La odisea de rehabilitar: «Invertí más de 100.000 euros y tramité 15 permisos, van a conseguir que abandone»

Uno de los dueños señalados ante la Xunta denuncia las trabas burocráticas para lograr las licencias de reforma

Se trata de una finca declarada singular ubicada en la provincia de A Coruña
Se trata de una finca declarada singular ubicada en la provincia de A Coruña

a coruña / la voz

Fue una apuesta personal. En el 2016, Enrique García llegó a un acuerdo con los propietarios de un caserío semiabandonado en una finca a 30 kilómetros de A Coruña. «Ninguno de los descendientes quería hacerse cargo», dice. La construcción, que se remonta a 1869, había pasado por varias familias. Está catalogada como «recinto singular». El propósito de Enrique era rehabilitarla para la celebración de eventos con los que amortizar lo invertido. Tres años después, el inmueble bien podría llevar por título el de la película protagonizada por Tom Hanks y Shelley Lee Long en 1986. La casa es «un desastre».

«Llevo gastados más de 100.000 euros, a los que hay que hay que sumar la mensualidad, de 3.000. La tengo en régimen de alquiler con opción de compra. Sigo esperando por el permiso de Patrimonio para poder arreglar el tejado. No les importa que la estructura se deteriore porque llueve dentro», denuncia. Ha contabilizado más de «15 permisos» tramitados. «Para pintarla por fuera, lo que es lógico, pero también para cambiar el pavimento de una cochera, que estaba hundido, y por el que esperé meses», detalla.

«Cuando empecé con las reformas me contaron que la finca está en la zona de afectación de la iglesia que tiene al lado. Averiguarlo, costó lo suyo», recuerda. Al ser un inmueble «singular», está un escalón por debajo de un bien de interés cultural (BIC), «pero me exigen lo mismo», reprocha Enrique.

Llevo gastados más de 100.000 euros, a los que hay que hay que sumar la mensualidad, de 3.000

«Partido de tenis»

«Es como un partido de tenis. Te rebotan de un lugar a otro. En el Concello, sin el visto bueno de Patrimonio, no te dejan hacer nada porque no saben qué grado de protección exacto tiene. En Patrimonio, reza para que te contesten pronto», añade. «La administración debería ayudar, no desesperar», alega.

«Tiñan que ser máis áxiles, darlle prioridade a elementos que merecen a pena. O período tolerable de agardar unha licenza non debería superar os tres meses», explica el arquitecto Carlos Fernández Coto. Unos plazos que afectan a los concellos pero «non a Patrimonio», advierte. Desde el colectivo que preside, la Asociación para a Defensa do Patrimonio Cultural Galego, están preocupados por la cantidad de inmuebles únicos que, como el de Enrique, peligran por la complejidad burocrática. «O dereito civil galego, que permite varios herdeiros, tampouco axuda», añade Fernández Coto.

Comparte reproche Roberto Costas, el presidente de la delegación coruñesa del Colexio de Arquitectos de Galicia (Coag). «La ley de rehabilitación tramitada por la Xunta va a poner a cargo de los ayuntamientos la tramitación de gran parte de los edificios catalogados. Es imprescindible desatascar la situación actual. Patrimonio, que está ahí para velar por estos inmuebles, no está ayudando precisamente a conservarlos con estas demoras», responde Costas.

Un «bien común»

«Tengo clientes que han estado a punto de abandonar. Además, la administración tiene que tener en cuenta que estos propietarios no solo asumen el coste de un bien particular, sino de un bien que es común y del que todos nos beneficiamos si se recupera y mantiene», destaca el responsable del Coag de A Coruña.

En el punto de mira

A Enrique se le acumulan los problemas. Se siente en el punto de mira desde que la propiedad fue denunciada ante Turismo por la Asociación de Emprendedores de Galicia (Ascega). El motivo, que no cuenta con los permisos requeridos para realizar eventos. «Hicimos una fiesta privada, algo puntual, para la que solicitamos la licencia al Ayuntamiento». Desde el gobierno local del municipio, situado en la comarca de A Coruña, confirman esta versión. Enrique prefiere no citar la localidad. Solo cuando la vivienda esté completamente restaurada podrá optar a la licencia de apertura para la celebración de banquetes y bodas. 

«Al final lo van a conseguir. Creo que voy a acabar por rendirme y abandonar todo», dice resignado. «Cada inmoble, cada casa tradicional que cae é unha neurona que se perde no país», concluye Fernández Coto.

Cada inmoble, cada casa tradicional que cae é unha neurona que se perde no país

Multas de hasta 600.000 euros por las bodas en fincas y pazos sin licencia

m. méndez

Se estima que el 40 % de los espacios carecen de los permisos necesarios

Es una competencia desleal que, denuncian, se publicita sin pudor. La Asociación profesional de los Autónomos, Emprendedores y Empresarios de Galicia (Ascega) está cansada del daño que estos espacios en auge suponen para aquellos «que sí cumplen con la ley», lamentan. El organismo, que tiene entre sus asociados a empresarios de la restauración, habla de importantes pérdidas. Estiman una facturación de «135 millones anuales» que se dejan de ingresar en unos servicios que pueden tener un alcance, consideran, de 1.120.000 personas al año en nuestra comunidad. 

«Al menos un 40 % de los pazos, fincas o inmuebles que alquilan sus recintos de forma regular y como un negocio para eventos no cuentan con la licencia de bodas y banquetes. Tampoco están dados de alta en el censo de Turismo», alerta Alfonso Salazar Martínez, el presidente del colectivo con sede A Coruña.

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