La dieta atlántica, más saludable para el planeta que algunas vegetarianas

Los estudios indican que es uno de los modelos de alimentación más respetuosos con el medio ambiente

Promoción de la dieta atlantica en colegios
Promoción de la dieta atlantica en colegios

redacción / la voz

Del mar a la boca. O del mar o de las granjas. La distancia que emplea un alimento en completar esta distancia es lo que marca la diferencia, porque cuantos más kilómetros más combustible gastado y más emisiones a la atmósfera. Pero igual de importante a tener en cuenta es la energía que se necesita para producirlo, los fertilizantes que se utilizan para su cultivo, la acidificación que genera en el suelo o la ecotoxicidad que causa en los ecosistemas. Todos estos factores en su conjunto son los que indican si una dieta es respetuosa o no con el medio ambiente. Y la atlántica, basada en productos de cercanía y con un gran consumo de pescado, legumbres, lácteos y aceite de oliva, no solo es una de las más beneficiosa para la salud de las personas, sino también para el planeta. Alcanza un sobresaliente en sostenibilidad.

Es lo que se deduce de una serie de estudios publicados en la revista científica Science of the Total Environment por el equipo del catedrático de Ingeniería Química en la Universidade de Santiago Gumersindo Feijoo. Sus conclusiones serán presentadas hoy en el Simposio Internacional sobre Dieta Atlántica que se celebrará en Santiago y que reunirá a una veintena de expertos, tanto a nivel nacional como internacional.

 Si sus propiedades saludables están fuera de toda duda, ahora también se ha probado que en términos ecológicos es de las más aconsejables y que su consumo incluso puede ayudar a mitigar los efectos del cambio climático. Al menos si se compara con otras que son más agresivas. «Podemos dicir que está entre as dúas ou tres mellores máis beneficiosas para o medio ambiente», apunta Gumersindo Feijoo.

En uno de los estudios, en los que se analizaron 26 dietas a partir de un consumo diario de 2.500 kilocalorías diarias, el que recomienda la OMS, se analizaron distintos parámetros relacionados con el impacto en la naturaleza de los productos asociados a cada uno de los modelos y en el que también se tuvo en cuenta no solo el cultivo o producción de cada ingrediente, sino también su envasado, fabricación y distribución en el mercado.

Entre los indicadores examinados se investigó la huella de carbono -los kilos de dióxido de carbono equivalente por persona-; la eutrofización de las aguas, derivada de la utilización de fertilizantes con fosfato en los cultivos; la acidificación, medida en kilos de sulfato; la ecotoxicidad, que tiene en cuenta el número de especies que potencialmente pueden desaparecer, y la tasa de retorno energético, que establece la cantidad de energía necesaria para producir un alimento.

 Mejor que algunas vegetarianas

De este trabajo no solo se derivó que la dieta atlántica es una de las más sostenibles, con resultados más positivos que la mediterránea, sino que incluso genera menor impacto que algunas incluidas en un modelo vegetariano. Y si se combinan sus valores medioambientales con los nutricionales se sitúa en lo más alto del podio.

«Un dos valores máis importantes da dieta atlántica é o peixe, e o que se consome en Galicia procede maioritariamente da plataforma continental, que vén dunha frota que causa un moi baixo impacto ambiental», apunta Feijoo. Del mismo modo, las legumbres que se cultivan en Galicia, como es el caso de los grelos, necesitan para su producción un menor gasto energético que los que se dan en otros entornos.

Si a ello se añade que, en general, buena parte de los alimentos incluidos en la dieta son frescos y de proximidad, por lo que no se requieren grandes desplazamientos en su distribución, se explican algunas de las claves que convierten a este modelo en uno de los más saludables para el planeta.

En otro estudio, pendiente aún de publicar y en el que se amplió el foco a variedades culinarias más específicas de otros países, se demostró que las dietas que provocan un menor impacto para el medio ambiente son una de la india, la atlántica y la mediterránea. Pero en este caso también depende del lugar de donde se consuma. «Para un galego, a dieta máis sostible en termos medio ambientais é a atlántica, pero para un valenciano a mellor sería a mediterránea», apostilla Gumersindo Feijoo. En cualquier caso, el catedrático de Ingeniería Química de la USC no tiene dudas: «Temos unha das dietas máis sostibles», sentencia.

«Entre la dieta mediterránea y la atlántica hay muy pocas diferencias»

r. romar

Estruch cree que más allá de nombres lo importante es que también se ha probado su efecto anticáncer

Está más que demostrado: la dieta mediterránea mejora la salud cardiovascular y el sistema metabólico. Lo sabe bien Ramón Struch, consultor sénior del servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona y coordinador del estudio Predimed, el más completo que jamás se haya hecho sobre los beneficios saludables de esta dieta. De ello hablará hoy en Pontevedra en las jornadas Residentes y Tutores organizadas por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen).

-¿Dieta atlántica o mediterránea?, ¿o en realidad son lo mismo con pequeñas diferencias?

-A ver como lo matizamos [se lo piensa]. La dieta atlántica no existe, y voy a explicarme. Tanto la atlántica como la mediterránea son dietas ligadas a la proximidad, a los productos que uno puede obtener al lado de casa. Pero cuando las analizas y las comparas ves que hay muchas similitudes y muy pocas diferencias. La explicación que tenemos a esto es que, realmente, son lo mismo y que lo malo es el nombre, que no es muy afortunado. Tal vez habría que ponerle de nombre la dieta del paralelo 40, y así todo el mundo queda contento.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
11 votos
Comentarios

La dieta atlántica, más saludable para el planeta que algunas vegetarianas