El hartazgo de un heladero estadounidense: «Los influencers pagan el doble»

Un vendedor de Los Ángeles, cansado de que le pidieran helados gratis a cambio de menciones en las redes sociales, anuncia en su puesto el «trato especial» a los que presumen de seguidores


Redacción

Muchos le pedían helados gratis. Regálame uno y te hago una mención en las redes sociales. Y este heladero del puesto Chocolate Vanilla Twist Soft Serve in Los Ángeles acabó cansándose de los gorrones, por lo que colgó en su puesto un cartel muy claro: «Los influencers pagan el doble» y publicó la foto en su perfil de Facebook, según recoge la publicación Newsweek.

 «A nosotros no nos importa nada que seas un influencer o el número de seguidores que tengas. Nosotros nunca te daremos un helado gratis a cambio de un post en las redes sociales. Nuestro producto vale, literalmente, cuatro dólares... bueno, ahora son ocho para ti», explicaron en Facebook. Añadieron que se sienten «realmente avergonzados» cuando alguien intenta explicarles el número de seguidores que tiene para conseguir helados sin pagar y lanzaron el hashtag #InfluencersAreGross (los influencers son asquerosos). 

Como indica su propio nombre, el puesto sirve helados de chocolate y vainilla. En otras ocasiones sí ha servido cucuruchos gratis, pero a celebridades como Bill Murray. Los propietarios tienen una percepción distinta de las estrellas de las redes sociales. Consideran que decir que eres un influencer es una versión moderna del clásico «tú no sabes con quién estás hablando».

No es la primera vez que hay una rebelión de este tipo. Restaurantes, hoteles y demás negocios han empezado a poner coto a una moda que en los últimos años ha crecido de manera incontrolable. Más de un hostelero se ha topado con amenazas de recibir malas críticas en páginas como TripAdvisor en caso de no invitar a un comensal, mientras que muchas marcas reciben cada día solicitudes de productos gratis de decenas de mal llamados influencers. Y muchos han decidido plantarse. Ocurrió, por ejemplo, con el chef Dabiz Muñoz, que tiene tres estrellas Michelin. El cocinero recibió una curiosa petición a través de su cuenta de Instagram, Muñoz decidió compartir con sus seguidores en las redes sociales la sorpresa -y el enorme enfado- que le había producido uno de los últimos mensajes que había recibido: «¡Buenos días! Os escribimos porque hemos recibido buenas críticas de vuestro restaurante, y queríamos probarlo. Nuestro perfil consiste en recomendar restaurantes y puntuarlos, tanto la comida, como el personal, el ambiente, etc. ¿Habría alguna posibilidad de que nos invitaseis a comer y a cambio os recomendáramos? Gracias». Junto al mensaje se podía leer también la respuesta de uno de los chef estrella de la cocina española: «Debe de ser una broma, clarísimo... ¿Verdad que sí?». El dueño de DiverXO decidía exponer a esta cuenta a la opinión pública a través de su perfil con un claro comentario: «Pues así está el patio, que han oído buenas críticas de Diverxo y que les invitemos! Vaya jungla esta...».

El año pasado un restaurante de Vigo corrigió a TripAdvisor tras el chantaje de una influencer. Al propietario y cocinero le solicitaron una invitación para 2 personas a cambio de publicar su experiencia en las webs y redes que gestiona. El hostelero compartió la conversación en el perfil de Instagram del local, incluyendo su contestación. «De mayor me gustaría poder ser como tú, aunque por respeto al trabajo de los demás (del cuál no creo que seas consciente), nunca se me ocurriría». Poco después la blogera narró en TripAdvisor la supuesta «experiencia desastrosa» aunque nunca estuvo allí. El dueño consiguió que el portal retirara la reseña ficticia.

 

TripAdvisor: de aliado a enemigo de los chefs gallegos

Laura G. del Valle

La denuncia a esta plataforma de un local valenciano que no quiere aparecer en esta web ha desatado la polémica; cocineros de la comunidad denuncian prácticas poco ortodoxas y alertan de que el portal invita a los cocineros a pagar para escalar posiciones en su ránking

«Ofrecer el anonimato es como dar una licencia de armas a una persona que no ha pasado un test psicotécnico». Esta frase podría haberla pronunciado una celebridad televisiva, un alto cargo político o una importante figura de la literatura para referirse a los comentarios que sufren por parte de esos haters que peinan Internet. Y que nunca muestran su nombre ni su rostro. Sin embargo, fue el chef Pablo Gallego quien realizó un diagnóstico tan severo sobre el escaparate que representan las plataformas de reseñas como TripAdvisor para los locales de hostelería. La polémica estaba servida después de que el restaurante Marina Beach Club de Valencia reclamase 660.000 euros a este portal estadounidense por no controlar las opiniones negativas ni permitirle al establecimiento desaparecer del portal. Poner sobre la mesa el debate solo avivó las llamas de los ya encendidos chefs gallegos a los que se les planteó esta cuestión.

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