Portugal no quiere realities


Tan próximos y tan diferentes, tan cercanos a nosotros y tan distintos en sus gustos, en su forma de ver la vida, en su manera también de sentarse frente al televisor. Portugal es un misterio que nos va sorprendiendo día a día, también cuando llegan noticias como la que se acaba de hacer pública: «Los espectadores portugueses no quieren los realities». Una afirmación que es una verdad a medias, porque sí que Portugal ha aplaudido a Gran Hermano, del que se han hecho varias ediciones, y también ahora triunfa en prime time la versión de Granjero busca esposa. Portugal apoya los programas de cocina, de talento, pero sí le ha hecho ascos al estreno de Quién quiere casarse con mi hijo, en el que las madres hacen de jurado para el cásting de sus nueras o yernos. Decir que a Portugal no le gustan los realities es un poco exagerado, pero sí es verdad que es un público que no jalea tanto, que no se divierte especialmente con las broncas y los líos, y que puestos a escoger prefieren el talent show al reality puro y duro en que se abronca y se patalea con fiereza. Portugal tiene sus límites y sus gustos, pero si le dan la opción, seguro que los portugueses elegirían primero una de esas telenovelas brasileñas o una de las de producción propia que tanta audiencia siguen generando. A España le va más el reality, a Portugal, la ficción del culebrón. ¿Somos tan distintos?

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