Si regalas por las notas, puede que no estés educando bien

Los expertos alertan de que los niños comienzan a exigir premios a los padres como una obligación


redacción / la voz

Premiar a los niños por las notas es una costumbre que se ha extendido hasta convertirse en algo habitual. Desde el móvil de última generación hasta los viajes a Eurodisney, los notables y sobresalientes salen cada vez más rentables. Los expertos, sin embargo, alertan de una tendencia que puede «corromper» las bases de la educación a todas las edades.

«No se debería premiar, porque es un trabajo que ellos tienen que hacer, se están preparando para el futuro -asegura Ana Álvarez, psicopedagoga-. Ahora parece que los niños estudian para conseguir un móvil mejor, solo hacen las cosas para conseguir otras y no valoran el esfuerzo para nada». La experta asegura que estamos educando una juventud sin capacidad de esfuerzo y con baja tolerancia a la frustración. «Los niños dicen “yo para qué quiero llegar al siete si con un cinco ya apruebo, y si apruebo todas me compran el nuevo juego de la Play”».

Asegura, además, que los padres tienen toda la responsabilidad en este tema. «Cuando les salen mal las cosas no saben afrontarlo y tienen que ir papá o mamá, incluso si tienen 15 o 16 años». A su juicio, con la edad es importante que los niños vayan asumiendo sus responsabilidades. «Se frustran tanto que no saben cómo tienen que actuar, y son ellos los que tienen que solucionar sus propios conflictos. Por ejemplo, yo creo que si en 2º o 3º de la ESO hay algún problema académico tendrían que ir ya ellos a hablar con el profesor, y no los padres».

Carmen Moreno, psicopedagoga del centro Crea, en Lugo, considera que el mejor premio de fin de curso es el tiempo libre para disfrutar. «Lo ideal es que las notas al final tengan una consecuencia natural: si yo me he esforzado y he aprobado pues tengo todo el verano para disfrutar. Si no, tengo que trabajar». Para esta experta, no hay que premiar las calificaciones, sino el esfuerzo que se ha hecho. «A mi no me parece mal que tu le quieras dar algo por el esfuerzo que ha hecho durante el año, pero no por la calificación, porque a veces son injustas. Hay que premiar el trabajo diario». Dice, por ejemplo, que «si un niño no ha hecho nada durante el curso, el día anterior se lee todo y saca un diez, eso no hay que premiarlo».

Para Ana Parro de la Fuente, consultora en psicología y pedagogía infanto-juvenil, lo más peligroso de los premios es que los niños lo empiezan a ver como una obligación de los padres. «Lo importante es que no sientan que la obligación de los padres es premiar a los hijos. Hay que fomentar la responsabilidad, la autonomía y el autocontrol, y que el alumno vea que es algo bueno para su futuro, que sea motivador para el y le guste. Otra cosa es que, a mayores, nosotros le demos algo porque nos apetece». Y en el caso de premiar, siempre es mejor alguna actividad que algo material. «Se puede premiar de muchas formas -asegura Ana Álvarez-, no solo comprando un móvil. El niño puede elegir, por ejemplo lo que le apetece hacer el fin de semana. Se está valorando su esfuerzo y como estamos felices hacemos una actividad conjunta». «Lo que me parece un escándalo -añade- es eso de ‘te llevo a Eurodisney’, porque son niños que normalmente ya lo tienen todo y eso se está notando mucho el que el valor del esfuerzo está fallando».

¿Y si suspenden? Pues las expertas coinciden en que el castigo está descartado. «No se trata de quitarles todo lo que les gusta ni de fastidiar a nuestros hijos, se trata de que aprendan que la vida tiene consecuencias y la de no esforzarse es tener que trabajar más», concluye Ana Parro.

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