¿Cómo nos puede afectar una alta concentración de radón en casa?

España lleva año y medio de retraso en el cumplimiento de la directiva europea para el control de un gas radiactivo de origen natural que supone la segunda causa de cáncer de pulmón

Protestas por la alta concentración de radón en una oficina municipal de Ourense
Protestas por la alta concentración de radón en una oficina municipal de Ourense

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 Un año y cinco meses. Es el tiempo de demora que lleva España en el cumplimiento de la directiva europea de Protección de Radiaciones Ionizantes que, entre otros aspectos, obliga a elaborar un Plan Nacional del Radón y a establecer un máximo de concentración de este gas radiactivo de origen natural en las viviendas de un máximo de 300 becquerelios por metro cúbico, límite que en Galicia en la actualidad ya superan el 15,6 % de los edificios. También obliga, en estos casos, a adoptar medidas de prevención. ¿El objetivo? Proteger a la población de la exposición al radón, la segunda causa objetiva, después del tabaco, de cáncer de pulmón. De hecho, según la OMS, por cada 100 Bq/m3 que se incremente el nivel de referencia, que el organismo sanitario sitúa en esta cifra, el riesgo de un tumor de pulmón aumenta en un 16 %.

¿Cuándo tenía que entrar en vigor la directiva?

El 6 de febrero del 2018. En la actualidad, después de un período de consultas y una fase de alegaciones, la normativa estatal sigue en fase de borrador. «Aunque en la administración gallega sí existe sensibilidad sobre el tema, a nivel general no parece que haya mucha», se lamenta Alberto Ruano, epidemiólogo del Laboratorio de Radón de Galicia, de la Universidade de Santiago, que cuenta con el apoyo de la Xunta para realizar las mediciones del gas. El retraso en la aplicación de la legislación también ha sido denunciada por la Fundación para la Salud Geoambiental. 

¿Qué niveles de exposición son los recomendables?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) fija como recomendación que no se supere una concentración de 100 becquerelios por metro cúbico, Sería el valor deseable, aunque entiende que si no es posible cumplirlo el tope debería fijarse en 300 Bq/m3. Este valor es, precisamente, el que marca la directiva europea. Pero tampoco lo impone, ya que permite a los estados a reducir más aún estos niveles. En cualquier caso, España será el último país de la UE en trasladar a su legislación la norma comunitaria. Entre otros aspectos, la directiva fija lo siguiente: «Que cuando se consideren necesarias las medidas correctoras, se informe al público de los niveles de radón a los que está expuesto y de los remedios disponibles para reducir tales niveles». Europa había dado cuatro años de plazo a España, en el 2014, para transponer la ley.

¿Cómo está la situación en otros países?

En Europa, tanto Irlanda como Gran Bretaña han reducido los límites a 200 becquerelios, la misma cantidad que rige en Canadá. En Estados Unidos, el tope se ha fijado desde el año 1988 en 150, el más bajo. «No tiene mucho sentido que si el problema tiene el mismo origen en todo el mundo, cada país establezca distintos niveles de protección para sus ciudadanos», advierte Ruano.

 ¿Cuál es el riesgo para la salud?

La exposición crónica a altos niveles de radón, incluso por encima de los 200 becquerelios, está considerado como la segunda causa de cáncer de pulmón, después del tabaco. «El riesgo existe y es lineal, porque cuanta más exposición al gas, más riesgo de cáncer, aunque esto tampoco significa que una persona sometida a altas concentraciones vaya a desarrollar un cáncer». En España, la exposición a esta sustancia se relaciona con 1.500 muertes por cáncer de pulmón.

¿Puedo tener un cáncer de pulmón por el radón si nunca he fumado?

Sí. Es lo que ha demostrado recientemente un estudio epidemiológico liderado por el Laboratorio de Radón de Galicia, uno de los mayores estudios mundiales que se ha hecho sobre este caso. La relación la observaron especialmente en mujeres que habitan en viviendas de zonas, como Ourense, con una alta concentración del gas radiactivo. «Lo que hemos visto -apunta Ruano- es que con una exposición de 200 becquerelios por metro cúbico la probabilidad de tener un cáncer de pulmón en personas que nunca fumaron aumentaba entre 1,5 y dos veces». Hay que dejar claro, sin embargo, que el tabaco multiplica por 20 esta probabilidad. Y si uno es fumador y vive en edificios altamente expuestos el riesgo se dispara».

¿Cómo puedo evitarlo?

El radón se concentra fundamentalmente en las partes bajas de la vivienda, como sótanos, bodegas y garajes. En estos casos se aconseja el sellado de grietas y fisuras para que el gas no asciende a la zona habitable de la vivienda. En esta parte lo aconsejable es mantener una ventilación cruzada para airear las dependencias. De esta forma, el riesgo se reduce de forma considerable. En supuestos más extremos se pueden establecer barreras de protección, como una lámina anti-radón.

 ¿Las viviendas nuevas deben adaptarse para evitar riesgos?

Aún no, pero la reforma del Código Técnico de Edificación, en borrador, sí obligará a las viviendas de nueva construcción a adoptar medidas de prevención en zonas donde se superen los 300 becquerelios. Debe aplicarse el forjado sanitario, lo que significa que las casas deben levantarse 30 centímetros por encima del suelo para facilitar la aireación. También deben aplicarse láminas aislantes, arquetas de succión o un sistema de ventilación forzada.

 ¿Por qué Galicia presenta uno de los valores más elevados de España?

Por la composición granítica de su suelo, rico en uranio, un elemento radiactivo que al descomponerse da lugar al radón. Supone el 50 % de la radiación natural que recibiremos los humanos a lo largo de toda nuestra vida.

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