Una pareja de gallegos: «Estamos atrapados en Kiev con nuestra hija»

Uxía Rodríguez
uxía rodríguez REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Las familias españolas reclaman la inscripción y el pasaporte español para sus recién nacidos por gestación subrogada en Ucrania
Las familias españolas reclaman la inscripción y el pasaporte español para sus recién nacidos por gestación subrogada en Ucrania

Roberto y María quieren volver a Lugo con su hija nacida por gestación subrogada

18 sep 2019 . Actualizado a las 21:09 h.

La hija de Roberto y María nació el pasado 1 de marzo en Kiev por gestación subrogada. Esta pareja gallega quiere volver a Lugo con su recién nacida pero están atrapados en Ucrania. «Llevamos aquí un mes y no sabemos cuánto tiempo más nos vamos a tener que quedar», asegura la lucense.

El problema está en una instrucción publicada en el BOE el pasado 21 de febrero que ordena a los consulados españoles no aceptar a trámite la filiación de menores nacidos mediante la técnica de gestación subrogada. Esta nueva norma no permite registrar a los bebés con pruebas de ADN, como se hacía hasta hace unos meses, de manera que los padres deben solicitar el pasaporte ucraniano y permisos para poder salir del país. Ya en España, el padre, que es el que aporta la carga genética, deberá obtener una sentencia de filiación de un tribunal y su cónyuge iniciar un proceso de coadopción.

«El gobierno la deja desamparada porque la niña es española y si lo hacemos mediante esa opción al llegar a España no tendrá ningún derecho. No tendría cobertura sanitaria, por ejemplo. Además, tendríamos que enfrentarnos a dos juicios. Todo esto podría tardar dos o tres años» cuenta María. «Solicitamos al gobierno español su anulación o, en su defecto, aplicar una moratoria respetando todos los embarazos en curso anteriores a la fecha de publicación de la instrucción en el BOE, para que no se cree una situación de indefensión, discriminación e inseguridad jurídica. Si se quiere hacer un cambio, lo mínimo, es respetar las situaciones ya creadas. Un bebé es el resultado de un embarazo de 9 meses».

En su misma situación hay unas treinta parejas españolas, entre las que se encuentran tres gallegas. «Desde que el gobierno cambió, sin previo aviso, las reglas del juego, han nacido dieciocho bebés y en los próximos días vendrán al mundo otros doce más. Todos son españoles pero no pueden entrar en su país», denuncia esta lucense en nombre de todos los padres que están con ella en Kiev.

María y Roberto con su hija recién nacida frente a la embada en Kiev
María y Roberto con su hija recién nacida frente a la embada en Kiev

María padece una enfermedad genética que la incapacita para gestar. Por eso, en 2011, ella y su marido comenzaron un proceso de adopción. «Adoptar cada vez es más difícil. Tanto a nivel internacional como nacional. El problema fue que en medio de ese proceso me diagnosticaron un cáncer. Ocurrió en 2014 y siempre que tienes un problema de ese tipo, te paralizan en la lista, al menos, cinco años más. Yo ahora mismo tengo 40 años así que, con mucha suerte, podría haberme convertido en madre con 50 años como pronto» cuenta desde Kiev. «La gestación subrogada era nuestra única opción», dice.

Así que después de un año informándose, María y Roberto decidieron viajar a Kiev porque en Ucrania la gestación subrogada es legal. «La madre no nos da a su bebé. Ella presta su capacidad de gestar pero el embrión no tiene ninguna carga genética suya. El embrión es el esperma de mi marido y un óvulo mío. Nosotros conocimos a distintas madres gestantes y decidimos hacer todo el proceso con una de ellas. En una clínica de reproducción asistida se hizo la fecundación in vitro. Durante esos nueve meses ella estuvo completamente controlada y nosotros siempre mantuvinos el contacto. Tenemos una relación muy bonita. En la semana 20 vinimos a Kiev para estar presentes en una ecografía y ahora volvimos una semana antes de que saliera de cuentas» narra María.

El 1 de marzo su hija nació y ella pudo estar presente en el parto. Desde que recibieron el alta comenzaron los problemas. «Cuando logramos reunir todos los documentos necesarios y llegamos al consulado español nos encontramos con esta pesadilla» asegura.

«Nuestro gobierno nos tiene aquí atrapados y cada día que pasa es peor. La situación personal también es insostenible», narra al otro lado del teléfono. María tenía una pequeña tienda que tuvo que traspasar y su marido ha tenido suerte porque su empresa le ha concedido un permiso. «Ahora mismo estamos aquí. Sin saber cuándo podremos volver con nuestra hija y sin ningún ingreso. Pagamos el apartamento, la manutención y la asistencia sanitaria de la niña. No vemos la luz al final del túnel. El desgaste psicológico también es mucho. No tenemos ni casa ni a nuestra familia. Estamos muy lejos con nuestra hija recién nacida» cuenta la lucense.