La playa y el surf, la mejor terapia

La Obra Social ?La Caixa? colabora con las actividades acuáticas del colectivo West Galicia


redacción / la voz

La enfermedad de West es un tipo de epilepsia complicada que afecta a niños desde una edad muy temprana, y entre sus síntomas se incluyen los del trastorno del espectro autista, hiperactividad, problemas de atención y de conducta. Un cóctel molotov que, como explica la presidenta de West Galicia, Carmen Blach Anido, impide, entre otras cosas, que los niños tengan las mismas oportunidades de ocio que los demás. «Todo el tema de inclusión en ocio deja de lado a las grandes discapacidades -asegura- cuando a la hora de la verdad no son más que niños que necesitan que se les preste atención y cariño. Algo muy simple». Al constatar esta realidad, West Galicia echó mano de uno de sus eslóganes favoritos («Capacitando la incapacidad»), para poner en marcha el proyecto Atención en el medio acuático, una gran experiencia para los niños, que cuenta con el apoyo de la Obra Social ‘La Caixa’.

El proyecto comenzó hace cuatro años y cada temporada cosecha un nuevo éxito. «Comenzamos hace cuatro años con cuatro niños y hoy ya tenemos 36 -afirma Blach-. Además, tenemos una lista de espera amplia, pero aunque vayamos lento preferimos aumentar uno a uno a decir no puede ser». La actividad se desarrolla durante diez meses en Termaria, donde se utilizan las piscinas durante unas horas concretas, con un monitor por niño.

Pero lo más esperado es el campamento de verano de surf en la playa de Bastiagueiro, impartido por el servicio de salvamento marítimo de Sada (SASA). «El nivel humano y profesional del personal es increíble -destaca la presidenta- nos ceden todo el material y durante dos semanas los niños están por la tarde con un monitor para cada uno». A esta actividad también se pueden apuntar hermanos, primos, amigos... «Es bueno para todos. Hay alguna familia que apunta a sus hijos porque quieren que estén con niños diferentes y aprendan los valores de la diversidad. La verdad es que los niños son maravillosos y superdivertidos y aprenden unos de otros», dice Blach.

 Los beneficios

Los beneficios de la actividad son palpables, y hay una prueba clara de ello. «Llevamos cinco años y hasta hoy no ha habido una sola crisis epiléptica en el agua, cuando estamos hablando de unos niños que pueden tener incluso hasta diez crisis en un día. El ejercicio en el mar genera una relajación neuronal increíble, y además es muy beneficioso a nivel motriz y sensorial. Pero quizás lo más importante sea la parte social». Para estos niños, no obstante, el contacto con el nuevo medio tiene que ser muy lento. «Al principio les enseñamos simplemente a tocar la arena porque hay muchos niños que no soportan ni tocarla. No se adaptan de hoy para mañana, es un proceso». En la asociación cuentan con todas las facilidades también por parte del ayuntamiento, que les reserva una zona adaptada de aparcamiento para que todo sea más fácil.

Pero no solo los niños disfrutan de esta actividad, también lo hacen los padres. «Ese tiempo los padres están charlando, tomándose un respiro y riendo. Hay que pensar que ese rato es un mundo porque algunos no pueden ir en todo el verano a la playa y son los únicos días que se pueden relajar, tomar el sol y estar un rato tranquilos»

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