Tres hombres y dos mujeres: ellos deciden la sentencia de La Manada

Tres de los magistrados del Supremo que están revisando este viernes los recursos del caso son expertos en violencia machista, entre ellos la ponente, Susana Polo

En directo, el caso de la Manada en el Supremo

Madrid / Colpisa

El futuro de La Manada está en manos de tres hombres y dos mujeres. Ellos decidirán si hubo abuso sexual o violación. El tribunal del Supremo que revisa este viernes en una vista pública los recursos de casación del caso de La Manada tiene como característica su especialización en asuntos de violencia machista. Una consideración que podría tener un peso específico en la sentencia firme que se dictará contra los cinco condenados por un delito de abuso sexual, cometido contra una joven de 18 años en los Sanfermines del 2016. Fuentes jurídicas han avanzado que la Sala podría, incluso, avanzar a este mismo viernes su decisión tras concluir la vista. De ser así, se presupone que habría un consenso previo mayoritario sobre la resolución de los recursos en liza, que fueron presentados hace tres meses.

La Fiscalía afirma que en los hechos descritos existe una intimidación grave, por lo que deben calificarse como agresión sexual, es decir, como violación. Por este motivo, reclama elevar las penas de nueve a 18 años de prisión y diez más de libertad vigilada. Tres de los cinco miembros del tribunal, Susana Polo, Ana Ferrer y Vicente Magro, son reconocidos expertos en violencia de género en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Los otros dos magistrados que conforman la Sala son el presidente Andrés Martínez-Arrieta y Francisco Monterde. En el caso de Susana Polo será, además, la ponente del fallo. Llegó a la Sala Segunda (de lo Penal) del Supremo en julio de 2018 tras 33 años en la judicatura. Es una de las mayores especialistas del país en violencia de género. De hecho, fue coordinadora nacional entre el 2010 y el 2017 de la formación de los jueces que ocupan plazas en juzgados y tribunales que tratan estos asuntos. Del mismo modo, Polo ha dirigido cursos del CGPJ sobre igualdad y delitos contra la libertad sexual y es una firme defensora de la protección integral de la mujer en la Ley Orgánica del 2004, avalada luego por el Tribunal Constitucional. Por su parte, Vicente Magro, expresidente de la Audiencia Provincial de Alicante y en el Supremo desde enero del 2018, es miembro asesor en la actualidad del Observatorio de Violencia doméstica y de género del Consejo desde el 2002. Tres años después obtuvo la calificación sobresaliente cum laude por sus tesis, titulada «Soluciones de la sociedad española ante la violencia que se ejerce sobre las mujeres». Y también ha publicado el libro «Violencia doméstica y de género: 285 preguntas y respuestas». En el caso de Ana Ferrer, miembro de la progresista Jueces para la Democracia, tiene multitud de publicaciones relacionadas con esta lacra social.

El precedente de Alsasua

Se da la circunstancia que tres de los cinco jueces que integran el tribunal de La Manada integraron la Sala que resolvió en abril pasado un procedimiento parecido. Polo, Magro y Monterde, junto a otros dos jueces, revocaron una condena del Tribunal Superior de Navarra por abuso sexual contra un hombre que forzó a una mujer en el aseo de un bar de la localidad de Alsasua en el 2016.

El tribunal estimó el recurso de la acusación particular en nombre de la víctima, de 27 años. «Concurren todos los elementos de la violencia e intimidación que requiere el delito de agresión sexual y que se fundamentan en el reducido espacio en el que se producen los hechos, el cierre con pestillo de tal habitáculo, el acometimiento sexual con tocamientos ante la negativa de la mujer, la utilización de la fuerza agarrándola por los brazos o la causación de lesiones. La descripción de fuerza en su actuar está fuera de toda duda», concluyó la Sala, para quien la víctima «se vio forzada y atacada sexualmente, frente a su clara e inequívoca negativa».

 

¿Por qué violan las manadas?

Marta Otero

El fenómeno de la grupalidad masculina que hace a los hombres sentirse aceptados por el grupo y una educación sexual basada en la pornografía están detrás de los abusos

El porqué que se esconde detrás de las agresiones sexuales en grupo es una enmarañada madeja de razones. El fenómeno de la grupalidad masculina, unido al problema de una educación sexual empañada por la pornografía, están detrás del perfil de los miembros de todas las manadas. Los expertos tienen claro que no tiene nada que ver un violador o agresor sexual que comete un acto en solitario con uno que lo hace en grupo. Y alertan de que el efecto contagio existe.

Manuel Fernández Blanco, psicoanalista y psicólogo clínico en el Chuac, explica que, mientras que en la agresión individual prima más el factor impulsivo, «en fenómenos como el de la manada en primer lugar está el fenómeno de la grupalidad masculina, que se aprecia en su vertiente más radical. En general, a una escala menor, la mayor de las tonterías es irresistible para los hombres si se hace en un contexto grupal. Es como romper todos los retrovisores de los coches de la avenida por esta cuestión de ‘¿te vas a rajar?’ o que ‘¿a que no hay cojones?». El experto explica, sin embargo, que el caso concreto de la Manada, el ser un acto planificado le confiere un estatuto diferente.

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