El último deseo de Julio: despedirse de Galicia

La Ambulancia del Deseo cumple el sueño de un monfortino enfermo de cáncer ingresado en un centro de Madrid

Los técnicos sanitarios de la Ambulancia del Deseo trasladaron a Julio hasta Monforte desde Madrid
Los técnicos sanitarios de la Ambulancia del Deseo trasladaron a Julio hasta Monforte desde Madrid

redacción / la voz

Julio Prado López ha ido perdiendo las fuerzas, las ganas de comer y también de conversar. Está en la fase terminal de un doloroso cáncer. Sin embargo, por fin está en paz. Está en casa, en Monforte de Lemos. Una ambulancia medicalizada con una enfermera y dos técnicos sanitarios lo han hecho posible. Son los voluntarios de la Fundación Ambulancia del Deseo. Una oenegé creada el pasado mes de noviembre en Murcia que acaba de realizar su primera encomienda en Galicia. «No tengo palabras para agradecerles lo que han hecho», cuenta sereno, pero con un inevitable nudo en la garganta, Carlos Prado.

Fueron unos médicos del centro madrileño en el que estaba ingresado su padre, en la unidad de cuidados paliativos, los que le hablaron de la asociación. Carlos les escribió y, con la ayuda también de la Fundación 38 grados, se pusieron manos a la obra. El objetivo era que Julio pudiera reencontrarse con sus hermanos en Monforte. «Sin una ambulancia era imposible traerlo, está muy débil», se justifica el hijo.

El reencuentro

«Los vio a todos, a sus familiares, a sus vecinos, y su alma descansó. Cumplió. Ahora es como si se rindiera. Nos queda esperar», describe Carlos. Decide abrir las puertas de su casa a la prensa para «ayudar». Para que otras personas que están en su misma situación conozcan de la existencia de la Fundación Ambulancia del Deseo. «Hicimos 2.000 kilómetros en dos días. Fue un viaje muy duro, sobre todo la ida. Íbamos pendientes en todo momento de que Julio no sufriera. Salimos de Murcia a las ocho de la mañana y llegamos a Monforte a las nueve de la noche. Los familiares estaban esperando en la calle. El momento del reencuentro le dio sentido a todo el esfuerzo. Las lágrimas, los abrazos, el alivio, la felicidad de Julio. Eso reconforta», comenta Nuria Pérez Alonso. Es enfermera del 061 en Murcia e integrante del colectivo.

Para Carlos, el balance es el mismo. Hacía diez años que su padre no venía a Monforte. De joven emigró primero a Venezuela y después se fue con su madre, también monfortina, a Canarias.

Julio Prado con su hijo, Carlos Prado López, y su mujer, Amelia López
Julio Prado con su hijo, Carlos Prado López, y su mujer, Amelia López

Diez años fuera

La enfermedad le impidió salir de Madrid. «Como hijo quieres que tu padre viva sus últimos días lo mejor posible», resume. «Cuando llegamos me miró emocionado. Sus ojos me dijeron: 'Lo logramos. Por fin estoy en casa. Ahora me puedo ir'», dice Carlos. Su padre, de 83 años, solo anhelaba una cosa. Volver. «En Tres Cantos no le faltaba nada. La habitación tenía todas las comodidades, la atención era impecable. Pero nada se puede comparar con el calor de la familia. Nos sentíamos solos. Ahora tenemos a todo un pueblo arropándonos».

Este sábado por la tarde, después de estar tres días en casa, Julio ha vuelto a ser ingresado para su tratamiento, pero en este caso en el Hospital Comarcal de Monforte de Lemos. Para el traslado a Galicia el día 1 de mayo tuvieron que contar con el visto bueno del equipo de la Unidad de Cuidados Paliativos San Camilo (UCP). «Es imprescindible, de ahí que nuestra ambulancia esté medicalizada y los voluntarios seamos profesionales médicos y de enfermería», apunta Nuria López, la coordinadora de este deseo.

El origen de la Fundación

Aunque la existencia de la Ambulancia del Deseo pueda parecer más literaria que de carne y hueso -una asociación similar es el punto de partida del libro Bajo la misma estrella- su novedad en España no lo es en otros países de Europa. Especialmente en Holanda, donde nació en el 2007. En nuestro país, la imagen de una mujer sobre una camilla en el museo Rijksmuseum de Ámsterdam dio a conocer a muchos el colectivo.

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Gisteren kon deze mevrouw nog één keer naar het Rijksmuseum. Vandaag mogen we weer zes andere immobiele terminale patiënten helpen met hun laatste wens. Wens 1 is voor een mevrouw(1939) uit Tilburg zij krijgt een rondleiding in de Johan Cruijf Arena. Wens 2 is voor een mevrouw91968) uit Katwijk aan Zee zij wil nog één keer naar Texel. Wens 3 is voor een meneer(1936) uit Hengelo hij wil nog één keer naar zijn Friesland. Wens 4 is voor een mevrouw(1940) uit Rotterdam zij wil nog één keer naar Hoek van Holland. Wens 5 is voor een mevrouw(1989) uit Rotterdam zij gaat toch naar de uitvaart van haar kindje. Wens 6 is voor een meneer(1947) uit Zoetermeer hij gaat nog één keer naar zijn dochter in Brabant.#StichtingAmbulanceWens , #ambulancewens , #laatstewens

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«Cumplimos los deseos de pacientes en una fase muy avanzada de su enfermedad o con problemas de movilidad», explica el presidente del colectivo y médico de urgencias en el 061 en Murcia, José Manuel Salas. «Siempre me preocupó la necesidad de humanizar la sanidad», destaca Salas. Con Carolina Cánovas, Manuel Pardo y Laura Juguera, todos de la rama sanitaria, crearon la fundación que se financia, indica el médico, «con donaciones privadas. Hacemos esto de forma voluntaria».

Galicia es uno de los puntos donde tienen previsto crear una base operativa para el noroeste. «Ya tenemos una red de 150 voluntarios», enumera Salas. «Es sorprendente ver cómo se vuelca la gente. El otro día, por ejemplo, llevamos a un paciente al Oceanogràfic de Barcelona», recuerda. La cantante Angy fue una de las famosas que también les echó una mano y cantó para una niña murciana de 9 años, Lucía. Fue el primer deseo con el que se estrenó la Ambulancia el 5 de noviembre del 2018.

La mayoría de las veces son viajes de ida y vuelta al centro médico donde están internos los protagonistas de estas historias. «La gente pide lo cotidiano, esas pequeñas cosas que en el día a día nos hacen felices y no valoramos cuando todo va bien. Siempre pensamos en grandes viajes o en algo exótico, pero no va por ahí. Comer con tu familia, hablar con tu padre, tocar la arena de la playa, tomarte una cerveza con tus amigos en la plaza del pueblo. Son momentos que pasan desapercibidos, hasta que no los tenemos», concluye José Manuel Salas.

La gente pide lo cotidiano, esas pequeñas cosas que en el día a día nos hacen felices

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