Tomar el sol sí, pero con precaución

Los niveles de radiación ultravioleta alcanzan niveles muy altos en Galicia en esta época del año


Todos los cuerpos del universo, por el simple hecho de tener una determinada temperatura emiten radiación. La del cuerpo humano asciende a unos 35 grados y libera radiación infrarroja, invisible al ojo. A mayor temperatura, más intensa es la energía. La parte exterior del sol llega a los 6.000 grados centígrados y, por tanto, emite varios tipos de energía; infrarroja, luz y además ultravioleta, una radiación perjudicial porque resulta muy engañosa ya que no viene acompañada de calor. En este sentido, la crema solar no se usa para refrescar sino para proteger la piel.

Hoy muchos gallegos aprovecharán el ambiente veraniego, con cielo despejado y temperaturas altas, por encima de los treinta grados en muchos puntos, para tomar el sol en la playa. Pero, aunque falta un mes y medio para que arranque oficialmente el verano, en esta época del año el sol ya resulta muy peligroso. El gran astro se encuentra cada día más alto sobre el horizonte y los rayos solares caen de forma perpendicular.

Ahora mismo, los niveles de radiación ultravioleta en Galicia se encuentran entre siete y nueve, valores altos y muy altos según el índice de MeteoGalicia. Por tanto, no se recomienda una larga exposición. El gran astro hace mucho daño sobre todo durante las horas centrales del día, entre las doce y las cuatro de la tarde, mientras se encuentra en el punto más alto. La exposición a la radiación ultravioleta puede alterar el sistema inmune, desencadenar o agravar ciertas enfermedades cutáneas y provocar reacciones de fotosensibilidad de origen tóxico o alérgico.

Hay que tener especial cuidado con los niños. Aunque la mayoría de los daños vinculados a la excesiva exposición al sol no surgen en la juventud, la ciencia médica asegura que una buena parte de la radiación ultravioleta que alcanza a los seres humanos a lo largo de toda la vida se concentra en los primeros 18 años y que las quemaduras solares intensas en la infancia pueden aumentar significativamente el riesgo de desarrollar cáncer cutáneo en la edad adulta.

La Tierra cuenta con una capa, la estratosfera, situada entre diez y cincuenta kilómetros de altura donde se encuentra el gas ozono, que ejerce de escudo frente a la radiación ultravioleta. El problema es que durante los años ochenta algunas industrias inyectaron miles de toneladas de cloro-fluoro-carbonos, que alcanzaron la estratosfera y provocaron un descenso de la concentración del ozono.

Como consecuencia, tomar el sol en la actualidad es mucho más dañino que en el pasado. Por ello, desde hace ya algún tiempo los servicios meteorológicos ofrecen una pronóstico específico sobre la cantidad de radiación ultravioleta que llega a la superficie terrestre. Un índice elaborado por la Organización Mundial de la Salud que aunque no tiene un tope máximo en Galicia no supera el nivel 11.

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