Un joven autista cuya madre tomó el antiepiléptico valproato durante el embarazo será indemnizado con 1,3 millones de euros

La Voz REDACCIÓN

SOCIEDAD

La justicia francesa reconoce que los trastornos de un hombre de 20 años se deben a que su progenitora consumió Dépakine durante la gestación

02 ago 2019 . Actualizado a las 08:58 h.

Tiene 20 años. Es autista. Sufre una malformación cardíaca. Es dependiente. La justicia francesa reconoce que estos trastornos están relacionados con un antiepiléptico, el valproato sódico. Pero no lo consumía él. Se lo administraron a su madre durante el embarazo. Ella tomaba Depakine, medicamento de Sanofi que contiene el citado principio activo. Y ahora los investigadores han demostrado los riesgos que conlleva para el feto medicarse con este fármaco en plena gestación. El periódico Le Parisien acaba de publicar que este joven es una de las primeras víctimas que recibirá una compensación por el valprotado en Francia: será indemnizado con 1,3 millones de euros.  

La compensación será abonada por una entidad estatal, la Oficina Nacional de Compensación por Accidentes Médicos, un organismo al que, según publica el diario Le Monde, el laboratorio Safoni se negó a contribuir a principios de este año. La madre del joven afectado, del sur del país, ha difundido la información sobre el caso, pero ha querido que la familia preserve el anonimato.

En marzo del 2018 se creaba en España la Asociación de Víctimas por Síndrome del Ácido Valproico (Avisav), con sede en Madrid, informaba Cris Barral. La presidenta del colectivo, Carmen Rosa Galán, explica que el objetivo de la asociación es luchar por los derechos de los que sufren las consecuencias del consumo de Depakine y otros fármacos que se basan en el mismo principio activo durante el embarazo. Los progenitores han tomado la iniciativa por la gravedad del caso y lo que califican de «pasividad» de las autoridades.

En Galicia se ha confirmado al menos un caso, el de una madre de Salceda de Caselas cuya hija, que está a punto de cumplir 6 años, fue diagnosticada de autismo, pero Carmen Rosa Galán cree que puede haber muchos más. 

Desde esta asociación indican que los efectos teratogénicos del valproato sódico son conocidos desde 1980. Ya en los años ochenta se indicó que exposición intrauterina al valproato ocasionaba alteraciones en el cierre del tubo neural (espina bífida) en los menores. Posteriormente diferentes publicaciones científicas fueron confirmando que producía «malformaciones connatales compatibles con un fenotipo característico denominado síndrome fetal por valproato». Se caracteriza por dismorfia facial, anomalías congénitas, retraso en el desarrollo, especialmente en el lenguaje y en la comunicación, y diversos trastornos compatibles con un espectro autista.

La presidenta de Avisav destaca que en España no existe un registro de afectados. Se están derivando casos para su seguimiento a la unidad de salud medioambiental pediátrica del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia, que es referencia nacional. «Estamos empezando. Este es un problema muy gordo. Nos hemos puesto en contacto con el Ministerio de Sanidad, pero todavía no hemos conseguido nada», explica la presidenta. Cualquier persona que quiera contactar con la asociación puede hacerlo a través de la web.

«Jamás supe que causaba esos trastornos»

c. b.

Le diagnosticaron epilepsia tras una operación. Un neurólogo privado fue quien le recetó el Depakine para combatir unos pequeños espasmos que pasaron a ser convulsiones. Esta madre de Salceda de Caselas prefiere que no figure su identidad, pero sí quiere contar su caso por si ayuda a otras familias. «Cuando ya estaba casada y pensaba en algún día tener un niño pregunté por los efectos del medicamento. Me dijeron que en dosis bajas y con ácido fólico no había riesgo», cuenta.

El embarazo de riesgo transcurrió sin sobresaltos y su hija nació el 19 de junio del 2013. «El problema llegó cuando la niña fue creciendo. No hablaba, no coordinaba los movimientos, no tenía equilibrio, le daban rabietas, no seguía la mirada y no respondía si la llamabas por su nombre», explica. En octubre del 2015 llegó el varapalo. Un neuropediatra confirmó que la pequeña tenía autismo derivado del consumo de ácido valproico durante el embarazo. «Jamás tuve información de que este medicamento causaba trastornos en el neurodesarrollo», subraya. Esta mujer dice que su niña mejoró, pero tiene problemas de lenguaje. Se plantea denunciar: «Me sentí abandonada. Es difícil demandar a un médico, estamos estudiando el tema, lo más probable es ir contra la farmacéutica».

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