«Namoreime do coiro nas feiras»

Mario Rodríguez Oca creció entre ferias de artesanía. Sus padres fabricaban jarras de mimbre e instrumentos de viento, pero él siempre acababa con la vista puesta en el trabajo en vivo de los marroquineros


Con apenas 10 años, Mario fabricaba con cuero sus estuches para el colegio. A veces su madre le compraba en la feria de Padrón retales de cuero de la fábrica de curtidos Picusa. Para él eran mejor regalo que cualquier juguete. «Facíame máis ilusión un sacabocados ca un balón de fútbol», recuerda.

El estradense aprendió el oficio de feria en feria, viendo cómo trabajaban en vivo los marroquineros y practicando después en casa. «Namoreime daquel material marabilloso que ulía ben e se deixaba domar», comenta.

Empezó casi con lo puesto. «Cunhas tesoiras de cortar o polbo, un sacabocados de martelo e un nobelo de fío dos que usan os albaneis para facer as chumbadas dos edificios», cuenta. «O fío non estaba encerado e cada vez que daba unha puntada facíanseme nós. Levábame día e medio facer unha carteira», recuerda. Pero él le ponía empeño. Con trece años ya creó la marca mariocoiro y participó en una feria con ella. Con 18, compaginó el trabajo como camarero en su pueblo con la venta de carteras y cinturones entre sus conocidos. «Pódese dicir que eu non escollín o oficio: escolleume el a min, porque daquela na zona non había ninguén que se dedicara ao coiro», cuenta. «Na nosa casa coller unha ferramenta na man era habitual. Ese ecosistema no que me criei fixo moito. No ámbito familiar, querer ser marroquineiro non se consideraba unha rareza», cuenta.

Fue así como Mario montó taller en la casa familiar de Berres y siguió aprendiendo. Cuando hizo un máster en el 2013 ya solo le sirvió para corroborar que estaba haciendo lo correcto. Para eso y para aprender un par de lecciones de márketing y tendencias.

Identidad, diseño y calidad son para Mario los tres pilares del oficio. «Penso que hai que crear unha identidade. Que non sexa necesario mirar a etiqueta para identificar a marca. O obxecto ten que falar, alterar o estado emocional por un momento e contar unha historia. Se o hai que acompañar dun discurso, algo falla», cuenta.

En diseño, mariocoiro es al cuero lo que Mies van der Rohe a la arquitectura. «“Menos é máis”, son un gran defensor desa frase», resume.

La calidad, en su caso, es incontestable. Algunas de las carteras que el estradense vendió en sus inicios siguen en uso. «Se decides cambiar de carteira en cinco anos ten que ser polo simple feito de que a descontaches, non porque che rompera», dice convencido.

La otra gran clave de la filosofía del marroquinero es el respeto a la naturaleza. Por principios, solo trabaja con subproductos de la industria cárnica. Nunca con pieles de animales sacrificados exprofeso. Además, solo compra curtidos vegetales. Si el planeta agoniza, no será por él.

Tecnología: «Non por ser máis escravo do oficio es máis artesán, pero a tecnoloxía é cara».

Tendencias: «Lanzamos una liña de bixutería con contas de coiro, un concepto novo».

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