Las aguas turquesa de Monte Neme, un imán tóxico para los «instagramers»

Diferentes personas han sufrido irritación en los ojos y la piel al bañarse en estas balsas, situadas entre Carballo y Malpica


Carballo / La Voz

Los amantes de Instagram han puesto de moda pegarse un baño e inmortalizar a través de sus móviles uno de los entornos más fascinantes y, a la vez, peor cuidados y regenerados de la Costa da Morte. Monte Neme está rodeado de mística y plagado de leyendas, donde las brujas realizaban sus aquelarres en la noche del San Xoán. Un hermoso balcón al Atlántico, desde donde se divisan las playas de Razo y Baldaio. Pero Monte Neme, que hace de frontera entre Carballo y Malpica, también es una cicatriz. Una herida abierta consecuencia de la explotación minera salvaje, a la antigua usanza, donde los planes de regeneración brillaban por su ausencia, pese al compromiso de la Administración de invertir 794.000 euros, un plan de regeneración del que nada se sabe. Los instagramers más osados se meten en aguas tóxicas. Los que más tiempo permanecen en remojo acaban en la consulta médica por irritaciones en la piel y en los ojos. Alguno denuncia en las redes que sufrió «una reacción alérgica» durante días.

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El secreto de las aguas turquesas de Monte Neme Hacen las delicias de los fans de Instagram pero no son tan idílicas como aparentan. El azul de Monte Neme esconde estos peligros

El color atractivo del agua procede del sílice, «que no es un producto tóxico, aunque sí mancha un poco la piel», tal y como apuntó Manuel Ferreiro, médico adjunto del servicio de urgencias del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña, y que el pasado sábado visitó este mítico entorno. «El baño allí está contraindicado. Primero, porque esas aguas son el resultado de la acumulación del agua de lluvia en una antigua explotación minera y, por tanto, puede haber elementos tóxicos que pueden ser perjudiciales para la salud. Y segundo, porque no es un baño seguro, porque al final es la balsa de una mina, en la que puede haber taludes, agujeros, fosos...». El bañista nunca está seguro de la profundidad y no tiene en cuenta las sales sulfurosas del fondo, con presencia de plata y arsénico.

 Vómitos si se traga el agua

Sobre los efectos en el organismo, Ferreiro señaló: «Un baño esporádico puede tener efectos irritativos en los ojos -en la mucosa ocular- e irritaciones en la piel, como alguna formación de costras o sarpullidos. Si tragamos algo de agua, puede ocasionar diarreas, vómitos o un cólico abdominal, pero, en principio, nada importante». Su recomendación: «Tranquilidad y acudir a un punto de atención continuada donde se le trataría con un colirio o una crema». Tal y como hicieron algunos de los que se atrevieron a mojarse en estas hermosas, pero a la vez, peligrosas aguas.

Monte Neme está asociado al wolframio, a espías nazis y a tejemanejes diplomáticos en plena Segunda Guerra Mundial. Situado a casi 400 metros de altura, empezó a ser explotado en junio de 1923. Su activo más importante fue el wolframio, pero acabó siendo una cantera de áridos hasta que en septiembre del 2012 cesó toda actividad extractiva.

Las secuelas son bien visibles: taludes de más de 40 metros de altura y una sensación real de que uno camina por otro planeta. Sin embargo, Monte Neme alberga un tesoro. Unas balsas de agua azul turquesa, que son su gran reclamo. Un color que recuerda a Copacabana, si no fuera por los peligros que oculta.

 

Monte Neme, la estrella de Instagram

M. Méndez
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El secreto de las aguas turquesas de Monte Neme Hacen las delicias de los fans de Instagram pero no son tan idílicas como aparentan. El azul de Monte Neme esconde estos peligros

Las aguas turquesas de sus lagunas hipnotizan en la Red pese a su turbia composición

No hay cuenta social de un aspirante a influencer gallego que se precie en la que no esté una fotografía del monte Neme. El motivo no son ni sus vistas ni tampoco su historia: la de una mina clave en la Segunda Guerra Mundial de la que se extrajeron toneladas y toneladas de wolframio y de estaño. La razón por la que enamora esta montaña, antiguo punto de encuentro de meigas, según cuenta la leyenda, son las lagunas artificiales, huella que dejó la actividad extractiva.

El secreto del color

Las balsas están rebosantes de unas aguas turquesas que hacen las delicias de los instagramers y atraen a los turistas. El poder de las redes sociales las han viralizado. El líquido que tanto se fotografía no es más que agua de lluvia teñida de una hipnotizante tonalidad. ¿A qué se debe? El intenso azul es consecuencia de la sílice, el mineral que forma el cuarzo. «Su presencia se debe, sobre todo, al entorno geológico en el que estamos. Un macizo granítico con filones de cuarzo», explica Víctor Barrientos, profesor de Xeoloxía en la Universidade de Santiago (USC).

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