIP noche o La quinta marcha, el debut televisivo de Penélope Cruz. «Luego tuvo la gran ocurrencia de hacerse con la primera serie de autor que llegó a España, que fue Twin Peaks. Fue el primer pelotazo de Telecinco. Entonces triplicaba la audiencia de su inmediato competidor. Si lo piensas -apunta Torres-, hoy, 25 años más tarde, Telecinco sigue manteniendo aquella línea. Imprimió su sello».

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