La foto más bonita del bautizo de Archie, el hijo de Meghan y Harry

Martín Bastos

SOCIEDAD

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La casa real publicó solo dos imágenes oficiales de la celebración, a la que no asistió la reina Isabel II

06 jul 2019 . Actualizado a las 22:36 h.

Meghan Markle y el príncipe Harry bautizaron esta tarde a su primogénito, el séptimo en la línea de sucesión británica, en una ceremonia íntima a la que apenas asistieron 25 personas. Tuvo lugar en el Castillo de Windsor, a las afueras de Londres. Al contrario que los duques de Cambridge, que publicaron los bautizos de sus tres pequeños, los padres de Archie declaran que prefieren mantenerlo como un «ciudadano privado».

Algunos de los asistentes fueron el príncipe Carlos y su esposa, el príncipe William y Kate Middleton y Doria Ragland, la madre de Meghan. La que no estuvo presente es la reina Isabel II. Esperemos que no se le haya dado a la duquesa por poner ambientador en la iglesia. Siguiendo con el secretismo, tampoco conocemos la identidad de los padrinos de Archie, aunque sí sabemos que son íntimos amigos (cómo no) de la pareja. 

La biógrafa real, Penny Juror, considera un «error» el haber mantenido la celebración tan en secreto, después de haberse gastado 2,4 millones de libras de fondos públicos para restaurar Frogmore Cottage, la nueva residencia familiar en Windsor. A pesar de que (aún) no me han invitado a ver su «casita», no dudo de su gusto para dejarla real-mente divina.

A pesar de todo esto y tal y como tenían previsto, decidieron publicar alguna de las fotografías oficiales del bautizo tomadas por el fotógrafo Chris Allerton, quien ya realizó el año pasado su reportaje de bodas. Lo cierto es que tanto la foto en la que sale toda la familia, como la otra en blanco y negro en la cual solamente figuran los duques de Sussex y Archie, son muy bonitas (y me declaro especialmente conmovido por la segunda).

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La casa real también ha confirmado que Archie llevó una réplica, elaborada en 2008, del mantón bautismal color crema que lució por primera vez la primogénita de la reina Victoria en 1841 y que, desde entonces, se ha utilizado para todos los bautizos reales, incluido el de Isabel II, en 1926.

Asimismo, el bisnieto de la monarca fue bautizado por el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, con agua del río Jordán sobre la pila «Lily Font», una obra de orfebrería elaborada por los joyeros EJ. y W. Barnard en 1840, también a petición de la reina Victoria, que representa «la pureza y la nueva vida» y que la familia real utiliza en estas ceremonias.