No queda nada para la gran final de Tel Aviv. Dos semifinales después, Eurovisión ya tiene las 26 canciones que lucharán por el micrófono de cristal en esta 64.ª edición. Todo puede pasar en uno de los concursos más inciertos de los últimos años, un certamen en el que Países Bajos parte como favorito, pero que no ofrece tregua porque otros países acechan a los holandeses, según las casas de apuestas. Estos son los competidores que el jueves lograron su pasaporte: 

Clasificados desde la segunda semifinal

Países Bajos: Duncan Laurence «Arcade»

Es el rival a batir de la edición. En la segunda semifinal encandiló a la audiencia con su emocionante balada acompañada de una puesta en escena intimista que crea una atmósfera única sobre el escenario de Eurovisión. Según Laurence, la canción «está inspirada por la historia de alguien a quien amé profundamente que murió joven. Las palabras, acordes y melodías vinieron a mi automáticamente como si cayeran del cielo».

Rusia: Sergey Lazarev «Scream»

Es el segundo año que pisa el escenario de Eurovisión y también el segundo año que consigue clasificarse para la gran final. En el 2016 se tuvo que conformar con el bronce pero esta edición viene a por el oro. Lazarev comparte director artístico con España, y se ha encargado de que no sea minimalista. Con un escenario repleto de pantallas que se convierten en espejos y cajas pretende llamar la atención del público el sábado como hizo la noche del jueves. ¿Conseguirá superar su anterior marca?

Suecia: John Lundvik «Too Late for Love»

¿Llevará Lundvik la séptima victoria de su país a casa? Las casas de apuestas no lo descartan y el público que aplaudió fervientemente su actuación en la segunda semifinal parece que tampoco. Su éxito no sería posible sin The Mammas, las coristas que lo acompañan sobre el escenario y que atraen todas las miradas y, sobre todo, todos los oídos. El cantante competirá este año por partida doble en el festival ya que también es compositor del tema de Reino Unido.

Suiza: Luca Hänni «She Got Me»

Fuego ha marcado un antes y un después en Eurovisión. Este año, Chipre vuelve a reutilizar la fórmula, pero también se les ha unido el suizo Luca Hänni con She Got Me. La canción recuerda al hit de Foureira y la puesta en escena también, lo que podría llevarlos a imitar su puesto o a caer por exceso de repetición. 

Azerbaiyán: Chingiz «Truth»

El azerí protagonizó una de las mayores subidas de esta edición en las casas de apuestas. Con Truth aportará una canción con ritmo y una puesta en escena original con la que luchará por la victoria. De momento se mantiene en el top 10.

Malta: Michela «Chamaleon»

Junto con Bielorrusia, otra de las caras más jóvenes de la edición. Chipre, Suiza o Azerbaiyán serán duros rivales para Michela, que ha deslumbrado con una realización muy trabajada y colorida. Este segundo componente, sumado a lo alegre del tema, podría también suponer un problema para Miki. Vuelve a la final después de dos años cayendo en semis.

Noruega: KEiiNO «Spirit in the Sky»

Uno de los finalistas más peculiares de este año. El trío noruego hizo vibrar al público israelí con su Spirit in the Sky en el que fusionan pop con yoik, un tipo de canto distintivo del pueblo lapón. Llevan varias semanas ronando el top 10 en las casas de apuestas y podrían quedar en lo alto de la tabla.

Albania: Jonida Maliqi «Ktheju Tökes»

El dominio vocal de la cantante albanesa le dio el pase a la final en la noche del jueves. Falta esperar a que esta suerte la acompañe en la velada del sábado en la que puede destacar con un estilo místico alejado de las canciones más pop de la noche. La traducción del título sería «Vuelve a la tierra» y trata el tema de la emigración albanesa.

Macedonia del Norte: Tamara Todevska «Proud»

Con pantallas de fondo que pueden resultar similares a las de su competidor ruso Sergey Lazarev, Todevska ha conseguido la primera clasificación en la final desde el 2012. Con Proud intentará superar el récord de su país, que nunca ha entrado en el top 10 desde su incorporación al festival en 1996.

Dinamarca: Leonora «Love is Forever»

Bailando entre los posibles clasificados de su semifinal, ha terminado consiguiendo su plaza. Con un canto bilingüe (en inglés y francés) al amor luchará por la victoria, que no cae en su país desde el 2013. Love is Forever se encuentra entre las colistas en las casas de apuestas.

