Tres lonchas de tocino al día elevan en un 20 % el riesgo de cáncer de colon

Un estudio de la Universidad de Oxford, en el que se siguió a medio millón de personas, revela que incluso un consumo moderado de carne procesada o roja aumenta las posibilidades de tener un tumor


redacción

El consumo abusivo de carne roja y de productos cárnicos procesados eleva el riesgo de cáncer. Es lo que ha advertido hace tiempo la Organización Mundial de la Salud. Pero, ¿cuánto es demasiado? Un nuevo estudio realizado por la Universidad de Oxford, financiado por el Cancer Research del Reino Unido, revela ahora que incluso en pequeñas cantidades se puede elevar el riesgo. En concreto, un consumo diario de 76 gramos de carne roja o procesada al día, lo que equivale un bistec o a tres lonchas de tocino o bacon, aumenta en un 20 % la probabilidad de sufrir un cáncer de colon.

Los investigadores, que publicaron sus conclusiones en la revista International Journal of Epidemilogy, realizaron el seguimiento de casi medio millón de personas en el Reino Unido durante durante seis años. De este modo se pudo advertir que por cada 10.000 individuos que participaron en el estudio y que consumieron una media de 21 gramos por día de carne procesada y roja, lo que podría equivaler a una loncha de jamón, 40 fueron diagnosticadas de cáncer de colon, lo que incluso indica que a partir de una ingesta muy reducida puede existir cierto riesgo. La cifra comparable para aquellos que consumieron 76 gramos al día, fue de 48.

«Nuestros resultados sugieren que las reducciones en el consumo de carne por debajo de la recomendación actual pueden reducir aún más el riesgo de cáncer colorrectal», según advierten los científicos en el artículo.La recomendación actual del departamento de salud británico sitúa el límite en 90 gramos por día, muy por encima del umbral de riesgo.

En cualquier caso, los investigadores advierten que la carne procesada (que ha sido transformada a través de la salazón, el curado, la fermentación, el ahumado, u otros procesos para mejorar su sabor o su conservación), como algunas salchichas, salami, el bacon o el tocino, presenta un mayor riesgo que la roja. En concreto, el riesgo aumentó un 19 % por cada 25 gramos de carne procesada (aproximadamente equivalente a una loncha de bacon) ingerida por día, y en un 18 % por cada 50 gramos de carne roja consumida (un trozo grueso de carne asada o la porción comestible de una chuleta de cordero).

«Una pequeña cantidad de carne procesada parece tener el mismo efecto que una gran cantidad de carne roja», explicó el profesor Tim Key, coautor del estudio y director de la Unidad de Epidemiología del Cáncer de la Universidad de Oxford.

En general, las personas que consumen de media alrededor de 76 gramos de carne roja y procesada al día tienen un 20 % más de probabilidades de desarrollar cáncer de colon que aquellas que solo comen alrededor de 21 gramos al día.

«Nuestros resultados -añade Key- sugieren que las personas que comen carne roja y procesada cuatro o más veces a la semana tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de intestino que las que comen carne roja y procesada menos de dos veces por semana».

Por contra, en el estudio se ha observado  que el consumo de fibra reduce el riesgo colorrectal.

¿Estamos preparados para dejar de comer carne?

Laura G. del Valle

Los españoles se gastaron en el 2018 más dinero en carne que el año anterior y nuestro país sigue en el «top ten» de países más carnívoros; los expertos recomiendan reducir el consumo de estos productos en pro de proteínas vegetales que si se cocinan bien, pueden dar grandes satisfacciones hasta a los paladares más escépticos

Hablar de seitán la misma semana en la que la caza se convierte en un caladero de votos para un partido político que, según las últimas encuestas, va a dar el golpe en las próximas elecciones generales puede parecer una osadía (aunque ahí están los taurinos veganos para romper ideas prestablecidas...). Tampoco ayuda explicar las bondades del tempeh el mismo día que en el Congreso de Productos Cárnicos celebrado el Lleida se revelaba que en la cesta de la compra los españoles se habían gastado en el 2018 un 3,3% más de dinero en carne que el año anterior. Vamos, que España no piensa bajarse del top ten de países más carnívoros del mundo. Sin embargo, la OMS continúa en su empeño de que la sociedad reduzca (no que abandone) el consumo al menos de carne roja. Y, si el pollo y el pavo se hacen demasiado monótonos, hay alternativas vegetales que recuerdan a un filete o con los que podemos imitar una boloñesa para al menos engañar al paladar y salir airosos en salud. No en balde, como explica Miriam Martínez, miembro del Comité Asesor del Grupo de Médicos Veganos del Reino Unido, «las proteínas vegetales tienen los mismos aminoácidos esenciales que las proteínas animales y, además, ayudan a reducir el impacto medioambiental».

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