Antonio Roncero: «La gestión de residuos es clave para el desarrollo sostenible»

La infraestructura, en fase de renovación, trata cada año más de 150.000 toneladas de productos industriales


as somozas/ la voz

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Desde el 28 de diciembre de 2016, la Unión Temporal de Empresas (UTE) PMA-Conteco gestiona el Centro de Tratamiento de Residuos Industriales de Galicia (CTRIG). Antonio Roncero es el director general de la planta, ubicada en el polígono de As Somozas. La nueva concesionaria conserva el nombre comercial de Sogarisa.

-En el 2018 se registró un incendio y el comité de empresa habló sobre las condiciones de trabajo. ¿Se ha reforzado la seguridad?

-Fue una cosa de poco impacto, en unos contenedores vacíos. Dotamos esa nave de un sistema antiincendios espectacular, muy moderno, con rociadores automáticos, detectores de fuego, intervención automática, todos los elementos necesarios...

-¿Pueden estar tranquilos los vecinos de la zona?

-Ahora más, y antes también. Este tipo de instalación trata residuos procedentes del sector industrial que tienen una complicación muy grande, ácidos, bases, crómicos, cianuros... Productos químicamente agresivos. Solo por estadística, tratando esta cantidad de residuos, nunca se puede estar exento de que pase algo. Pero es un centro perfectamente gestionado y con unos técnicos espectaculares.

-¿Qué volumen de residuos tratan en esta planta?

-Más de 150.000 toneladas al año [...]. Sogarisa es una planta de referencia por sus condiciones profesionales y humanas de nivel nacional.

-¿Qué cambios han introducido en estos dos años y medio?

-Lo importante era encarar el futuro, nos presentamos al concurso con una oferta económica muy potente y un proyecto industrial muy ambicioso, y un compromiso de inversión de 20 millones de euros en los 20 años que dura la concesión [...]. Era una infraestructura de 1995 y necesitaba un plan de actualización. Hemos acometido zonas amplias de trabajo bajo cubierta, para no tener que estar a la intemperie; hemos actualizado la antigua planta de evaporación y oxidación; hemos instalado y puesto en marcha una planta de tratamiento de lixiviados y aguas residuales industriales, que ha supuesto más de dos millones de euros de inversión...

-Hablar de residuos y medio ambiente para algunos parece incompatible.

-La gestión de residuos no es el enemigo de futuro, sino la clave para que se consiga un desarrollo sostenible, con importantes ventajas socioeconómicas, porque es una actividad industrial, y ventajas ambientales y energéticas, siempre que se utilicen las mejores tecnologías disponibles técnica y económicamente viables. Como es nuestro caso.

Tirar un envase al agua: un gesto «pequeño» cuyas consecuencias dañinas duran siglos

La directora del CEIP de Celeiro, Rita Lamas, señaló que el centro trabaja todo el año de forma interdisciplinar para que las niñas y niños de hoy, que serán las mujeres y los hombres del mañana, «sean conscientes de que hay que cuidar el medio ambiente». La actividad impulsada este miércoles por Puerto de Celeiro incluía una recogida de residuos en la playa que tuvo que ser suspendida debido al mal tiempo. En su lugar organizaron juegos para fomentar las prácticas de reciclaje y la preservación del medio marino, donde acaban la mayoría de los plásticos que empleamos en la vida diaria. «Nuestra intención es contribuir, junto con la comunidad educativa, a acercar a nuestros jóvenes al mundo del mar», señaló el responsable de Flota de Puerto de Celeiro, Jesús Lourido. La organización pesquera fue una de las primeras en sumarse a la iniciativa Upcycling The Oceans», un proyecto pionero para mantener los océanos libres de basura recogiendo y reciclando plásticos, redes y otros residuos que tardan siglos en descomponerse. Ayer pusieron algunos ejemplos.

Una bolsa de plástico

Entre 150 y 400 años. Tirar una bolsa de plástico en el suelo o al agua es muy dañino para la naturaleza, puesto que estos envases tardan hasta cuatro siglos en degradarse en función del material con el que hayan sido confeccionados. De ahí que sea tan importarte reciclarlos en el lugar correspondiente o sustituirlos por otros biodegradables, como las bolsas de papel o de tela.

Una botella de plástico

De 200 a 450 años. Al igual que ocurre con las latas, el contenedor amarillo es el lugar en el que se deben depositar las botellas y cartones de plástico, sean de bebidas, detergentes, etcétera.

Unas zapatillas de deporte

Alrededor de 200 años. Cuero, tela, goma y, en algunos casos, espumas sintéticas son los materiales con los que se confeccionan las zapatillas de deporte que calzan de manera habitual niños y adultos. Las partes de tela o de cuero son las primeras en desaparecer, pero las demás tardan alrededor de 200 años en degradarse. Por eso no se deben tirar en cualquier lugar.

una pajita de plástico

Unos 200 años. Una simple pajita de plástico puede tardar en desintegrarse alrededor de 200 años. Al no ser un envase que se pueda reciclar como otros productos plásticos, se han convertido en un residuo generalizado a nivel mundial.

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