Galicia paraliza la creación de nuevos salones de juego y casas de apuestas

Más de 400 menores son ludópatas y casi uno de cada cuatro ha jugado alguna vez

Máquina de apuestas deportivas en una cafetería de Viveiro
Máquina de apuestas deportivas en una cafetería de Viveiro

redacción / la voz

Entre 400 y 500 menores de edad de Galicia son directamente ludópatas que, muy probablemente necesitan recibir terapia para tratar su adicción. Y entre 2.000 y 2.500 presentan un nivel de juego patológico. Es el preocupante escenario que dibuja un estudio realizado a 6.000 adolescentes, de entre 12 y 17 años, por el equipo de la Universidade de Santiago liderado por el psicólogo Antonio Rial Boubeta, en el que se revela que casi uno de cuatro, el 23,5 %, ha apostado alguna vez.

Si esta es la realidad, urge tomar medidas más contundentes para atajar un problema social y de salud pública. Y este será el objetivo de la nueva Ley do Xogo de Galicia, que, entre otras medidas avanzadas ayer por el vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, paralizará las autorizaciones de nuevas licencias para la instalación de salones de juego y tiendas de apuestas. Solo se examinarán las solicitudes que están actualmente en tramitación. De esta forma, en la comunidad quedarán como máximo un total de 118 salones de juego y 41 casas de apuestas. No habrá más.

El objetivo de la medida, según anunció Vicepresidencia, «é pechar o mercado ante a próxima publicación da nova lei na materia e evitar así que se poida aproveitar o periodo previo a súa entrada en vigor para especular e poñer en marcha novas instalacións».

La Xunta, que no ha avanzado más medidas de un borrador normativo que espera someter a exposición pública en el mes de junio, pretende actualizar la ley actual, que tiene más de 30 años, y adaptarla a los nuevos tiempos.

La medida anunciada fue valorada positivamente por José Manuel Recouso, psicólogo de la Asociación Gallega de Ludópatas en Rehabilitación (Agalure), aunque entiende que, a falta de conocer nuevas acciones, «se queda corta». Considera necesario establecer una distancia mínima entre los locales de juego y los centros escolares; suprimir la publicidad a nivel nacional, lo que también debería regularse a nivel estatal, y establecer un control más estricto en los establecimientos para evitar que accedan a ellos los menores de edad. «La realidad actual -dice- es que los controles no funcionan y que están entrando adolescentes». Y pone un ejemplo clarividente: «El año pasado, de los 163 pacientes que atendimos en nuestros centro, el 43 % había empezado a jugar cuando era menor de edad».

Observatorio del juego

El psicólogo de la Universidade de Santiago Antonio Rial Boubeta, que forma parte de la Comisión do Xogo de Galicia en representación de la universidad, coincide con su colega, pero también abunda en otras cuestiones que cree importantes. Cree prioritario la creación del Observatorio Galego de Xogo, tal y como se hizo en el País Vasco, para conocer cuál es la realidad del juego en Galicia, especialmente entre los adolescentes y, a partir de ahí, ir adaptando la ley a la realidad social. «Es una cuestión de responsabilidad y de salud pública -dice-, porque por cada persona que empiece a jugar cuando es menor de edad las posibilidades de que desarrolle una ludopatía cuando alcance la vida adulta se multiplican por cuatro o por cinco».

Boubeta incide, además, en la necesidad de implantar un programa de prevención del juego en las propias escuelas y de articular unidades asistenciales especializadas para tratar la adicción al juego, especialmente en el caso de los menores.

Galicia, en cualquier caso, no es la única comunidad que actualizará su ley para adaptarla a la nueva realidad social. El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid aprobó este miércoles un decreto por el que se fija una distancia mínima de 100 metros entre los salones de juego y los locales de apuestas respecto a los centros educativos de enseñanza no universitaria. Habilita un servicio de admisión y registro en la entrada, donde una persona tendrá que identificar a quién quiera acceder a las instalaciones y establece que el 0,7 % de la recaudación impositiva procedente del juego se destine a políticas de prevención y tratamiento de ludopatía.

El País Vasco plantea medidas parecidas, a lo que añade la prohibición de la publicidad del juego y apuestas en la televisión y la creación de un observatorio del juego. Baleares, Asturias, Canarias o Comunidad Valenciana refuerzan los controles de acceso a los locales y establecen distancias mínimas entre los locales y los centros escolares.

«El vicio al juego es una enfermedad»

ÁLVARO ALONSO

La Asociación de Exalcohólicos de Ferrolterra ha detectado una mayor demanda de atención sobre todo entre los jóvenes

La Asociación de Exalcohólicos de Ferrolterra recibe más de 300 nuevos pacientes al año. De estos, entre el 5 y el 7 % acuden por una adicción al juego. Es decir, anualmente entre 20 y 25 personas solicitan ayuda para tratar una ludopatía de forma individual, teniendo en cuenta que hay muchos más casos, pero están vinculados a otros problemas. «No obstante, sabemos que hay muchos más», expresa Ana María Caaveiro García, psicóloga de la entidad. De hecho, según sus estimaciones, las consultas de este tipo han aumentado entre un 10 y un 15 % en los últimos cinco años. «Sí que hemos detectado una mayor demanda de atención, sobre todo entre personas jóvenes, que bien acuden por iniciativa propia o con una motivación desde la familia», explica.

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