La «Ciudad de la Cultura» de profiteroles de Teresa, la gallega de «MasterChef»

En el último programa se vivieron momentos de tensión al no ser capaz uno de los grupos de entregar ni un solo plato en la prueba por equipos en exterior


Redacción / La Voz

MasterChef ha sabido remontar la marcha de Eva González a La Voz en Antena 3, y los jueces consiguen suplir tanto las partes de narradora de la presentadora, como su papel en las pruebas de exteriores. En su nueva edición, la número siete, las cosas se han vuelto muy duras. La exigencia es cada vez mayor, y ni Samantha Vallejo Nájera, ni Pepe Rodríguez ni Jordi Cruz se andan con bromas. Les recriminaron su falta de limpieza en las cocinas y en el resto del programa hubo tiempo para las broncas, los premios y hasta las primeras estrategias. 

La primera prueba fue todo un clásico de MasterChef, la croquembouche, una tarta de profiteroles de crema pastelera y caramelo, obra del maestro repostero Paco Torreblanca. Nunca en todas las ediciones del programa de talentos culinarios ningún concursante había logrado conseguir terminarla. Hasta este martes. Lo lograron Osiris y Carmen. En esta primera prueba, la concursante gallega, Teresa, protagonizó un curioso guiño a Galicia con su analogía entre el postre que presentó ante los jueces y las obras del monte Gaiás.

«Puse la base antes de tiempo y entonces he hecho como una especie de Ciudad de la Cultura de Galicia, ¿sabes?, una obra inacabada», explicaba cuando aún no había acabado el tiempo para elaborar el difícil postre. «No es feo en verdad, es como una interpretación libre», añadía. 

Al presentar su croquembouche a los jueces, Teresa aseguró que había tenido «varios dramas culinarios», eso sí sin perder su eterna sonrisa ni su optimismo. «El horno no sé que pasó que los primeros se hincharon pero luego ya no, creo que eché un poquito de hormigón de más para que se sujetara...», se excusaba, mientras Jordi Cruz simulaba con un cuchillo como intentaba romper el amago de croquembouche. «La crema pastelera estaba muy buena...», proseguía la gallega. «Otro trabajo fallido, otro plato que no se puede comer...», sentenciaba el jurado catalán. 

El caos de la prueba de exteriores en «MasterChef»

Osiris y Carmen, los mejores de la prueba individual, fueron capitanes en la prueba de exteriores más caótica de la historia de MasterChef. El programa se trasladó a Peñíscola donde debían cocinar un menú para 150 comensales. La ventaja de Carmen fue elegir a su equipo del tirón, así que se rodeó de sus mejores amigos y, se supone, de los más hábiles entre fogones. Osiris tuvo que conformarse con los no elegidos, pero su ventaja fue poder elegir los platos, ya que rechazó «robarle» algún miembro de su equipo a su contrincante. 

Y el equipo de Carmen, que se suponía que jugaba con la ventaja de estar formado por los mejores, terminó entrando en la historia de MasterChef, pero por nada bueno. Fueron incapaces de terminar los dos platos que les tocaron. La bronca de Jordi Cruz fue antológica y Samantha Vallejo Nájera aseguró a los comensales: «Estoy muerta de vergüenza», ante algo que fue la primera vez que pasaba en todas las ediciones de MasterChef.

La estrategia de Carlos con Osiris

Tras la prueba por equipos, el rojo, liderado por Carmen fue directamente a la expulsión, pero Carlos, tuvo una ventaja que no dudó en utilizar. Le ofrecieron salvar a uno de los que tenían que cocinar en la prueba de eliminación y salvó a Marcos, que se lo agradeció entre lágrimas. Lo que pasa es que esa ventaja tenía un lado malo, aunque parece que a Carlos no le afectó mucho. Tras salvar a su amigo, debía enviar a las cocinas a uno de los compañeros que habían logrado salvarse tras la prueba de exteriores. Y eligió a Osiris. «Osiris, este todo lo hace bien», aseguró Carlos. «En esta vida hay que mirar uno por sí mismo, hay que ir por el premio, que es ir a la final de MasterChef, y si tengo que eliminar compañeros», sentenció. 

El segundo programa de esta séptima edición de MasterChef, en el que finalmente la expulsada fue Sara, que no logró resolver bien su plato de croquetas. 

MasterChef congregó en la noche del martes a más de 2,1 millones de personas, lo que confirma una semana más que es uno de los buques insignia de La 1. Según TVE, un total de 5.460.000 de telespectadores vieron en algún momento el programa, que obtuvo una cuota de pantalla del 17,4 %. 

«Voy a quedar de conejo hasta el conejo»: el show de Natalia y Josecho en Masterchef

Nacho G. Ruano
Josecho y Natalia, concursantes de Masterchef 7
Josecho y Natalia, concursantes de Masterchef 7

Los dos concursantes protagonizaron algunos de los momentos más memorables del segundo programa de esta edición del «talent-show» culinario

Masterchef es un programa en el que la tensión está a flor de piel y los nervios suelen jugar malas pasadas a los concursantes. La competitividad y la exigencia no da mucho espacio al humor y al desenfado en este difícil talent-show culinario. Sin embargo, algún concursante suele ser el encargado de darle alegría al programa y contagiar a la audiencia con su desparpajo y humor. Josecho, madrileño afincado en Asturias, fue una de las estrellas de la noche, al protagonizar varios de los momentos más destacados de un caótico programa en el que, por primera vez en la historia de Masterchef en España, se cancelaron dos platos del mismo equipo en la prueba de exteriores. Natalia también quiso formar parte de algunas de las anécdotas más memorables de este segundo programa, señal de que Asturias manda en las cocinas de Masterchef. La asturiana dejó la frase del día: «Voy a quedar de conejo hasta el conejo».

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

La «Ciudad de la Cultura» de profiteroles de Teresa, la gallega de «MasterChef»