El verano gallego está en Alaska

Julio está siendo muy cálido en el estado norteamericano, con valores muy por encima de lo que suele ser habitual en esas latitudes


redacción / la voz

Mientras se resiste la llegada de las altas temperaturas a Galicia, el calor se ha instalado en un lugar donde no suele hacerlo: Alaska. Julio está siendo muy cálido en el estado norteamericano, con valores muy por encima de lo que suele ser habitual en esas latitudes. El termómetro ya ha ascendido en ciudades como Anchorage hasta los 30 grados, superando por mucho todos los récords anteriores.

Los científicos no solo están sorprendidos por las máximas que se están alcanzando, sino también por la duración de este episodio de tiempo extremo, que se prolonga ya varias semanas. Un sistema de altas presiones se ha situado sobre la zona, eliminando las nubes y desplazando aire más cálido. Las anomalías positivas superan en algunos puntos los veinte grados sobre la media en esta época del año. El estado está registrando, además, una oleada de incendios que no tiene precedentes.

Alaska suele tener condiciones cálidas durante el período estival cuando El Niño se desarrolla en el Pacífico ecuatorial, como ocurre actualmente. Sin embargo, el fenómeno oceánico está siendo de momento débil y, por tanto, parece poco probable que esté detrás de la ola de calor.

Como cualquier otro fenómeno extremo, este en concreto no se puede asociar por sí solo al cambio climático de origen antropogénico. Sin embargo, la situación actual se ajusta a los modelos climáticos que los científicos llevan años proponiendo.

Desde la década de 1950, Alaska se ha estado calentando dos veces más rápido que resto del planeta, debido a la retroalimentación positiva. El retroceso del hielo deja al descubierto la superficie terrestre, que absorbe la radiación solar en lugar de devolverla. Desde 1970, la temperatura media anual ha aumentado a un ritmo de 0,7 grados por década. Y a partir de 1990, la temperatura máxima récord ha ocurrido tres veces más a menudo que los mínimos. Las altas temperaturas en Alaska hace tiempo que han dejado de ser algo aislado.

El océano también sufre los efectos del calor. La temperatura del agua en el estrecho de Bering es la más alta registrada. Como consecuencia, ha disminuido la extensión de la superficie helada. Lo cierto es que la temporada de deshielo está siendo histórica: el pasado mes de abril se situó en su nivel más bajo de los últimos 135 años.

Esta semana se ha sumado además otra cifra de récord en la vecina Canadá. Alert, el lugar habitado más al norte del mundo, llegó a 21 grados, la cifra más alta de la historia.

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