La mejor terapia para el tumor cerebral más letal, un poco más cerca

Hallan nuevas combinaciones de fármacos que son eficaces en ratones contra el glioblastoma


redacción | la voz

Investigar el cáncer es la vía para desarrollar nuevos tratamientos, pero a veces ocurre a la inversa: la búsqueda de tratamientos genera información clave sobre la biología del cáncer. Ha ocurrido en el grupo de Telómeros y Telomerasa del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Su último trabajo no solo identifica nuevas combinaciones de fármacos que, en ratones, evitan la aparición de resistencias en el tratamiento contra el glioblastoma -el cáncer cerebral más letal-. El mismo estudio ha desvelado también una conexión insospechada entre el gen Ras, implicado en numerosos cánceres, y el mantenimiento de los telómeros en las células, lo que abre nuevas vías de investigación. El hallazgo se ha publicado en la revista científica EMBO Molecular Medicine.

 «Tenemos un resultado doble», explica Maria A. Blasco, jefa del grupo de Telómeros y Telomerasa del CNIO, y directora del CNIO, en Madrid. «Buscábamos fármacos ya aprobados capaces de bloquear una nueva diana, y los hemos encontrado, pero, además, en el proceso hemos descubierto que algunas rutas moleculares importantes para el cáncer también regulan la protección de los telómeros. Es un aspecto muy interesante de la biología del cáncer que hasta ahora no se conocía».

Este último hallazgo es tan llamativo para los investigadores que es el que da título al trabajo: Múltiples vías implicadas en el cáncer regulan la protección de los telómeros.

Los telómeros constituyen los extremos de los cromosomas, que es donde está la información genética de la célula. El grupo del CNIO ha descubierto en los últimos años que atacar los telómeros de las células tumorales puede ser una estrategia eficaz contra el cáncer. En concreto, hace dos años demostraron que bloqueando una proteína esencial en los telómeros, llamada TRF1, se lograba frenar el crecimiento del glioblastoma en humanos y en modelos de ratón.

Mayor supervivencia

El glioblastoma es el cáncer cerebral más común, con una esperanza de vida media de unos 14 meses. Una de las razones de que sea tan difícil de tratar es que posee una población de células madre capaces, cada una de ellas, de regenerar el tumor. Hace dos años los investigadores del CNIO observaron que las células de glioblastoma tienen mucha proteína TRF1, de la que sabían que se expresa especialmente en las células madre. Decidieron intentar bloquearla, con compuestos desarrollados específicamente en el CNIO. Esta estrategia dio resultado: la supervivencia de los animales mejoraba de forma importante, en hasta un 80 %.

Pero en previsión de la aparición de resistencias a los inhibidores desarrollados, el grupo decidió buscar más compuestos activos contra TRF1. Y lo hizo entre fármacos ya aprobados para el tratamiento del cáncer, que están comercializados, o en uso en ensayos clínicos con pacientes. El resultado de esa búsqueda es el trabajo que ahora se publica.

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