La operación imposible que se hizo en Galicia

Un valenciano con un tumor en la traquea, carina y bronquios salva su vida en una cirugía única en Europa


REDACCIÓN / LA VOZ

Para llegar al cielo a veces hay que pasar por el infierno. Eugenio Vidal repite la frase a lo largo de la conversación. Quizás porque sabe de lo que habla después de salvar su vida en el hospital San Rafael de A Coruña en una operación única realizada por primera vez en Europa. Su camino hacia el infierno empezó en un chequeo rutinario en el que le diagnosticaron un cáncer. Pero no era uno cualquiera. ¿El diagnóstico? Un carcinoma adenoide quístico de la vía aérea. No es muy común, aunque esa no era la mayor complicación. Estaba situado en un lugar de muy difícil acceso. Afectaba a la parte final de la tráquea, a la carina pulmonar, al bronquio principal derecho y al izquierdo y al lóbulo pulmonar derecho llegando al bronquio intermediario. Y la mancha maligna se extendía a lo largo de mas de cuatro centímetros. La complejidad era enorme.

Fue un mazazo. Pero no se rindió. Pidió varias opiniones, tanto a médicos de la sanidad pública como de la privada. Y los mejores oncólogos y cirujanos de Valencia coincidieron en el diagnóstico. Primero tenía que someterse a sesiones de radio y quimioterapia para reducir el abultado tumor. Solo así cabría la posibilidad de operarlo en una cirugía abierta para la que tampoco le ofrecían garantías. Los especialistas que lo atendieron no habían visto algo parecido. «Me decían -explica el valenciano- que se enfrentaban a algo nuevo para lo que no había protocolo». Le quedaba aún otra sorpresa.

«Me dijeron: ‘Tenemos que abrirte y luego ver lo que pasa. Vamos a hacer cirugía imaginativa», relata. Quedó anonadado. Había tocado fondo. Tras la desorientación inicial empezó a buscar alternativas. Fue entonces, en un carrusel de casualidades, cuando el nombre del cirujano gallego Diego González Rivas se cruzó en su camino. Fue su ángel particular que lo llevó camino al cielo. Su mujer había leído hace algún tiempo una entrevista con el especialista, que creó en el 2010 la técnica uniportal VATS para operar el cáncer de pulmón por videocirugía con una única incisión de tres centímetros. Y decidió guardar el recorte. La pareja se había olvidado de él hasta que, por azar, revolviendo papeles, se lo encontraron de nuevo. «No sé si fue un milagro o cosa de meigas», dice Vidal, que buscó información sobre el médico en Internet, aunque con cierto escepticismo.

Localizó un teléfono y lo llamó. «La verdad -reconoce el paciente- nunca pensé que me fuera a coger el teléfono». Se equivocó. Al segundo timbre ya estaba hablando con el cirujano. Y su respuesta le resultó aún más sorprendente: «Pásame la documentación por el Whastpp y ya miro el caso». Fue el pasado 12 de junio. El mismo día Diego González le anunció que podía operarlo en A Coruña el sábado 22 de junio y que no era necesario que continuase con la radio y la quimioterapia. Fue, también, una enorme casualidad, porque el médico gallego, una especie de Willi Fog de la cirugía, con más de 800 operaciones al año por todo el mundo, aunque su base la tenga en el Shanghái Pulmonary Center, en China, regresaba esos días a su casa para impartir un curso internacional en el Chuac de A Coruña.

Seis horas en el quirófano

Seis horas en quirófano Tras analizar todas las opciones con su familia, Eugenio Vidal decidió arriesgarse. En vez de abrirlo en una operación convencional, lo iban a operar por videocirugía mediante una única incisión, algo para lo que no existía ningún precedente en Europa para este tipo de intervenciones, aunque González Rivas ya había practicado unas tres o cuatro similares en China. «La operación de Eugenio era súpercompleja, la más difícil en videocirugía torácica, y de mucho riesgo, porque el tumor era grande y estaba en el peor sitio. Mis colegas de Valencia son cracks y referentes en cirugía traqueal abierta, pero yo consideré que este caso lo podíamos hacer con videocirugía», explica González Rivas, que asumió el reto en colaboración con la cirujana del Chuac Mercedes de la Torre y con el anestesista César Bonome.

Los pronósticos se cumplieron. La operación requirió siete horas, pero todo salió bien. Después de tres días en la uci y dos días en planta, Eugenio fue dado de alta en la mañana del viernes 28 de junio. Por la tarde ya estaba dando un paseo con su mujer por el paseo marítimo de A Coruña y, al día siguiente, emprendió un viaje de más de mil kilómetros en coche hacia Valencia. «Salí -explica el paciente- del hospital por mi propio pie. Cuando mis familiares y amigos me vieron no se creían como estaba, porque estoy haciendo una vida casi normal». «Para mi fue como volver a nacer en A Coruña y siempre estaré agradecido a Diego y a su equipo, que se comportaron de forma extraordinaria. Si como cirujano es un genio, como persona es muy humilde», cuenta. Ahora, ya en casa, solo lamenta que «nadie antes en Valencia me hubiera dado la opción de operarme con González Rivas».

Aunque su operación no fue para nada fácil. «Si cortabas demasiado, luego no podías volver a empalmar», cuenta Diego González, que se enfrentó al enorme desafío de reconstruir la carina que fue extirpada junto con el lóbulo superior derecho. Para poder hacerlo, el paciente tenía que seguir recibiendo ventilación en el otro pulmón, lo que se logró gracias a la destreza del anestesista César Bonome que introdujo un tubo de 5 milímetros, usando ventilación jet, para que se oxigenara. Hace tres años, Ricardo Fernandez y Diego González hicieron una cirugía similar en a Coruña, pero con menor complejidad y sin reconstrucción total. Sin embargo, las resecciones de carina y tráquea por videocirugía más complicadas las publicó el año pasado conjuntamente con el equipo de Jianxing He. Fue la primera vez que se hicieron estos casos sin intubar al paciente. El más difícil todavía.

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