No, no hay que enjuagarse la boca después de cepillarse los dientes

Uxía Rodríguez Diez
uxía rodríguez REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Maria Pedreda

La higiene bucal es fundamental para nuestra salud y más cuando se acaba de descubrir que puede jugar un papel decisivo en el desarrollo del alzhéimer, pero la mayoría no la lleva a cabo correctamente

01 jul 2019 . Actualizado a las 16:43 h.

Es algo que hacemos (o deberíamos hacer) varias veces al día, todos los días de nuestra vida. Y aún así, a pesar de estar tan interiorizado, automatizado y extendido, lo hacemos mal. Sí, probablemente, tú también. No lavarnos los dientes, o lavarlos de forma inadecuada, tiene múltiples consecuencias: halitosis, caries, gingivitis... Y eso, solo al principio. Hace tan solo unos días, se descubrió que la enfermedad de las encías juega un papel decisivo en el desarrollo, y puede que en el origen, del alzhéimer. Un acto tremendamente sencillo que puede evitar problemas muy complicados. «La placa bacteriana es un capa muy fina y súper pegajosa adherida al diente. Al no cepillarnos, esa placa va aumentando de tamaño. Cuanto mayor grosor, más bacterias se pegan y más ácido expulsan. Con cada cepillado que no hago, eso empeora», explica la odontopediatra María Díaz.

¿A qué edad hay que comenzar a cepillarse los dientes?

«Desde la salida del primer diente ya hay que cepillar los dientes de los niños. Hay que utilizar un cepillo de cerdas de nylon y pasta con flúor desde el principio», asegura la especialista. La responsabilidad de la higienización en los menores de tres años es de los padres o los cuidadores. La Asociación Americana de Odontopediatría dice que el cepillado dental debe ser repasado, por lo menos, hasta los ocho años.

¿Qué cantidad de pasta debemos usar?

Hasta los tres años debe ser una cantidad raspada. Es decir, casi nada. Desde los tres años hasta los seis, hay que poner un grano de arroz. Desde los seis años en adelante (adultos incluidos) , el tamaño de un guisante. Es suficiente para darnos el aporte que necesitamos de flúor sin que, además, se nos llene mucho la boca de espuma. ¿Por qué es tan importante esto? «No hay que enjuagarse después del cepillado. El cepillo tiene que estar seco cuando ponemos la pasta, así también evitamos que el flúor se comience a disolver. Una vez terminamos, escupimos. Si llenamos la boca de agua, diluimos el flúor y pierde su efectividad», recomienda la odontóloga de la clínica Dentihéroes. También es muy importante fijarse en la cantidad de flúor que contiene la pasta de dientes. Va en función de la edad. Para los menores de seis años el flúor que necesita la pasta es de 1.000 partes por millón. Menos de esta cantidad es infraterapéutico, es decir, no hace el efecto preventivo. Para mayores de seis años ya se necesitan 1.450 partes por millón.