Un tribunal permite a unos padres usar el esperma de su hijo muerto para tener un nieto

Una pareja ha sido autorizada por un juez de California y podría recurrir a la gestación subrogada; el semen del fallecido, que perdió la vida con 21 años en un accidente de esquí, se almacenó cuando se le extrajeron los órganos para donación

Tanque criogénico
Tanque criogénico

Redacción

 Los padres de un joven militar estadounidense que murió en un accidente de esquí están autorizados para usar el esperma de su hijo fallecido para tener un nieto mediante gestación subrogada. Un tribunal de California ha concedido el permiso a los progenitores de Peter Zhu, un cadete de la academia de Wets Point que perdió la vida a los 21 años.

Después de su accidente, Zhu fue intervenido quirúrgicamente para que sus órganos fueran donados y en ese proceso se obtuvo el semen, que fue preservado en un banco de esperma. Los padres todavía no han decidido si van a utilizar los espermatozoides o no, pero podrían iniciar el proceso de fecundación in vitro y gestación porque ya no cuentan con ningún impedimento legal. «En este momento, el tribunal no impondrá restricciones sobre el uso que los padres de Peter pueden realizar en última instancia del esperma de su hijo, incluido su uso potencial para fines procreativos», indicó el juez. El magistrado indicó que, tras estudiar el caso, no ha encontrado restricciones en la ley estatal de California ni en la federal y recordó, además, que pocos tribunales han abordado el tema de la reproducción después de la muerte de la persona que aporta el óvulo o el semen.

En los tribunales se especificó que Zhu no dejó ninguna indicación escrita con respecto al uso de su material genético. Pero también se tuvieron en cuenta las declaraciones de sus padres, que aseguraron que él les había hablado sobre su sueño de «tener varios hijos» y su intención de continuar con el legado cultural y familiar de sus progenitores. También un asesor militar de Zhu en West Point comentó que en las reuniones que mantenía con el cadete este le había revelado que quería tener descendencia. Mónica Minzhi Yao, madre del fallecido, dijo: «Nuestro dolor no se puede describir con palabras. Estamos devastados por el accidente».

El juez reconoció que puede haber médicos que se muestren reacios a atender la posible demanda de la familia para completar el proceso de gestación. La Sociedad Americana de Medicina Reproductiva publicó sus normas éticas en el 2010 sobre material reproductivo de personas fallecidas. En ellas se explica que es justificable si el difunto deja por escrito que desea que sea usado para que se complete una gestación. Apunta que, si esto no ha sido así, debe decidir la pareja o el cónyuge y no los padres del fallecido. Pero este caso ha generado un precedente que da la razón a los progenitores. 

 No es la primera vez que se presenta un dilema moral parecido. En el 2007 un tribunal de Iowa autorizó la recuperación de espermatozoides de un hombre para que fueran donados a su prometida para uso procreativo.

En septiembre del 2018 se hizo público que un matrimonio británico había conseguido tener nieto con el esperma obtenido del cadáver se su hijo único, que había fallecido a los 26 años sin descendencia. En este caso esta pareja millonaria logró su objetivo burlando la ley de fertilidad británica. Contrataron a un urólogo para que extrajera el semen del joven, que había fallecido en un accidente de moto. Congelaron el esperma, lo almacenaron durante casi un año y con él lograron tener el heredero deseado. Porque incluso eligieron el sexo del bebé, un niño, gracias a la selección genética, otra práctica totalmente ilegal en el Reino Unido. Lo consiguieron porque parte del proceso se desarrolló en Estados Unidos.

La pareja trasladó el semen con un transporte especial para que se mantuviera refrigerado a una clínica de fertilidad de La Jolla, en San Diego, un centro de referencia a nivel mundial. Buscaron a una donante de óvulos americana y recurrieron a una segunda mujer para que gestara al bebé para ellos. El pequeño nació en el 2015 en presencia de sus abuelos. Todo fue supervisado por el doctor David Smotrich, que cuenta sin tapujos que ya ha contribuido a que nazcan otros hijos póstumos con sus técnicas de reproducción asistida. Smotrich dice que él no está aquí para realizar reflexiones morales sobre otras personas. «Este matrimonio quería desesperadamente tener descendencia a través de un nieto. Fue un privilegio poder ayudarles. No estoy aquí para juzgar, por lo que me han contado, él quería tener hijos», comentó Smotrich a The Mail on Sunday. El propio médico confirmó entonces a los medios británicos que todavía almacena esperma del fallecido y que guarda, además, tres embriones congelados, ya que se generaron cuatro. Smotrich presume de haber ayudado a tener hijos a otras parejas británicas que querían moverse al margen de la regulación británica, más restrictiva que la de California. El menor, que ahora tiene tres años, vive con su familia en el Reino Unido. Sus abuelos constan oficialmente como sus tutores legales.

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