Clasificados desde la primera semifinal

Australia: Kate Miller-Heidke «Zero Gravity»

Una de las grandes sorpresas de la temporada. Tildada de excéntrica y friki tras su selección nacional, ha pasado del decimosexto al tercer puesto en las casas de apuestas desde que está en terreno israelí. Kate Miller-Heidke será el próximo sábado un rival a batir con Zero Gravity.

Su llamativa puesta en escena, en la que canta a siete metros de altura acompañada de dos bailarinas, es una de sus mayores bazas además de su poder vocal. El sábado podría volver al top 10 que conquistaron sus todos sus compatriotas desde su incorporación al festival en el 2015 y del que solo cayó Jessica Mauboy en el 2018 con We got love. ¿Se llevará por primera vez el triunfo para casa Australia?

Grecia: Katerine Duska «Better Love»

Katerine Duska protagonizó una de las actuaciones más dulces de la semifinal. Ante un fondo floreado interpretó Better Love, con la que aspira a posicionarse en el top 10 de la gran final y salir del bache que atraviesa el país helénico en los últimos años. Aunque en un principio se puso en entredicho la calidad vocal de la cantante, Duska ha sabido reponerse y hacer una de las actuaciones más aplaudidas de la noche.

Chipre: Tamta «Replay»

Una de las propuestas más esperadas de este año y también una de las grandes decepciones. Tener el antecedente del Fuego de Foureira no era fácil para Tamta y menos con una candidatura muy similar en fondo y forma. Las comparaciones fueron inevitables y, aunque luchará el próximo sábado por el micrófono de cristal, las apuestas la dejan fuera del top 10 con su tema Replay. Sin embargo, todo puede pasar en esta 64ª edición de Eurovisión y su enérgica puesta en escena que además acompañó con grandes mejoras de entonación frente a los ensayos, podría ser un revulsivo para acercarla a la cima de la tabla.

Bielorrusia: Zena «Like it»

La benjamina de esta edición ha sido toda una revelación esta semifinal. Nadie le daba el pase a la gala del sábado pero con tan solo 16 años, la edad mínima para participar, Zena ha conseguido colarse pisando fuerte. Like it es un tema pop muy pegadizo y con una puesta en escena muy movida que puso a todo el público a bailar y que podrá hacerle mucho daño a Chipre o candidaturas que aún no tienen su pase asegurado como Malta o Suiza la noche del sábado.

Islandia: Hatari «Hatrið mun sigra»

El país nórdico vuelve a la final después de cuatro años pinchando y podrían llevar a casa su primera victoria de la historia. Junto con Australia, los Hatari llevan una de las puestas en escena y canciones más peculiares de la edición. A pesar de que el grupo ha ido perdiendo un poco de fuelle en los últimos días, sigue en el top 10 en casas de apuestas de cara a la final. De momento, con su tema Hatrið mun sigra, mezcla de punk y electrónica, han captado la atención del público europeo (y australiano) y ya tienen plaza en la gala del sábado.

República Checa: Lake Malawi «Friend of a friend»

Con Friend of a Friend han conseguido poner a bailar al público israelí, lo que les ha valido para conseguir la tercera clasificación en la final de su país desde su ingreso en el 2007. Hasta esta edición solo lo habían logrado en el 2016 y en el 2018. El trío que compone Lake Malawi puede ser un gran rival para España el próximo sábado ya que comparten puestas en escenas coloridas y temas alegres que podrían dar lugar a una división de votos de cara a la final. Uno de los elementos más destacados de su actuación fue la realización de la misma y la sintonía con la audiencia que mostró el cantante que serán clave para arañar puntos el sábado.

Serbia: Nevena Bozovic «Kruna»

Indudablemente una de las voces más potentes de la edición. Nevena Bozovic no partía como favorita, pero su tendencia ascendente en apuestas predecían su clasificación en la final, y así fue. Con una puesta en escena envolvente que simula un tornado hizo alarde de su capacidad vocal y dio la campanada con Kruna. ¿Peleará por la victoria el próximo sábado?

Eslovenia: Zala Kralj y Gasper Santl «Sebi»

Zala Kralj y Gasper Santl, también conocidos como los Amaia y Alfred eslovenos, fueron una de las grandes sorpresas de la noche. El dúo consiguió la plaza en la final con Sebi gracias a una actuación intimista en la que los únicos en el escenario eran ellos dos ante un fondo espacial. Al igual que sorprendieron colándose en la final pueden dar un vuelco a las clasificaciones de cara al sábado.

