«Aquí los niños están como en casa»

Mónica Pérez Vilar
Mónica p. vilar REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

OSCAR CELA

En plena época de matrícula en las escuelas infantiles, visitamos tres de los modelos de centro que se ofrecen en Galicia

26 sep 2019 . Actualizado a las 18:01 h.

Siete y media de la mañana. En la cocina de la escuela infantil municipal de Arteixo ya están listos los desayunos para los más madrugadores. Unos 150 pequeños de 0 a 3 años pasan aquí parte de su día. Su guarde es una de las algo más de 300 escuelas infantiles públicas que hay en Galicia. En este caso, el centro depende del ayuntamiento y, al igual que en los de titularidad autonómica, las familias pagan según su renta. En función de ella, los precios van desde los cero euros hasta un máximo de 230 por ocho horas de atención que incluye el servicio de comedor. El horario es inusualmente amplio. Aquí las puertas están abiertas hasta las ocho y media de la noche y los padres pueden escoger cuatro horarios distintos. Una flexibilidad que no siempre es posible cuando se opta por una escuela pública. En las Galiñas Azuis de la Xunta, por ejemplo, lo más habitual es que estén abiertas de ocho de la mañana a cinco de la tarde, aunque con excepciones.

En una de las aulas de bebés, un pequeñín disfruta de un masaje mientras sus compañeros hacen algo de gimnasia acompañados por una profe de prácticas. En la clase de enfrente, los veteranos de 2 a 3 años están guardando las tabletas en las que hace un momento resolvían puzzles. «Aquí traballamos moito as novas tecnoloxías porque temos a sorte de que o concello nos dotou de pantallas dixitais, tabletas, mesas de luz... Temos tamén pequenos robots grazas aos que empezan a familiarizarse coa robótica», explica Vanessa Martínez, directora del centro. El inglés también forma parte de su proyecto educativo, gracias a la teacher Susi, que todos los días comparte media hora de juegos y canciones en inglés con cada uno de los grupos. Tampoco faltan talleres para ponerles en contacto con la naturaleza como por ejemplo, los pequeños huertos que han empezado a plantar en el patio descubierto del que disponen. Una plantilla de 18 personas hace posible todo esto.