EE.UU. estudia ahora el veto a una empresa china de videovigilancia

La compañía Hikvision juega un papel fundamental en el objetivo del país de convertirse en el principal exportador de sistemas de supervisión


La presión del Gobierno de Trump contra las tecnológicas chinas va en aumento. Ahora, Estados Unidos estudia la posibilidad de adoptar medidas contra Hikvision, uno de los principales fabricantes de sistemas de videovigilancia del mundo, y limitar sus posibilidades de comprar tecnología estadounidense, según The New York Times.

El movimiento pondría a esta compañía en la lista negra de Estados Unidos en una iniciativa similar a la anunciada contra el fabricante de móviles Huawei. Hikvision es uno de los mayores fabricantes de productos de vigilancia en el mundo y juega un papel fundamental en el objetivo que alberga China para convertirse en el principal exportador mundial de sistemas de vigilancia.

Según The New York Times, la Administración estadounidense podría tomar una decisión al respecto en las próximas semanas, algo que podría intensificar la escalada en la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Una sanción contra Hikvision sería el primer paso de la administración de Donald Trump para castigar a una empresa china por su papel en la vigilancia y detención masiva de la minoría étnica uigur, de lengua turca y religión musulmana residente en la región occidental de Xinjiang. El Gobierno chino se sirve de sus tecnologías para vigilar a este pueblo, que acusa a Pekín de discriminar su cultura y creencias.

La tecnología desarrollada por Hikvision permite rastrear a las personas por todo el país a partir de sus rasgos faciales, sus características corporales y su forma de caminar. Además puede monitorizar movimientos que puedan ser considerados sospechosos por las autoridades, como por ejemplo reuniones de grandes grupos y gente corriendo.

La combinación de los métodos tradicionales de vigilancia con la inteligencia artificial dan como resultado sistemas cada vez más precisos e intrusivos. Países interesados en mejorar la vigilancia de sus ciudadanos, como Ecuador, Zimbabue, Uzbekistán, Pakistán y Emiratos Árabes Unidos, ya exportan las tecnologías de China.

Trump aprobó la semana pasada una orden ejecutiva para impedir a las empresas tecnológicas estadounidenses utilizar dispositivos elaborados por compañías que puedan suponer «un riesgo para la seguridad nacional», invocando la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, que da al presidente la autoridad de regular el comercio en respuesta a una emergencia nacional que amenace al país.

El Departamento de Comercio estadounidense incluyó a Huawei Technologies y a 68 filiales en más de una veintena de países en una lista de entidades a las que las compañías estadounidenses no pueden adquirir componentes tecnológicos sin permiso del Gobierno de Estados Unidos.

Tras esta medida, Google decidió suspender los negocios con la empresa china que requieran la transferencia de productos de hardware y software, excepto aquellos cubiertos por licencias de código abierto. Asimismo, los fabricantes de microprocesadores Intel, Qualcomm, Xilinx y Broadcom habrían puesto en marcha planes para restringir sus suministros a la compañía china.

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