Estonia: Victor Crone «Storm»

Otro que apostó por la naturaleza como hilo de su actuación. Crone dio la nota country y electrónica de la noche con Storm. Guitarra en mano y con unos cuantos desafines, el estonio fue otro de los inesperados finalistas, como reflejaba su cara tras conocer que repetirá su actuación en la ceremonia del sábado. ¿Superará el octavo puesto conseguido el año pasado por la cantante de ópera Elina Nechayeva?

San Marino: Serhat «Say Na Na Na»

Si alguien ha dado la sorpresa en esta primera semifinal ese ha sido sin lugar a dudas San Marino. Serhat, que repite como representante después de su actuación en el 2016, ha conseguido el segundo pase a la final de la historia del microestado. Con una actuación tildada por muchos de hortera, intentará superar la mejor marca de su país en el festival, antepenúltimos en el 2014.

CLASIFICADOS DIRECTOS

España: Miki «La Venda»

El representante español, por ser miembro del Big 5, no ha tenido que enfrentarse a las semifinales para asegurarse la actuación del sábado. Con La Venda ha conquistado al público de Ámsterdam, de Londres o de Moscú en las fiestas previas al festival, ahora solo queda saber si conseguirá lo mismo con toda Europa. Luces, colores y alegría son las claves de su interpretación con la que intentará salir de la mala racha del país en los últimos años del festival.

Francia: Bilal Hassani «Roi»

Otro miembro del Big 5 y uno de los dark horses del festival. El youtuber francés Bilal Hassani no partía como favorito en las casas de apuestas, pero en las últimas semanas se ha erigido como un candidato más que probable a reinar en Eurovisión. Acompañado de dos bailarinas, una con obesidad y otra con sordera, ha conmovido a muchos eurofáns que lo tendrán difícil para escoger la noche del sábado.

Alemania: S!sters «Sister»

Finalistas directas por pertenecer al Big 5. Este dúo de alemanas compuesto por Laura Kästel y Carlotta Truman parte como una de las candidaturas más flojas de la edición, aunque todo puede pasar en uno de los años más abiertos del festival. Su tema trata sobre la sororidad y la importancia del apoyo mutuo. 

Italia: Mahmood «Soldi»

¿Será uno de los pinchazos del festival? El italiano Mahmood parecía que iba a ser un rival duro de roer en la gran final, pero desde que llegó a Israel no ha dejado de bajar sus cuotas. Aunque tiene su plaza asegurada por ser miembro del Big 5, todo indica que tendrá que luchar con uñas y dientes para situarse entre los más votados el domingo.

Reino Unido: Michael Rice «Bigger than us»

El cantante británico, también miembro del Big 5, es uno de los más jóvenes de la competición. Con solo 21 años cantará Bigger than us en el Expo Tel Aviv y ya ha conseguido también ganar el concurso de talentos All Together Now. La canción, escrita por el representante de Suecia de este año, es una power ballad que buscará arañar votos en la final.

Israel: Kobi Marimi «Home»

Tiene su puesto asegurado en la final al ser el anfitrión de este año. Se servirá de su emocionante tema Home para intentar repetir la hazaña que consiguió el año pasado Netta con Toy. Sin embargo, podría repetir la maldición del anfitrión que vivió Portugal en el 2018, quedando última tras la victoria de Salvador Sobral en el 2017.

Miki cerrará la final de Eurovisión y sube en las apuestas

LAURA PLACER
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La Venda caerá en el Expo Tel Aviv el próximo sábado 18, pero después de que actúen los otros 25 finalistas que compiten contra Miki por el micrófono de cristal. Tal y como ha establecido la organización, España será el último país en actuar en la gran final de Eurovisión para alegría de muchos. En el ideario eurovisivo, ser elegido para cerrar la gala suele ser síntoma de tener una buena propuesta que permita que el concurso acabe en alto. Pero el puesto de actuación no lo es todo. También son un factor muy importante las canciones vecinas y ahí España no ha tenido ninguna lotería. Precediendo a La Venda en la traca final de actuaciones se encuentran muchos de los pesos pesados del festival como Azerbaiyán, Italia, Francia, Suiza o la espectacular Australia, que actuará inmediatamente antes que Miki.

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Estas son las 26 canciones finalistas de Eurovisión 2019